España bate su récord de reservas de pisos turísticos: el mapa de cómo Airbnb coloniza Europa, región a región

Para ver correctamente los mapas y gráficos de esta noticia, haz clic aquí para recargar la página.

Cada noche, medio millón de personas se alojan en un piso turístico en España reservado a través de las principales plataformas de economía colaborativa. Una cifra que continúa subiendo y que no parece tener techo a pesar del descontento social, la saturación y los nuevos controles a la actividad. En 2025, el país vivió un nuevo récord de reservas en viviendas vacacionales a través de Booking, Airbnb y Expedia.

Si ampliamos el foco hasta 2018, los números hablan por sí solos: las reservas se han multiplicado por dos -de las 94 millones hasta las 189 millones de pernoctaciones-. Un nuevo récord mientras aumentan las regulaciones y controles. Por ejemplo, con la eliminación de plataformas como Airbnb de anuncios que no cumplen la legalidad o con la creación del registro único de viviendas de uso turístico, tumbado recientemente por el Tribunal Supremo.

El fenómeno no es solo español, por toda Europa se han multiplicado los visitantes que recurren a estas viviendas turísticas en lugar de a hoteles. Lo dicen los últimos datos de la Eurostat sobre las reservas en plataformas de Airbnb, Booking y Expedia, publicados este mes y analizados por elDiario.es y la Urban Journalism Network, una red de periodistas de la que forma parte este medio. Hay que matizar que estas cifras recogen las reservas de pisos y de casas turísticas contratadas a través de esas plataformas pero no incluyen ningún tipo de alojamiento en hoteles ni en campings que, en ocasiones, también pueden reservarse en esas mismas páginas web.

El economista especialista en vivienda de la consultora Ksnet, Pablo Tucat, alerta de que “las regulaciones que se han aplicado son sobre la oferta, por eso no tienen por qué tener impacto en la demanda”, si bien “hay evidencias” de la limitación del stock acaba reduciendo o limitando las pernoctaciones en algunos casos como en Catalunya o Barcelona, pero de manera más contundente en Los Ángeles.

El mapa europeo de la presión de los pisos turísticos revela cómo el Mediterráneo concentra la mayor presión de visitantes que se alojan en pisos turísticos sobre la población local.

De las 10 regiones con más reservas (contabilizadas como noches por persona) de todo el continente, cuatro son españolas. Andalucía lidera la tabla con más de 50 millones de pernoctaciones. Es decir, unas 136.000 personas se alojan -de media- cada día en viviendas turísticas reservadas a través de las principales plataformas. Le siguen la costa de Croacia (Jadranska Hrvatska), la Provenza francesa, Canarias, París, la Comunitat Valenciana y Catalunya. El listado lo completan Ródano-Alpes (Francia), Lazio (Italia) y Lombardía (Italia).

En casi todas, las reservas se han duplicado respecto a 2018. El boom turístico que siguió a la pandemia también muestra un cambio estructural en el sector. No es solo que la gente viaje más en general sino también a un aumento de la popularidad de los pisos turísticos frente a los hoteles.

Aunque Eurostat explica que los datos sobre el turismo a través de plataformas no deben sumarse a los datos clásicos del turismo hotelero, ya que algunos tipos de alojamiento podrían solaparse. Pero cuando comparamos las tendencias, podemos observar que el turismo a través de viviendas vacacionales está creciendo mucho más rápido.

En España, mientras las reservas de pisos turísticos se han duplicado desde 2018, las noches en hoteles apenas han subido un 8%. No somos la excepción, en países como Suecia, Noruega, Alemania o Francia, la brecha entre el crecimiento del turismo a través de plataformas y el turismo hotelero también se ha disparado.

El antropólogo e investigador en turismo Claudio Milano alerta que las regulaciones municipales o autonómicas tienen poco impacto porque “se enfrentan a multinacionales que no tienen sede fiscal en España” y “es complicado aplicar medidas disuasorias fiscales”, además de que existe “una falta de fiscalización real de su cumplimiento”. Y hay formas de saltárselas como empadronarse en una vivienda y después alquilar.

Medidas como las limitaciones municipales o el registro único estatal, tumbado recientemente por el Supremo, deberían tener algún efecto, aporta Tucat, si bien alerta de “limitaciones de recursos públicos a la hora de fiscalizar”. “Las multas a las viviendas turísticas han sido elevadas, por lo que también deberían disuadir”, añade Tucat.

Las zonas más afectadas por la presión turística

Las islas Canarias muestran el reflejo de la saturación turística. En un territorio de apenas 7.500 kilómetros cuadrados, se reservaron unas 13.000 noches en viviendas turísticas por cada 1.000 habitantes. Es la comunidad más presionada por los pisos turísticos, con casi el doble de noches por residente que en regiones como Andalucía o la Comunitat Valenciana.

En el archipiélago, el descontento por los efectos del turismo masivo y la subida de los alquileres han traído una ola de protestas para poner límites al sector. Con el lema “Canarias tiene un límite”, el movimiento ha exigido en las calles el fin del turismo masivo y la destrucción del territorio: ''No somos un parque temático''.

De las diez provincias de todo el continente europeo en las que más pernoctaciones hubo, cinco son españolas: Málaga, Alicante, Barcelona, Madrid y la isla de Tenerife junto con Roma (Italia), Algarve (Portugal), Damacia (Croacia), Alpes (Francia) y París (Francia). El mediterráneo es el destino favorito de los turistas extranjeros, la mayoría de pernoctaciones que se registraron en Andalucía fueron de personas que vivían fuera de España, por ejemplo. Pero el internacional no es el único tipo de turismo que ha crecido en España.

Aunque el 60% de visitantes eran de otros países, desde 2018 los españoles que recurren a viviendas turísticas en el territorio nacional ya son más del doble. ¿Dónde van esos 67,5 millones de personas? Pues muchos optan por la zona norte del país. Galicia, Asturias o Cantabria son algunas de las regiones que más han visto crecer el turismo en los últimos años, hasta un 260%.

Cómo el cambio climático y la saturación disparan el norte de España

Más de la mitad de visitantes que reciben en la zona norte son turistas españoles que escapan del calor. El aumento de las temperaturas convierte a estas regiones en una especie de refugio climático durante los meses de verano, unido a la saturación que genera el turismo en el sur y la costa mediterránea, las convierte en un destino cada vez más popular.

Los datos de Eurostat sugieren que este fenómeno se repite en Europa: cada vez más personas evitando las áreas del sur del continente en los meses más calurosos del año. Así, países como Suecia, Estonia o Noruega recibieron un 20% de su turismo en los meses de julio y agosto. Una tendencia que probablemente vaya en aumento.

Un informe del Joint Research Centre (JRC) de la Comisión Europea estima cómo el cambio climático futuro alterará la demanda turística en general. “Se prevé que las regiones de Europa Central y del Norte se vuelvan más atractivas para las actividades turísticas durante todo el año”. Por el contrario, 52 regiones europeas entre las que se encuentran países como Grecia, España o Francia verían descender el número de turistas a raíz del aumento de las temperaturas.

Por el momento, en Galicia los visitantes han crecido un 258% desde 2018. Entre las comunidades que más han aumentado su número de turistas en España también están Castilla la Mancha (257%), Castilla y León (236%), Asturias (215%) y Navarra (187%).

Hay una diversificación territorial que está protagonizada por este turismo nacional en el que, además de los flujos habituales de viajeros a las zonas de costa, también hay aumentan quienes eligen destinos como las provincias de interior. El aumento de los costes o la saturación turística de algunas localidades son algunos de los motivos que apuntan estudios como el de BBVA Research para este cambio de preferencias.

Los datos señalan que, en comunidades como Asturias, el pico turístico de las reservas en viviendas vacacionales lo alcanzan en agosto. Principalmente, por los turistas nacionales.

Sin embargo, el foco sigue estando en la playa. De las diez ciudades españolas que más sufren la presión turística la mayoría son zonas costeras del sur junto a localidades del Mediterráneo o las islas. Ciudades medianas como Benidorm y Benalmádena recibieron más de 30.000 visitantes por cada 1.000 habitantes en 2025. Son ya las dos localidades más populares de Europa y no parece que el turismo vaya a dejar de crecer.

Mientras comunidades tradicionalmente turísticas como Andalucía, Valencia o Murcia reciben más del doble de visitantes que en 2018, Catalunya es la región que menos crece. Un 59% a pesar de ser un destino popular para extranjeros y nacionales. Parte se debe a que ya era una zona con mucho turismo, igual que ocurre en el caso de Madrid, pero otro punto a tener en cuenta son los intentos de regulación.

El investigador Milano resalta que “sin duda existe una descentralización” de la vivienda turística, pero eso no está implicando una reducción en las zonas más turísticas, “no hay una relajación, sino al contrario”. Se le suma además el fenómeno de “estudiantes internacionales, nómadas digitales y residentes temporales, flotantes, que pasan unos meses en una ciudad” y pueden tensionar aún más el mercado de la vivienda.

Barcelona crece, pero mucho menos que el resto

Dentro del mapa disparado de pisos turísticos, Barcelona emerge como una de las ciudades con mayor presión. También Catalunya, que con 184 pernoctaciones por cada 1.000 habitantes, se sitúa entre las comunidades con más actividad en alojamientos de este tipo. Pero hay una particularidad en la región y en la capital catalana que las diferencia de las demás: su crecimiento se ha frenado en los últimos años.

Si en el resto de comunidades la cifra de estas viviendas se multiplica –como mínimo– por dos desde 2018, en Catalunya el aumento es del 40% (solo seguida de cerca por Baleares, con un 45%). De forma parecida, la provincia de Barcelona, pese a figurar entre las que cuenta con más pisos turísticos de Europa (sólo superada por Málaga, Roma y Alicante) al mismo tiempo experimenta un menor incremento.

La explicación que ofrecen algunas fuentes a esta moderación es que la regulación de este sector arrancó antes, especialmente en Barcelona, y que se han destinado numerosos recursos a combatir los apartamentos turísticos ilegales que figuran en estas plataformas.

El Ayuntamiento de la capital catalana congeló provisionalmente la concesión de licencias para pisos turísticos ya en 2014, una medida que consolidó con los años y que mantiene estable la cifra de estos alojamientos, en unos 10.000. Pero no solo eso: el Gobierno municipal de Ada Colau declaró la guerra a los pisos turísticos sin licencia, anunciados en Airbnb y otras plataformas, hasta el punto de que en la última década se han desmantelado 6.600 apartamentos ilegales.

A nivel autonómico, además, el Parlament aprobó un decreto ley en 2023 que pone coto a esta actividad. De cara a 2028, permite a los ayuntamientos eliminar licencias de pisos turísticos –Jaume Collboni ha anunciado que las retirará todas en Barcelona–, y les obliga a tener un máximo por habitante. Pero en el corto plazo, recalca Aguirre, impide la concesión de nuevas licencias (puesto que obliga a los ayuntamientos a elaborar planeamientos urbanísticos para justificarlo).

Aunque el PEUAT (Plan Especial Urbanístico de Alojamientos Turísticos) del mandato de Ada Colau de 2017 en Barcelona que limitó las licencias turísticas de hoteles y apartamentos en las zonas más tensas sí que tuvo un impacto para al menos frenar el crecimiento, el investigador Claudio Milano alerta de que “los pisos turísticos crecieron en zonas periféricas” que quedaban fuera de la regulación y además se siguieron promocionando pisos ilegales.

“Si en 2028, en Barcelona se eliminan las licencias turísticas para apartamentos como se ha dicho, esto sí que tendrá un impacto. Pero habrá que ver cómo lo llevan a cabo las empresas y qué pasará con los 9.800 que existen. ¿Volverán al residencial o irán al de temporada?”, se pregunta Milano.

Los datos muestran la presión sobre la vivienda

Los pisos y las casas de uso turístico han cambiado el mapa del acceso a la vivienda en España. Así lo han constatado diversos organismos, nacionales e internacionales. Uno de ellos, el Banco de España que, en su último informe anual, realiza un análisis detallado del panorama inmobiliario y desglosa, también, qué ha pasado con este segmento de las viviendas vacacionales.

El organismo encabezado por José Luis Escrivá pone el foco en este tipo de inmuebles, que presionan los precios de forma muy diferente a lo que ocurrió en la última gran crisis financiera y del ladrillo, donde no fueron un factor determinante. En concreto, el Banco de España explica que “el auge de la vivienda turística es un fenómeno que contribuye a presionar al alza la demanda de vivienda y que no estuvo presente en el auge inmobiliario de los años 2000”.

En ese análisis, el Banco de España tiene en cuenta que, en términos agregados, las viviendas turísticas suponen una proporción pequeña del parque total de viviendas, porque son el 1,5%. Sin embargo, si se mira el mercado inquilino, “su peso relativo alcanza cuotas en torno al 10% en el conjunto del mercado del alquiler”. Además, apunta, esta actividad y sus posibles efectos sobre el mercado residencial tienen una “elevada heterogeneidad territorial”.

En concreto, explica el supervisor, “la relevancia relativa de las viviendas turísticas es especialmente intensa en determinadas áreas urbanas de las islas y de la costa mediterránea”. “Asimismo, dentro de estas áreas urbanas, estas viviendas se concentran en barrios donde presentan unas cuotas muy significativas en relación con el mercado del alquiler. Estos fenómenos se observan, por ejemplo, en los centros históricos de Málaga y Sevilla, y son también significativos en ciudades como Barcelona y Madrid, donde el dato de viviendas turísticas a nivel agregado del área urbana sugeriría una escasa penetración de esta actividad”.

El investigador Claudio Milano habla de una “turistificación de la vida cotidiana” y asegura que hay “evidencias científicas de sobra” del impacto de la turistificación en los precios de la vivienda. “A partir de las plataformas, el turismo se mete en nuestras fincas”, relata. “Nunca hubo tanta presión como en los últimos 15 años porque se empezó a orientar la oferta del parque residencial al turismo y a la vivienda temporal, que ofrece mayores rentabilidades que la vivienda de familias”, remata.

------------------------------------------

Este artículo fue coordinado por la Urban Journalism Network y sus socios.

Gráficos y mapas: Bene Brandhofer, David Meidinger.

Coordinación: Hendrik Lehmann, Gaby Khazalova.