40 millones de euros de dinero público en préstamos, ayudas e inversiones, una empresa de corridas de toros de la que no tiene “ni idea” y aval de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, a su único activo en marcha, que usa como gancho entre inversores.
Es la carta de presentación del fondo de inversión español Langur, de cuya junta directiva es miembro Germán Alcayde, ex jefe de gabinete del expresidente del Gobierno José María Aznar, excompañero de Ayuso y Pablo Casado en las juventudes del PP madrileño y ahora, en la nueva gestora del PP valenciano.
En 2020, elDiario.es contó la incursión en el emergente e incierto negocio del hidrógeno verde de una empresa de ese fondo, HVR Energy (Hidrógeno Verde Renovable), a la que Alcayde lleva vinculado desde su creación ese año, y que se ha adjudicado ayudas millonarias.
Entonces Alcayde se definía como “humilde consejero” de HVR: “Les ayudo en la parte más institucional y política”, decía. Según el Registro Mercantil, fue su consejero delegado de mayo de 2024 a febrero de 2025. Tras ese periodo de “transición” como CEO por un cambio accionarial, dice al teléfono, ahora es “consejero ejecutivo” de HVR, que acaba de mover su domicilio social de Madrid a un chalé en Alcalá de Guadaira (Sevilla).
Especializada en estaciones de repostaje de hidrógeno (hidrolineras) para movilidad sostenible, la empresa ofrece “soluciones listas para operar que reducen drásticamente los costes y facilitan la adopción del hidrógeno renovable en todo tipo de flotas” y “está construyendo corredores estratégicos de hidrógeno que conectarán los principales ejes logísticos del país, permitiendo el movimiento de vehículos de largo recorrido y asegurando suministro continuo y fiable”.
Con “uno de los planes más ambiciosos de infraestructura de hidrógeno en Europa”, tener 75 hidrolineras operativas en España antes de 2030, prevé “al menos 55” hasta 2028. Para ello, explica HVR, “ya ha movilizado más de 6 millones” de inversión privada y “supera los 33 millones” entre “financiación y deuda pública”.
Desde su creación, ha captado unos 12,5 millones en subvenciones. La mayor parte, de Europa: dos ayudas del programa Connecting Europe Facility (CEF, por sus siglas en inglés), de 4,2 y 7,65 millones, “destinadas a impulsar el despliegue de su red de hidrolineras en España, en el marco de la Red Transeuropea de Transportes (TEN-T)”, explica por correo electrónico la empresa. “Solo dan el 30% de la inversión y el resto lo tienes que poner a pulmón”, matiza Alcayde, que subraya que esas ayudas se adjudican en concurrencia competitiva.
En España, explica HVR, “las subvenciones recibidas alcanzan los 712.796,19 euros, lo que representa el 38% de los costes subvencionables”, de 1,8 millones, a través de un programa del Plan de Recuperación gestionado por el Ministerio de Transporte.
“Plataforma de demostración”
A esto se suman 20 millones de financiación pública del Instituto de Crédito Oficial (ICO), según la publicidad de la última emisión de bonos de HVR en la plataforma europea de financiación Enerfip, cerrada en diciembre a un tipo de interés del 12%. En esa web se explica que HVR “actualmente opera un proyecto de producción, almacenamiento y distribución de hidrógeno verde en Coslada (España). Esta primera instalación sirve como plataforma de demostración”.
La única hidrolinera en marcha de HVR abastece a un autobús del Consorcio Regional de Transportes de Madrid (CRTM). La presentó Ayuso en marzo de 2023. “Tiene que ser la primera fase de un posterior despliegue a mayor escala”, recoge la nota de prensa que difundió la Comunidad de Madrid.
“Este proyecto pretende demostrar la viabilidad técnica, operativa y económica del uso del hidrógeno verde como combustible para el transporte”, dijo la presidenta en ese acto oficial, en el que afirmó: “Frente al autoritarismo que instrumentaliza el Medio Ambiente con impuestos y con prohibiciones, lo que hago es una defensa cerrada de la aspiración de prosperar en libertad y, por supuesto, siempre cuidando de nuestro patrimonio natural”.
El pasado martes, HVR anunció una alianza en Castilla y León apoyada por la Junta, otro feudo histórico del PP. Un acuerdo estratégico con H2Duero, de Redexis (de varios fondos de inversión, con un 80%) y la empresa pública Somacyl (20%) para iniciar la producción, compresión y carga de hidrógeno renovable en una planta en Garray (Soria) cuya construcción Somacyl adjudicó a Redexis en 2022 por 6,8 millones financiados con fondos de Desarrollo Regional de la UE.
El director general de Somacyl es José Manuel Jiménez Blázquez, alto cargo de la Junta que administró durante cinco años una empresa “inactiva”, según él, que ha obtenido 326.000 euros de beneficios.
H2Duero liderará la producción y operación de la infraestructura, incluyendo un electrolizador de 3 megavatios (MW). HVR Energy “aportará su red de hidrolineras y su modelo logístico de almacenamiento a alta presión, optimizando costes de inversión y operación, y acelerando la llegada del hidrógeno a las estaciones de repostaje. Además, pone a disposición del proyecto la demanda prevista en su plan de despliegue”.
El propietario de Langur y HVR es el financiero Luis Suárez-Olea, ex de Banco Popular, KPMG o Abengoa. HVR “más pronto que tarde” deberá ampliar capital para acometer las inversiones que necesita para desarrollarse en el hidrógeno, un negocio “a muy largo plazo”, subraya Alcayde. La empresa ha anunciado negociaciones con las firmas Arcano, Suma Capital, Dunas Capital, Aeex Capital, Buenavista Capital, Axon Partners y Q Energy. “Dos de ellas ya han enviado una LOI” [carta de intenciones].
El consejero ejecutivo de HVR, que inició su carrera política en Madrid, nació en Silla (Valencia) y forma parte de la gestora “transitoria” que el PP nacional creó el pasado 22 de diciembre para dirigir el partido en la Generalitat Valenciana tras dimitir Carlos Mazón. Presidida por su sucesor en el Consell, Juanfran Pérez Llorca, se reunió por primera vez el pasado jueves. Alcayde es nuevo responsable de “Sectores Productivos”.
Licenciado en Empresariales y Turismo, MBA del Instituto de Empresa con experiencia en multinacionales como BNP Paribas y Arval, Alcayde fue nombrado secretario general de Nuevas Generaciones del PP en la Comunidad de Madrid en 2008. En 2011, tras unos meses como diputado regional, Esperanza Aguirre le nombró director general de Formación, cargo que ocupó hasta que Aznar le fichó para sustituir a Pablo Casado como su jefe de gabinete.
En 2014, El País le definía como la “sombra” del expresidente, “guardián de su móvil y sus papeles”: “Sigue la tendencia de ayudantes de Aznar desde que lo fue el que hoy es su yerno, Alejandro Agag: joven, atildado y profundamente neoliberal”. Asesoró al expresidente hasta 2019, cuando le acompañó en una visita a Chile para presionar a favor del cigarrillo electrónico.
Una fotografía suya de 2011 con Ayuso, Casado y Aguirre ilustraba un reportaje de ABC de 2022 sobre “la pandilla madrileña de Nuevas Generaciones” tras la traumática dimisión del líder del PP, al que Alcayde precedió como administrador único de Atlantic Basin. Esta mercantil ejerce la presidencia de Archery Capital, vinculada al fondo de defensa Hyperion, uno de los nombres de peso de este sector en auge, del exlíder del PP y Ricardo Gómez-Acebo, sobrino de la presidenta del Santander, Ana Botín.
“Me pidió ayuda y yo encantado de ayudar a mis amigos”, dice Alcayde, que en 2023 fue repescado por Aznar como director general de su deficitario centro de formación, el Instituto Atlántico de Gobierno, cuyos cursos dirige la exalcaldesa de Madrid Ana Botella. También dirige una consultora que calcula la huella de carbono (Absorbe CO2) domiciliada en València y que, subraya, es ajena al fondo Langur.
Según el Registro Mercantil, también administra una empresa de espectáculos taurinos, Granatauro Toros, que no presenta cuentas desde 2020, aunque amplió capital en marzo de 2022, cuando Alcayde fue nombrado consejero (“Ni idea”, asegura) junto a varios socios de Langur, entre ellos, el presidente del fondo, que también preside Granatauro Toros.
Esta mercantil pertenece a otra empresa de nombre similar, Granatauro SL, que se ha adjudicado numerosos contratos menores por decenas de miles de euros para organizar festejos taurinos. Su administrador único es un torero segoviano y ganadero, Emilio de Frutos.
Langur tiene un fondo especializado en fútbol. Suárez-Olea y Alcayde formaron parte de la junta directiva de un modesto equipo de la sierra de Madrid, el Club Unión Collado Villalba, recién desaparecido. Lo patrocinaba la energética cotizada Enerside, de la que el dueño de Langur fue accionista y que preside la exministra de Aznar Anna Birulés, fichada en pleno boom de ese sector.
En 2020 el ex mano derecha de Aznar afirmaba que “la energía renovable, hidrógeno verde, eficiencia, no solo está muy de moda, es hacia donde va todo”: “El Gobierno lo va a apoyar, tienes los fondos europeos, es medioambientalmente eficiente, tienes a las grandes utilities, y a Repsol, BP, Cepsa, todas, viendo cómo con el barril a 30 dólares es imposible ganar dinero”.
Hoy, con el petróleo a 64 dólares, y algunas grandes empresas cancelando inversiones en hidrógeno verde (que sin ayudas no es competitivo), HVR tiene ambiciosos planes para este vector energético, que quiere ser la solución para descarbonizar sectores como el transporte pesado. “El cambio climático ha venido para quedarse”, dice al teléfono Alcayde, que asegura que la Agenda 2030, con la que su partido ha reculado en sus pactos con la ultraderecha en Castilla y León o Comunitat Valenciana, “no tiene color político”.