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Los centros de datos ya empujan la demanda eléctrica de grandes consumidores en España

Antonio M. Vélez

9 de septiembre de 2026 22:45 h

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Los centros de datos, cuyos requisitos quiere endurecer el Gobierno con un borrador de Real Decreto que rechazan numerosas patronales y los gobiernos autonómicos del PP, empiezan a despuntar en el crecimiento de la demanda de grandes consumidores de electricidad en España.

Así lo ha advertido ya Red Eléctrica de España (REE) en su Índice Red Eléctrica (IRE), indicador del operador del sistema que adelanta la evolución del consumo de las empresas con una demanda eléctrica media/alta.

El IRE encadena ya seis meses en los que despunta el crecimiento del consumo vinculado a la actividad económica en la que están encuadrados los centros de datos, la de “infraestructura informática, tratamiento de datos, hosting y otras actividades de servicios de información”.

La aceleración es persistente y esa actividad económica (la división 63 de la clasificación conocida como CNAE) encadena ya seis meses con crecimientos mensuales de entre el 40% y el 77%, sin parangón en otros sectores de actividad y con una repercusión en el crecimiento de la demanda de grandes consumidores de hasta el 0,9%.

En su informe de junio, publicado semanas antes de que el Gobierno sacara a consulta pública a finales de agosto ese polémico borrador, REE destacó que “las actividades de infraestructura informática (centros de datos) han superado en algunos meses crecimientos interanuales del 75%”, en tasa mensual. En julio, último mes disponible, la repercusión de esta actividad en el crecimiento de la demanda de los grandes consumidores del último año alcanzó seis décimas.

Se trata de un nuevo récord (en cómputo anual) y el triple de lo que aportaba en marzo, cuando apareció por primera vez, pese a que el peso en el consumo total de estas instalaciones es todavía reducido en España.

Es “un dato a tener presente en el debate que estamos teniendo estos días”, señalaba el inversor y experto en energía Joaquín Coronado en un reciente post en LinkedIn.

No obstante, como señala Héctor de Lama, director técnico de la Unión Española Fotovoltaica (UNEF), estos datos “solo muestran variaciones, no muestran GWh”, y este no está todavía entre los 20 sectores que más consumen. Se trata de centros de procesamiento de datos (CPD) que empezaron a tramitarse hace mucho tiempo “y empezaron a construirse hace 2-3 años”, antes del actual boom de la IA. Para este experto, “lo que puede ser preocupante es la siguiente ola, que llega a 12 GW”, según las estimaciones del Gobierno.

En julio el IRE de grandes consumidores, una vez corregidos los efectos del calendario laboral y la temperatura, creció un 4,2% interanual, empujado por la industria (+6,3%). En los servicios el avance se quedó en el 0,8%. El crecimiento interanual del IRE del CNAE 63, que incluye los centros de datos, fue del 55,1%, más que en ningún otro sector, como viene siendo habitual en los últimos meses.

Esa repercusión de 6 décimas en el crecimiento de la demanda eléctrica de los grandes consumidores solo la superó la metalurgia, que tiene un peso mucho más relevante en el consumo total de electricidad. Esta actividad aportó 2,1 puntos al aumento de consumo de los últimos doce meses, tras crecer un 10,8% en ese periodo. Esto se traduce, comparando el crecimiento de ambos sectores, que todavía “hay pocos CPDs”, resume De Lama, porque a poco que la metalurgia aumenta su consumo, impulsa la demanda total, y no ocurre aún lo mismo con los centros de datos.

El IRE, que está corregido con los efectos de la composición del calendario y la evolución de las temperaturas, se elabora a partir de la información de unos 23.800 centros de consumo que en 2024 (último dato completo) representaron una demanda bruta de 96.137 gigavatios hora (GWh), el 45,4% del total.

Revulsivo

En España, los centros de datos pueden convertirse en el revulsivo de una demanda eléctrica que no ha recuperado los niveles previos al colapso de la burbuja inmobiliaria en 2008, y paliar la llamada canibalización en las horas con más sol, con precios negativos en muchos momentos del año.

El borrador de decreto que ha presentado el Gobierno, que busca aplicar una criba a la burbuja de peticiones sin un proyecto detrás, ha concitado el rechazo de los gobiernos autonómicos de Aragón, Extremadura o Madrid y de, entre otras, la patronal del sector, Spain DC, que asegura que pone en riesgo una inversión de 67.000 millones de euros.

También rechazan la propuesta del Gobierno Ametic (industria digital), o la patronal de las eléctricas, aelec, que cree que penaliza la nueva demanda cuando más se necesita un consumo que puede ayudar a absorber excedentes renovables, utilizar mejor las redes y favorecer la electrificación.

“Pretenden repartir los centros de datos, pero el riesgo es que se vayan de España”, aseguró el presidente de CEOE Aragón, Benito Tesier, en una entrevista en Heraldo hace unos días.

El decreto, cuyo plazo de alegaciones el Ejecutivo amplió la semana pasada hasta este jueves, también ha recibido críticas de asociaciones de renovables como APPA y AEE (eólica) y de la Fundación Renovables. La principal crítica desde el sector energético es la exigencia de un 80% renovable hora a hora. Entienden que supone una cantidad desproporcionada de nueva potencia y almacenamiento, ya que un centro de datos funciona de manera prácticamente continua, mientras que la producción solar y eólica es variable.

Este miércoles, la firma BauWatch, especializada en videovigilancia móvil con IA aplicada, advertía de que de “de los más de 10 GW de proyectos anunciados en España y Portugal, apenas 1,2 GW están hoy en construcción o ya construidos”.

Convertidos en el negocio de moda por el auge de la inteligencia artificial, los data center son ya un argumento de peso de cara a las elecciones de medio mandato del próximo noviembre en Estados Unidos, por el rechazo frontal que concitan en muchos territorios.

Los estados de Texas, Nueva York y Pennsylvania se están movilizando para ralentizar o paralizar nuevos proyectos entre preocupaciones por su impacto ambiental y sobre el precio de la electricidad. Texas concentra cerca del 20% de los proyectos en el país. Una moratoria puede traducirse en costes multimillonarios para los promotores.

El pasado martes, la Comisión Económica de la ONU para Europa advirtió de que “la rápida expansión de los centros de datos, especialmente los dedicados a la inteligencia artificial, podría poner a prueba la fiabilidad y la capacidad de las redes eléctricas”. Según sus cálculos, e consumo mundial de electricidad de los centros de datos podría pasar de unos 485 teravatios hora en 2025 a 950 teravatios hora en 2030, lo que equivaldría al 3% de la demanda eléctrica mundial.

Según otro informe que acaba de publicar la consultora Rystad, los data centers van a ser el sector que más empuje la demanda eléctrica en los próximos años a escala global, hasta representar el 4% del consumo total en 2035. Esta firma prevé una demanda global de electricidad de 40.300 teravatios hora (TWh) en 2035, con un aumento del 65% respecto a los 29.000 TWh actuales.

Los centros de datos ya captaron en 2025 inversiones de 770.000 millones de dólares que superaron lo invertido en ese ejercicio en exploración y producción de gas y petróleo, según Rystad. Esta firma estima que para 2035 la mitad de los proyectos de centros de datos en el mundo no van a construirse por problemas de acceso a la red, suministro de materiales o permisos.

En la vecina Portugal, que tiene su mercado eléctrico integrado con el español y cuenta con un atractivo similar al de España para los data centers por sus buenas condiciones para la instalación de renovables, el crecimiento de la demanda esperada de estas infraestructuras ha propiciado una llamada de atención del regulador europeo, ACER.

Esta entidad, a la que pertenece la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) española, acaba de advertir de que “la demanda de centros de datos supera la oferta de electricidad en Portugal”, tras analizar la evaluación que presentó en junio el Gobierno luso para calibrar si el país dispone de suficientes recursos para satisfacer la demanda y garantizar la seguridad del suministro en los próximos años.

Como señala ACER, el Ejecutivo portugués ha llegado a la conclusión de que “el aumento proyectado supone que la demanda de electricidad crece mucho más rápido que los recursos necesarios para satisfacerla”, especialmente a partir de 2030.

Sin embargo, en opinión de esta agencia europea, Lisboa “podría sobreestimar el déficit de adecuación de Portugal al no tener plenamente en cuenta los recursos que podrían entrar en el mercado o estar disponibles a través de la frontera” que comparte con España.