Una eurodiputada sueca denuncia a un compañero danés ante la Policía por comentarios racistas

Ashifa Kassam

13 de julio de 2026 13:02 h

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Una eurodiputada sueca, Abir Al Sahlani, ha presentado una denuncia policial acusando a otro eurodiputado por discurso de odio racista, tras ser blanco de ataques en redes sociales por su condena a los cánticos antiinmigración en el Parlamento Europeo del pasado mes de junio.

La denuncia fue presentada la semana pasada ante la Policía sueca y se refiere a lo sucedido en la Eurocámara a mediados de junio, cuando algunos eurodiputados de derecha corearon “¡Que los manden de vuelta!”, tras la votación del reglamento que abre la puerta a más deportaciones en toda la UE (y a la creación de los controvertidos centros en terros países).

Poco después, Abir Al Sahlani, eurodiputada sueca de origen iraquí del liberal Partido de Centro, habló en el hemiciclo y acusó a los “fascistas de la extrema derecha” de haber caído muy bajo con ese tipo de cánticos. “Nunca me había sentido tan insegura en este Parlamento”, declaró ante la Cámara. “Los gritos de la extrema derecha no iban dirigidos contra un oponente político, decían 'que los manden de vuelta' [a sus países]. Se trata de gente común que no ha cometido otro 'delito' sino buscar una vida mejor en Europa”, dijo.

Sus comentarios se difundieron ampliamente en redes sociales y dos parlamentarios de partidos derechistas y populistas atacaron a Al Sahlani en internet. “Llora más”, escribió el finlandés Sebastian Tynkkynen, en respuesta a un vídeo de Al Sahlani hablando en la Eurocámara. Por su parte, el eurodiputado danés Kristoffer Storm afirmó que ella también “debe irse a su casa”.

El miércoles pasado, Al Sahlani dijo haber presentado una denuncia acusando a Storm de emplear lenguaje racista y discurso de odio en contra ella. La eurodiputada agregó que sólo ha denunciado al danés, porque la policía sueca no estaba segura respecto al tratamiento de los comentarios de Tynkkynen en las redes sociales.

Este enfrentamiento deja entrever las profundas divisiones que existen en el Parlamento Europeo, donde los eurodiputados de extrema derecha y populistas de derecha ocupan ahora cerca de una cuarta parte de los escaños —un récord para la Cámara—, mientras que las personas de minorías étnicas siguen estando drásticamente infrarrepresentadas.

“Siento tristeza por la democracia europea”

Días después de ser blanco de ataques en internet, Al Sahlani declaró a The Guardian que aún no sabía qué pensar al respecto: “No sé si estoy decepcionada o triste”. “Siento tristeza por la democracia europea. ¿En serio, este es el nivel de nuestros políticos? Pero también decepción porque, vamos, son mis colegas”, lamentó.

Los comentarios de los legisladores de derecha provocaron una oleada de apoyo a Al Sahlani en internet, salpicada de algunas amenazas de violación y muerte contra la eurodiputada. Su grupo parlamentario, Renew Europe, la respaldó. “El racismo no tiene cabida en nuestras instituciones y quienes lo propagan deben afrontar las consecuencias de sus actos”, declaró Valérie Hayer, líder del grupo, en las redes sociales en respuesta al comentario de Storm.

En una carta enviada poco después, Hayer instó a la presidenta del Parlamento Europeo, Roberta Metsola, a tomar medidas disciplinarias contra Storm y Tynkkynen. “Me preocupa especialmente que un miembro de mi grupo, la eurodiputada Al Sahlani, esté siendo blanco de ataques y amenazas en las redes sociales por parte de otros miembros”, escribió Hayer. “Una respuesta clara y contundente enviaría un mensaje importante: la intimidación, el acoso y las conductas que menoscaban nuestra institución no tienen cabida en el Parlamento Europeo”.

En un comunicado, la oficina de Metsola calificó los incidentes de “lamentables” y añadió que no se toleraría ninguna acción que atentara contra el respeto a los eurodiputados ni contra la dignidad de la institución que dirige. Los servicios del Parlamento están investigando lo sucedido, agregó.

El lunes, Metsola se dirigió al Parlamento y declaró que los cánticos agresivos, las burlas, las acusaciones y la grabación en vídeo de los europarlamentarios que tuvieron lugar eran inaceptables. “Hay un límite y ese límite se cruzó en la última sesión plenaria”, afirmó, añadiendo que su oficina “tomaría las medidas oportunas para garantizar que las escenas que presenciamos el mes pasado” no se repitieran jamás.

Al Sahlani comentó que, al principio, dudó en pronunciarse tras los cánticos. “En esa sala no somos muchos con mi color de piel”, dijo. “Dudé durante mucho tiempo. ¿Debía asumir la responsabilidad? ¿Qué me gritarían entonces?”, se preguntó.

Finalmente, dejó de lado sus preocupaciones al considerar el contexto general. “Atacaron a personas que no tienen poder. Y eso debería asustar a cualquiera en Europa, porque si se empieza a atacar a los más vulnerables, se abre una puerta hacia algo mucho, mucho peor”, concluyó Al Sahlani.

La situación se está agravando debido a aquellos en el centroderecha que están “dando alas a los fascistas”, añadió, citando como ejemplo la legislación sobre deportaciones que había desencadenado los cánticos.

“Eligieron el contenido más inhumano e indigno”

La legislación, que Amnistía Internacional ha calificado de “absurda, cruel y discriminatoria” y que ha sido criticada por más de una docena de expertos de la ONU, se aprobó después de que gran parte de la centroderecha optara por aliarse con la extrema derecha en lugar de colaborar con los partidos proeuropeos y prodemocráticos en el parlamento.

“Podríamos haber tenido una legislación mejor”, declaró Al-Sahlani. “Pero eligieron el contenido más inhumano e indigno para ese tipo de legislación y la aprobaron”.

Tynkkynen refutó por correo electrónico las acusaciones de Hayer de que había amenazado o hecho comentarios racistas contra Al-Sahlani, calificándolas de “falsas acusaciones”. Afirmó que planeaba presentar una denuncia por estas acusaciones, pero no dio más detalles, limitándose a decir que “la forma de la denuncia aún está en estudio”.

Storm declaró por correo electrónico que sus comentarios “no pretendían ser racistas ni pueden calificarse razonablemente como tales”.

Poco después del incidente, explicó su punto de vista a Politico: “La frase 'vete a casa' pretendía indicar que, si la decisión democrática y las reacciones a la misma le resultaban tan angustiantes, habría sido mejor que abandonara la cámara y se tomara un tiempo para reflexionar, en lugar de acusar a una gran mayoría de opositores políticos de hacerla sentir insegura”.

Al-Sahlani restó importancia a la explicación. “La gente es más inteligente que eso”, afirmó.