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Bomberos de Madrid advirtieron en abril de que los trabajos para prevenir incendios se habían reducido a la mitad

Bomberos forestales durante una protesta el invierno pasado.

Guillermo Martínez

24 de julio de 2026 22:46 h

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Un sector precarizado y externalizado por parte de la Comunidad de Madrid está ahora luchando contra “el mayor incendio de la historia” de la región, que arrasa el suroeste del territorio, según dijo este viernes la presidenta Isabel Díaz Ayuso. De nada sirvió la huelga indefinida que duró todo un invierno en el que no se han realizado la mitad de las labores de prevención de incendios, esos mismos que ahora asolan parte de la región y obligan a delegar las competencias en el Gobierno central. Ya en abril, justo antes de que llegara el calor, advirtieron de que los trabajos de prevención, que incluyen el cuidado de los montes y vegetación estaban al 50% de lo habitual.

Los bomberos forestales mantuvieron el pulso con la Administración madrileña y TRAGSA, su empresa empleadora, mientras el combustible vegetal crecía y crecía. “No es que llevemos meses, es que llevamos años avisando de que algo así podía pasar”, exclama Jesús Molina, presidente del comité de empresa de Bomberos Forestales de la Comunidad de Madrid y delegado del sindicato Firet.

A día de hoy, los sindicatos han paralizado la huelga, que no desconvocado, debido al estado avanzado de las negociaciones, en las que se ha alcanzado un preacuerdo que eleva la cuantía de sus salarios, que en la actualidad se sitúa en los 1.300 euros. “Los gestores tienen que entender que el cambio climático repercute en los montes y en la seguridad de la población. Esto no es lo mismo a lo que nos enfrentábamos hace unos años”, adelanta el bombero forestal Julio Chana.

Él es delegado sindical de CGT y secretario en el comité de empresa: “Los gobernantes no son todavía conscientes de que cada vez plantamos cara a incendios más virulentos, con vegetación más seca que no permite apagarlos con rapidez y, sobre todo, sin la seguridad que necesitamos para trabajar sin poner en riesgo nuestras vidas”, desarrolla. Es por eso que, al igual que el resto de organizaciones que representan a los trabajadores, siguen reclamando mayor contratación.

Ese es uno de los principales aspectos que han batallado durante estos meses de paros. Mientras que en el invierno y verano del año pasado hubo unos 330 y 540 efectivos para labores de prevención en invierno y lucha contra los incendios en verano, respectivamente, a partir del 15 de mayo de este año la Comunidad de Madrid ha empezado a trabajar de forma diferente. A lo largo de todo el año operarán 419 bomberos forestales, sin refuerzo alguno durante los meses de alto riesgo. “Nosotros siempre apostamos por una contratación mayor para no sufrir esta merma durante el verano”, recuerda Chana.

La reducción de compañeros durante estos meses tan peligrosos para las llamas se deja notar en cada una de las brigadas. “Hemos pasado de siete efectivos a cinco en cada dotación. Tenemos mucha más carga de trabajo que antes”, explica el integrante de CGT. Lo que pudiera parecer nimio, no lo es si se atiende a las consecuencias. Según explica el secretario del comité, todo ello implica que haya menos profesionales sobre el terreno y que la población esté más insegura. “La Comunidad de Madrid sigue haciendo oídos sordos a nuestras necesidades, que son las de proteger a la ciudadanía”, recalca.

El mismo parecer defiende el presidente del comité, quien explica que en cada dotación todos los integrantes tienen un rol asignado, entre encargado, conductor y bomberos forestales especialistas, quienes suelen realizar un ataque directo con tendido de manguera. “Con cinco personas en lugar de siete, este ataque es más corto y más lento”, abunda Molina.

El delegado de Firet, por otra parte, enfatiza que hace años que los avisos por parte de los bomberos forestales sobre el peligro de grandes incendios es algo habitual. “No invierten en prevención y cuando las llamas ya están aquí es que vamos tarde”, expresa. A juicio de este profesional en extinción de incendios, lo que ahora se necesitan son “soluciones globales para problemas globales”. Se refiere, por ejemplo, a que los pueblos continúen vivos ante la despoblación, que la gente se pueda ganar la vida a través de la ganadería, y que haya personas que apuesten por el sector agrario, con huertas alrededor de los pueblos. “Eso hace un paisaje de mosaico que ayuda a contener los incendios forestales y que no sean tan virulentos como ahora son”, propone.

Desesperación y abandono

“Lo que más sentimos a nivel personal es desesperación y abandono por parte de la Comunidad, que son los responsables de que nos encontremos en esta situación porque prefieren meter intermediarios en un servicio que debería ser totalmente público”, defiende el delegado sindical de CGT.

“No se preocupan de nuestro cometido ni de las condiciones en las que nos vemos obligados a hacerlo hasta siniestros como los de estos días”, sostiene Chana cabreado mientras se hace una única pregunta: “¿Cuál era la huelga sin sentido de la que hablaba nuestra presidenta?”. Desde su punto de vista, que el Gobierno liderado por Isabel Díaz Ayuso haya pedido la declaración de emergencia nacional ante los incendios que sacuden el oeste de la región, con más de 60.000 desalojados en diferentes municipios, prueba cómo el Ejecutivo madrileño ha caído en una “falta de preparación y prevención”.

A última hora de este viernes, la Comunidad de Madrid hizo público este viernes un comunicado asegurando que está estudiando “todas las vías administrativas y jurídicas contra la actuación de un reducido grupo de bomberos forestales, que han podido comprometer la actuación de los dispositivos de emergencia”. La Comunidad de Madrid considera que “la gestión de un gran incendio forestal no puede convertirse en una herramienta de presión laboral ni de desgaste político”.

Huelga paralizada

La huelga indefinida convocada por el comité de empresa para obligar a la Consejería de Medio Ambiente, Agricultura e Interior y a TRAGSA a mover ficha cumplió un año el pasado 15 de julio. En estas últimas semanas, la plantilla se había decantado por volver al tajo, algo que sucedió con el inicio de la temporada de alto riesgo el 1 de julio, después del inicio de las negociaciones. “No retomaremos los paros siempre y cuando la Comunidad de Madrid y TRAGSA cumplan los acuerdos a los que llegamos”, explicita Chana, quien recalca el compromiso de las bomberas y bomberos forestales con los madrileños y el medio ambiente. “Aun estando ahogados siempre intentamos darle una salida al conflicto porque tenemos la determinación de seguir protegiendo a la naturaleza y a los madrileños y madrileñas, que son lo primero”, reitera.

El mismo Chana recuerda: “Si la Comunidad y TRAGSA siguen sin querer tener a sus bomberos en unas condiciones laborales dignas, no nos dejarán otra opción que retomar la huelga, lo que implicaría volver a poner en riesgo a la población”. El presidente del comité detalla que justo en estos días tenía la plantilla pendiente votar el preacuerdo, en el que se recogen mejoras organizativas y salariales. “El acuerdo era con TRAGSA, que ya tenía concedido el permiso de la SEPI y solo está a la espera de que el Ministerio de Hacienda no sé la última aprobación”, revela. Presumiblemente, la votación tendrá lugar una vez se dé por extinguida esta oleada de incendios que han conllevado la declaración de emergencia nacional en la Comunidad de Madrid.

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