La metalurgia alemana celebra las 28 horas de trabajo semanal

Aldo Mas

Berlín —

Ni 40, ni 35, ni 30 horas. La semana laboral de los trabajadores de la metalurgia alemana que lo deseen será de 28 horas. Así lo establece el acuerdo alcanzado esta semana entre la patronal y el sindicato IG-Metall, la mayor organización sindical del país, con 2,3 millones de afiliados en un sector clave de la poderosa economía germana: da trabajo a 3,9 millones de personas.

Las empresas del célebre “Made in Germany”, como los fabricantes de coches BMW o Daimler –responsable de marcas como Mercedes o Smart–, estaban amenazadas de huelgas ilimitadas. Desde el mes pasado, se habían registrado movilizaciones, con paros que han llegado a ser de hasta una jornada completa en unas 280 empresas del sector.

En total, se movilizaron alrededor de 1,5 millones de empleados desde principios de año. No se recordaba en los últimos tres lustros una movilización sindical de estas características en el país. Hace unos días, Dieter Zetsche, consejero delegado de la poderosa Daimler, pedía “una solución rápida” a un conflicto que ha estado lejos de enquistarse. Prueba de ello es que el acuerdo se cerró en la noche del lunes al martes. Éste ofrece la posibilidad a los trabajadores que quieran el tener más tiempo para conciliar la vida privada y familiar con la vida laboral.

El acuerdo incluye las mejoras salariales más altas que se recuerdan en los últimos años, con subidas de hasta un 4,3%. Inicialmente, se pedía que fueran de un 6%, algo a lo que se negaba la patronal, que consideraba suficiente un 2%. El texto acordado también contempla primas mensuales de hasta 400 euros.

“Vemos el acuerdo como un éxito, porque hemos conseguido algo que, por ley, no existe. A saber, establecer la posibilidad de que alguien que quiera reducir su jornada de trabajo pueda hacerlo. Pero, además, que pueda después recuperar su anterior jornada si así lo desean después”, explica a eldiario.es un portavoz de IG-Metall en Fráncfort (oeste). Allí se encuentra la sede central de esta organización de trabajadores.

Hasta 2020

El acuerdo entrará en vigor el próximo año. Su duración será limitada, puesto que, en principio, tiene fecha de caducidad: el 31 de marzo de 2020. Sea como fuere, las 28 horas semanales de trabajo seguro que verán la luz en el Land de Baden-Wurtemberg, la región del suroeste teutón donde representantes patronales y sindicales terminaron dándose la mano en la madrugada del martes.

“Estamos satisfechos. Hemos conseguido más dinero para los empleados, y mejoras en lo que respecta a las horas de trabajo”, plantea a este diario Petra Otte, representante de IG-Metall en Baden-Wurtemberg. Ahora toca a los representantes patronales y sindicales del resto de Länder alemanes decidir sobre el documento aprobado en Baden-Wurtemberg. Se trata de un “acuerdo piloto”, apuntan desde IG-Metall en Fráncfort, que puede adoptarse en otros Länder como ha sucedido con otros en el pasado. “Es un primer paso para la generalización en Alemania de las semanas de 28 horas laborales dentro del sector de la metalurgia”, añaden.

Pero no es sólo eso. Otros sectores – como los servicios, la construcción y otros ámbitos industriales – podrían inspirarse en esta conquista de IG-Metall, que supera con creces otras reivindicaciones que han ganado eco en el debate público germano. Este tipo de iniciativas aparecen recurrentemente en los medios de comunicación de un tiempo a esta parte en una Alemania que además de flirtear con el pleno empleo (5,3% de paro) crece sólidamente (2,2% en 2017). La semana de las 28 horas lograda en la metalurgia supera, por ejemplo, la batalla por la semana de 32 horas que abandera la socióloga Jutta Allmendinger.

“Un sistema de horarios de trabajo flexible para el siglo XXI”

Rainer Dulger, presidente de Gesamtmetall, la organización patronal del sector, planteaba tras alcanzarse el acuerdo de esta semana que se habían “puesto las bases de un sistema de horarios de trabajo flexible para el siglo XXI”. Sus palabras resultaban más positivas que el comentario que hacía Stefan Wolf, líder patronal de Südwestmetall, la federación patronal del suroeste teutón. “Duele el 4 antes de la coma”, comentaba Wolf sobre las subidas salariales del 4,3%.

Sin embargo, también hay motivos para la satisfacción entre los representantes de las empresas del sector. Porque si bien las 28 horas son una solución de la que podrán beneficiarse los empleados que lo deseen, paralelamente, los empresarios podrán ahora hacer más contratos en los que se pidan más horas de trabajo semanales. A saber, 40 horas en lugar de 35.

En IG-Metall plantean, en cualquier caso, que el resultado de Baden-Wurtemberg es importante porque ofrece a los empleados una libertad que antes no tenían. A saber “una mayor libertad a la hora de elegir sus horarios de trabajo”, según los términos de Roman Zitzelsberger, líder de IG-Metall en el Land del suroeste alemán.

“A las empresas les está yendo en Alemania mejor que nunca, queremos que nuestros afiliados puedan ser participes de esa situación. De ahí las reivindicaciones económicas”, sostiene Otte. “Pero es que además, hay muchos trabajadores que quieren acortar sus jornadas, trabajar menos o, simplemente ser ellos los que decidan cuánto van a trabajar”, concluye.