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La ofensiva de Trump contra Irán desencadena una escalada regional en el golfo
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La ofensiva de Trump contra Irán desencadena una escalada regional más allá del golfo Pérsico

Daños en un puente de la provincia de Hormozgan, en el sur de Irán, después de que EEUU lanzara bombardeos en esa zona el 17 de julio de 2026.

Francesca Cicardi

24 de julio de 2026 22:46 h

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El conflicto entre Estados Unidos e Irán ha vuelto a escalar a raíz de las tensiones por el control del estrecho de Ormuz y se ha expandido a otros países de la región y al mar Rojo, mientras una salida diplomática parece cada vez más lejana y el acuerdo de principios al que llegaron los dos países hace poco más de un mes se queda en papel mojado.

Estados Unidos ha bombardeado Irán cada noche en las últimas dos semanas, después de que la Guardia Revolucionaria iraní atacara barcos en el estrecho de Ormuz por no seguir sus directrices para cruzarlo entre el 6 y 7 de julio. Esa fecha marcó el punto de inflexión, pero ya se habían registrado algunos intercambios de fuego y la tensión había ido en aumento desde la entrada en vigor del memorando de entendimiento que los dos países sellaron el pasado 18 de junio.

Irán ha contestado a los repetidos bombardeos con el lanzamiento de misiles y drones contra “intereses” estadounidenses en países árabes del golfo Pérsico, aunque también ha alcanzado objetivos como una planta desalinizadora y otra eléctrica en Kuwait. Además, ha tenido como objetivo a las tropas de EEUU en Jordania, donde ha matado a tres soldados –un cuarto ha fallecido en Irak–. Mientras, los ataques contra Irán han dejado 55 muertos, según el recuento oficial de esta nueva ronda de bombardeos.

Los seis países del Consejo de Cooperación del Golfo y Jordania denunciaron el jueves la intensificación de los ataques iraníes “particularmente contra Bahréin, Kuwait y Jordania” y el hecho de que hayan alcanzado “instalaciones energéticas, plantas desalinizadoras, puertos, aeropuertos y otros objetivos civiles”. A esa intensificación se suma la reciente entrada en el conflicto de los rebeldes hutíes de Yemen, aliados de Teherán, que buscan sabotear el paso de petroleros saudíes por el estrecho de Bab al Mandeb, que conecta el mar Rojo con el océano Índico, lo cual abre un nuevo frente, tanto bélico como económico. El precio del barril del petróleo subió por encima de los 100 dólares el jueves, pero se moderó el viernes.

Bab al Mandeb y Ormuz: vías marítimas cruciales

para el transporte mundial

N

200 km

Canal

de Suez

IRAQ

JORDANIA

IRÁN

KUWAIT

Estrecho

de Ormuz

EGIPTO

BAHRÉIN

QATAR

EAU

OMÁN

ARABIA

SAUDÍ

YEMEN

Bab Al Mandeb

YIBUTI

GRÁFICO: IGNACIO SÁNCHEZ

Bab al Mandeb y Ormuz: vías marítimas

cruciales para el transporte mundial

N

200 km

Canal

de Suez

IRAQ

JORDANIA

IRÁN

Estrecho

de Ormuz

KUWAIT

BAHRÉIN

EGIPTO

QATAR

EAU

OMÁN

ARABIA

SAUDÍ

YEMEN

Bab Al Mandeb

YIBUTI

GRÁFICO: IGNACIO SÁNCHEZ

“Irán está expandiendo su defensa de forma horizontal, ordenando a sus aliados que luchen en su nombre y reanudando los ataques contra la infraestructura de los Estados árabes del Golfo”, escribe el centro Soufan, que ofrece análisis de Oriente Medio desde Washington. Por su parte, “Estados Unidos ha comenzado a aumentar la presión estratégica sobre Irán atacando objetivos de infraestructura civil, en particular los puentes y carreteras que conectan las ciudades costeras iraníes del golfo Pérsico con el centro del país”. “Mientras que Irán expande la guerra horizontalmente, los líderes estadounidenses la intensifican verticalmente”, indica el centro Soufan.

Lo cierto es que ambos bandos parecen dispuestos a aumentar el número y el alcance de los ataques, que en algunos casos han sido más intensos que los lanzados durante las primeras semanas de la guerra que iniciaron EEUU e Israel el 28 de febrero pasado. En la actual ronda de bombardeos, Tel Aviv no está participando y tampoco ha sido blanco, de momento, de los ataques de represalia iraníes.

Mientras que Irán expande la guerra horizontalmente, los líderes estadounidenses la intensifican verticalmente

Centro Soufan de análisis para Oriente Medio

“Internacionalización” del conflicto

“A Irán le conviene seguir escalando. Es consciente de que no va a poder vencer militarmente a EEUU, pero lograr sobrevivir y mantener el control sobre el estrecho de Ormuz ya se considera una victoria”, dice a elDiario.es Juan Carlos Pastor Gómez, profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad Complutense de Madrid (UCM). “Irán siempre ha sabido jugar con los tiempos. Es consciente de que Donald Trump se enfrenta a las elecciones de medio mandato en noviembre [de 2026] y le interesa acabar con la guerra lo antes posible”, agrega.

El profesor de la UCM y autor del libro Irán: de la revolución de los ayatolás al Estrecho de Ormuz (2026, Catarata) explica que la República Islámica ha desarrollado esta estrategia desde la década de los años 80 del siglo pasado, durante la guerra con Irak. “Irán entiende que si extiende el conflicto y logra afectar al mayor número de países posible y a la mayor parte de la economía mundial, va a poner el foco en el conflicto y en la región. Desde Teherán, se entiende que esta internacionalización del conflicto va a suponer más presión sobre Washington para acabar con la guerra cuanto antes”, explica.

El experto destaca que “Irán es capaz de ser muy disruptivo a nivel global”, sobre todo con el cierre del estratégico estrecho de Ormuz, y “va a emplear este instrumento hasta las últimas consecuencias, si eso le permite obtener ventajas de cara a las negociaciones que vienen”.

Escalada retórica

En estos momentos, las conversaciones que Irán y EEUU estaban manteniendo para definir la aplicación del memorando de entendimiento y negociar un acuerdo definitivo están suspendidas y no parece que vayan a reanudarse pronto, en medio de los crecientes ataques y amenazas.

El miércoles, Donald Trump amenazó con destruir un puente o una central eléctrica por cada ataque iraní en el estrecho de Ormuz. “A partir de este momento, cada vez que la República Islámica de Irán dispare contra un barco en el estrecho de Ormuz, ya sea con misiles, cohetes, drones o cualquier otro dispositivo o arma, EEUU bombardeará y destruirá UN PUENTE O UNA CENTRAL ELÉCTRICA, incluidas aquellas instalaciones situadas junto a la capital, Teherán, o dentro de ella”, escribió en su red Truth Social. Irán respondió a las amenazas advirtiendo que por cada central o puente atacado, “se derrumbarán las infraestructuras vinculadas a EEUU en la región”, según la televisión oficial en inglés Press TV.

Desde Teherán, se entiende que esta internacionalización del conflicto va a suponer más presión sobre Washington para acabar con la guerra cuanto antes

Juan Carlos Pastor Gómez Profesor de Relaciones Internacionales de la UCM

Trump ha subido la puesta y también ha anunciado que “todos y cada uno de los daños causados a los buques, la carga o cualquier cosa relacionada con ellos, serán pagados con dinero iraní que Estados Unidos tenga en su poder y controle”, esto es, los fondos iraníes congelados a causa de las sanciones de EEUU. El ministro de Exteriores iraní contestó que confiscar los fondos de otro país para usarlos de esa forma sentaría “un precedente incendiario”.

Las amenazas fueron más lejos esta semana: el republicano dijo que atacará la montaña Pickaxe, debajo de la cual se cree que Irán trasladó miles de centrifugadoras de enriquecimiento de uranio para protegerlas de los bombardeos, aunque el propio Trump reconoció que EEUU no ve “actividad allí”. “Atacaremos esa zona muy pronto, y con gran contundencia”, declaró el mandatario, preguntado por las filtraciones de la prensa estadounidense.

El periódico The Wall Street Journal publicó el martes que Israel cree que Irán custodia las centrifugadoras en ese lugar, lo cual podría ser otro intento del Gobierno de Benjamín Netanyahu de que EEUU amplíe su campaña militar al programa nuclear iraní, la gran obsesión del primer ministro israelí. Aunque no ha intervenido directamente en la nueva ofensiva contra Irán, a Netanyahu le interesa que Washington no detenga los bombardeos y que el conflicto se prolongue para debilitar lo más posible al régimen de los ayatolás –y, a la sombra de esa guerra, continuar sus ataques letales y su ocupación de Líbano, de Siria y de la Franja de Gaza–.

Sin final diplomático a la vista

A medida que el conflicto está a punto de cumplir su quinto mes, The Wall Street Journal también ha revelado que la Administración estadounidense ha enviado más fuerzas y armamento a Oriente Medio, y médicos a una base en Alemania donde son atendidos los militares desplegados en la región, para posibilitar una expansión de la ofensiva, en el caso de que Trump así lo decida.

EEUU e Irán van a intentar maximizar los pocos éxitos que han tenido en sus enfrentamientos militares y en sus posiciones estratégicas

Juan Carlos Pastor Gómez Profesor de Relaciones Internacionales de la UCM

Irán prevé que Israel se sume en algún momento a la ofensiva de EEUU, tal y como ha podido saber elDiario.es a través de fuentes oficiales iraníes, que han señalado que, en tal caso, la respuesta de Teherán sería muy diferente a las veces anteriores en las que Netanyahu ha atacado el país persa. Irán también espera que Washington siga escalando y, de acuerdo con las fuentes, la respuesta iraní también será diferente si los ataques estadounidenses contra la República Islámica siguen escalando.

Mientras se prepara para una probable escalada, Irán no cierra la puerta a la diplomacia, tal y como transmiten las fuentes oficiales. Sin embargo, las posibilidades de volver a las negociaciones son pocas, admiten.

Tanto Trump como su secretario de Estado, Marco Rubio, han repetido en los pasados días que Teherán no es serio a la hora de negociar y que, por ello, EEUU no quiere volver a las conversaciones. Sin embargo, ambos también han asegurado que Irán está “suplicando” a Washington para que negocie el final de la guerra. “El problema que estamos teniendo es que no son serios respecto a las conversaciones. Si ellos son serios, nosotros lo seremos”, declaró el jefe de la diplomacia estadounidense en Manila. Pero mientras el equipo de Trump se niegue a negociar, Irán “seguirá pagando el precio” y el coste de sus posicionamientos subirá “cada noche” de nuevos bombardeos, advirtió Rubio.

Una mujer camina enfrente de un mural que simboliza el poderío militar iraní en la capital, Teherán, el 20 de julio de 2026.

Según Juan Carlos Pastor Gómez, el problema es que “ambas partes son extremadamente orgullosas”. “El Ejecutivo de Trump no va a ceder ni un solo milímetro de cara a las elecciones de medio mandato, mostrando debilidad o reconociendo que su estrategia militar ha sido un fracaso”, señala. Irán, por su parte, “es incapaz de asumir que va a tener que ceder en algunas cuestiones frente a su rival acérrimo”. “Ambos van a intentar maximizar los pocos éxitos que han tenido en sus enfrentamientos militares y en sus posiciones estratégicas”, dice a este medio el profesor de la UCM.

En su opinión, alcanzar un alto el fuego no es suficiente y los mediadores necesitarán mucho tiempo y esfuerzos para lograr un acuerdo más global: “Lo más importante es hacer un acuerdo amplio, que incluya al resto de países de la región, como los países árabes del Golfo, que tienen mucho que ver en este conflicto y en la nueva estructura militar” que se está fraguando en la zona. El experto insiste en que este conflicto “no puede manejarse de forma bilateral porque tiene una repercusión política y económica global y a gran escala”.

Un nuevo frente en el mar Rojo

Un nuevo elemento que se ha sumado al conflicto, complicando no solo su resolución, sino las perspectivas para los mercados energéticos, es la amenaza de los hutíes contra los petroleros saudíes que navegan por el estrecho de Bab al Mandeb. El jueves, Arabia Saudí confirmó que un petrolero de este país se incendió en el mar Rojo tras ser atacado, aunque no responsabilizó directamente a los rebeldes de Yemen. Estos reivindicaron haber atacado dos buques saudíes, además de haber obligado a otros casi diez barcos a regresar a puertos del reino desde la imposición del bloqueo.

La milicia chií prometió que no permitiría la salida de las embarcaciones saudíes del mar Rojo al océano Índico, que es la ruta alternativa que empezó a emplear Arabia Saudí para exportar una parte de su crudo desde el cierre de Ormuz por parte de la Guardia Revolucionaria el pasado marzo. Arabia Saudí ha desviado millones de barriles de petróleo al día hacia el puerto de Yanbu, en el mar Rojo, ante la imposibilidad o la peligrosidad de navegar por las aguas del golfo Pérsico.

Si Irán o alguno de sus aliados es capaz de interferir en el tráfico comercial por los dos estrechos más importantes del mundo, la economía global se va a ver afectada en mayor o menor medida

Juan Carlos Pastor Gómez Profesor de Relaciones Internacionales de la UCM

Si bien los hutíes tomaron la medida contra Arabia Saudí tras una escalada de la violencia entre ambos, en el marco de la guerra que vienen librando desde 2015, muchos ven la sombra de Irán detrás de este nuevo bloqueo de la estratégica vía marítima, que pone bajo más presión a la economía mundial. La poderosa milicia chií ya causó graves daños con sus ataques contra embarcaciones en Bab al Mandeb entre 2023 y 2025 –en represalia por la ofensiva israelí contra Gaza–, que obligaron a las navieras a tomar la ruta mucho más larga y costosa alrededor de África en lugar de pasar a través del canal de Suez.

“Los hutíes siempre han sido bastante independientes a la hora de actuar”, afirma Pastor Gómez, agregando que son de las pocas milicias aliadas de Teherán que siguen teniendo cierta fuerza en la región (después de que Israel haya golpeado duramente al grupo palestino Hamás y al libanés Hizbulá). “Los hutíes no tienen capacidad para cerrar el estrecho de Bab al Mandeb, pero tienen capacidad para molestar y causar una disrupción del tráfico por ese estrecho”, destaca el experto.

“Si Irán o alguno de sus aliados es capaz de interferir en el tráfico comercial por los dos estrechos más importantes del mundo, la economía global se va a ver afectada en mayor o menor medida”. Por ese motivo, el profesor de Relaciones Internacionales insiste en que “el conflicto es multilateral” y afecta a muchos países, también los de Europa, por tanto, cualquier solución sostenible debe ser multilateral.

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