La industria del deporte ya mueve más de dos billones de euros en el mundo y supera al PIB de España
El Mundial de Fútbol de Estados Unidos, México y Canadá va a concentrar la atención de los aficionados a este deporte hasta el próximo 19 de julio, cuando se celebre la final, pero habrá más ojos mirando la evolución de un campeonato en el que se enfrentarán más selecciones que nunca, un total de 48. Las grandes firmas de inversión han colocado el fútbol entre los objetivos donde pueden generar negocio. De hecho, este Mundial va a alcanzar cifras récord, en cuanto a dinero generado y al precio de las entradas. Lo hará en una industria, la del deporte, que ya mueve cerca de 2,5 billones de dólares, alrededor de dos billones de euros. Representa más que el Producto Interior Bruto (PIB) que generó España el año pasado, que se situó en 1,6 billones.
Esa cifra de 2,5 billones de dólares la ha publicado una firma de inversión: Apollo. Es la misma que hace unos meses se convirtió en el principal accionista del Atlético de Madrid. “Los deportes se han expandido más allá de los ingresos por las entradas y los patrocinios”, explicó en un análisis sobre el sector. “Se han diversificado en un ecosistema global”. Ahí, el fondo incluye desde los productos audiovisuales [incluidos los derechos de retransmisión] o el merchandising hasta la industria del 'wellness', ligada al ejercicio y bienestar, “con una monetización escalable a través de múltiples canales”. Y todos esos escalones suman más de dos billones de euros, con crecimientos anuales que pueden llegar al 13%.
La principal vía de negocio, apunta Apollo, son los ingresos audiovisuales. “Los deportes en directo siguen siendo el principal motor de las grandes audiencias, sustentando más de 60.000 millones de dólares en contratos de retransmisión anuales vinculados a la inflación”, argumenta. Esos ingresos, además, sirven para saber cuánto valen, por ejemplo, los equipos. “Funcionan como flujos de ingresos a largo plazo, al estilo de las infraestructuras”, añade. Apollo también asume el creciente interés por parte de fondos de inversión, de pensiones y soberanos por formar parte de este sector. “La participación institucional aún está en sus inicios, lo que otorga a los primeros inversores en entrar una ventaja estructural para desenvolverse en el marco de las ligas y minimizar riesgos”.
Ingresos históricos para la FIFA
Durante las próximas semanas es el turno del Mundial de Fútbol, que va a disputarse bajo temperaturas extremas. La Federación Internacional de Fútbol (FIFA) calcula que este ciclo de la Copa del Mundo –que abarca cuatro años– le va a suponer ingresos por valor de 13.000 millones de dólares (unos 11.200 millones de euros al cambio actual). De ellos, más de 9.000 millones de dólares en esta recta final, que incluye los partidos en EEUU, México y Canadá. Como comparación, los últimos Juegos Olímpicos de París, celebrados en París, generaron casi 4.500 millones de euros, según esta información publicada por The Guardian.
“Los ingresos van a ser del doble que en la anterior Copa del Mundo”, disputada en Qatar, justificó Gianni Infantino, presidente de la FIFA, en una entrevista con la cadena de televisión estadounidense CNBC. “Son ingresos que se reinvierten, por ejemplo, en países donde nadie quiere invertir, países de Asia o de África”. Infantino asumió en esa entrevista que los hoteles donde se celebra el Mundial no tienen colgado el cartel de completo. “Nunca hemos visto tanto interés por las entradas”, a pesar de sus precios, que han suscitado críticas entre los aficionados. “Pero no están enfadados por el precio de entradas en otros deportes”, criticó. “Esta es una oportunidad única en la vida, no se sabe cuándo va a volver el Mundial a EEUU”, justificó.
Esos precios de las entradas no son aptos para todos los bolsillos. En el caso de España, la entrada más barata para presenciar en vivo el primer partido, contra Cabo Verde, parte de unos 500 dólares. Contra Arabia Saudí, la más barata supera los 560 dólares; y para el último partido de la primera fase, contra Uruguay, la más económica está por encima de los 1.200 dólares. Unos precios que son dinámicos y que, como los de los billetes de avión, fluctúan en función de la oferta y la demanda.
Al margen de las entradas, están las redes sociales y los ingresos que se pueden monetizar a través de ellas. Un análisis de una firma británica de apuestas señala que Cristiano Ronaldo es el jugador del Mundial con más seguidores en Instagram (más de 665 millones) y, por cada post patrocinado, sus ingresos superan los 6,6 millones de dólares. Según los datos publicados por MyBettingSites, Messi puede superar los cinco millones, mientras que el jugador español mejor pagado por sus publicaciones es Lamine Yamal, con más de 430.000 dólares por post patrocinado.
El objetivo, aumentar los márgenes
En los últimos años el apetito de las grandes firmas por invertir en el deporte se ha acelerado. Hay que recordar que el recientemente reelegido presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, ha abierto el debate de si dar entrada a una firma de inversión en el capital del club madrileño.
Hay muchos ejemplos de cómo se están moviendo los grandes operadores. El gigante, Goldman Sachs asegura que, solo entre la industria de los deportes y del entretenimiento, gestiona una cartera valorada en 100.000 millones de dólares. Y firmas como KKR o Ares han lanzado vehículos de inversión centrados en este negocio millonario. En el caso de KKR, a principios de este año pagó 1.400 millones de dólares por hacerse con el control de Arctos, una firma que gestiona activos ligados a equipos europeos, de la NBA o de la NFL estadounidenses, por valor de más de 15.000 millones de dólares. Entre ellos, mantiene participaciones minoritarias en equipos como el Liverpool o el PSG.
En España, Mapfre, a través de su gestora, cuenta con inversiones en esta industria. Su fondo Mapfre AM Behavioral Fund ha llegado a tener casi un tercio de su cartera expuesta a compañías relacionadas con el deporte, según explicaba en un reciente análisis. Incluía en ella desde fabricantes de equipamiento como la italiana Technogym o la sueca MIPS, a clubes de fútbol como el Borussia Dortmund o el Ajax de Ámsterdam, pasando por marcas de ropa deportiva como Adidas, On Running o Hoka.
“El capital privado y los inversores institucionales se han convertido en algunas de las fuerzas más influyentes en el deporte mundial”, concluye la consultora PwC. “Con participaciones accionariales que abarcan clubes de fútbol, ligas estadounidenses e incluso megaeventos, los inversores aplican el mismo criterio que a sus empresas participadas: aumentar los márgenes, no solo los ingresos”, señala esta firma. “La expansión global –con ligas que amplían sus calendarios para llegar a nuevas audiencias– hace que los antiguos modelos operativos sean insostenibles”.