El Banco de España constata que la vivienda agranda la desigualdad: los ricos acaparan cada vez más ladrillo

La crisis del mercado de la vivienda se ceba más sobre los hogares más vulnerables. No es solo una percepción, sino que lo constata el propio Banco de España a través de una nueva estadística sobre el reparto de la riqueza en la que se constata que el techo es, cada vez más, una fuente de desigualdad.

El organismo ha publicado este jueves las Cuentas Distributivas de la Riqueza de los Hogares, un nuevo registro trimestral que pretende llenar los huecos que existen en las bases de datos que habitualmente lo miden –la Encuesta Financiera de las Familias (EFF) del Banco de España y las Cuentas no financieras de los sectores institucionales (CNFSI), del INE–, con frecuencias anuales o que se presentan con muchísimo decalaje.

En un primer vistazo, la distribución de la riqueza neta de los hogares españoles se ha mantenido relativamente estable desde 2014, que es cuando comienza la serie. A finales de ese año, el 50% de los hogares más pobres concentraban el 7,7% de la riqueza, mientras que en el segundo trimestre de 2025 (los últimos disponibles) este porcentaje ha aumentado hasta el 8,6%. En el caso del 10% más rico, los datos también muestran una consistencia, pasando del 53,8% del patrimonio total al 53,5% entre las mismas fechas.

Los hogares más pobres se hipotecan menos

Pero en el detalle de los componentes de esa riqueza es donde se encuentran los matices. Y son muy relevantes. Así, el 50% de los hogares más pobres están mucho menos endeudados en la actualidad que en 2014 (han pasado de concentrar el 53% de la deuda total a solo el 33,8%), mientras que la de los hogares más ricos ha crecido del 17,1% al 21,6%.

En apariencia, esto sería una buena noticia. Pero es la constatación de que los hogares más humildes están siendo expulsados del mercado de la vivienda, ya que ese menor endeudamiento se explica porque tienen menos préstamos hipotecarios (del 57,6% al 34,1%).

Esa menor deuda para comprar casas se traduce en que el 50% de los hogares más pobres han perdido peso relativo en el total de la riqueza en vivienda. A finales de 2014, era el 18%. Ese porcentaje se ha desplomado hasta el 12,5%, con los últimos datos disponibles. Por contra, para el 10% más rico se ha incrementado del 37,4% al 41,8%.

“Estos movimientos en los pasivos (deudas) y activos de los hogares se compensan en buena medida, lo que explica la estabilidad de la distribución de la riqueza neta”, explica el organismo en una entrada de su blog.

La caída del peso de la vivienda en la riqueza del 50% de hogares más pobres no es baladí, ya que gran parte de su patrimonio está concentrado ahí o en depósitos bancarios. A diferencia de los hogares más ricos, que lo tienen más diversificados en inversión en acciones, fondos de inversión o empresas.