La odisea de conseguir cita en el SEPE: la saturación y la desinformación dejan sin prestación a los parados
Conseguir una cita en el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) se ha convertido para algunos desempleados en una carrera de obstáculos contrarreloj. Los usuarios cuentan cómo es la situación: refrescar una página web cada quince minutos, recorrer decenas de kilómetros hasta una oficina disponible, presentarse en ventanilla para recibir instrucciones contradictorias y el temor de perder una prestación por no completar a tiempo un trámite.
La historia se repite en cada uno de ellos y sobre todo en aquellas comunidades donde la lejanía entre las oficinas empeora aún más el escenario, como Madrid. Mientras el SEPE insiste en que los procedimientos pueden realizarse por distintas vías, los ciudadanos que dependen de una prestación (el paro ordinario) o de un subsidio por desempleo para subsistir denuncian un sistema complejo, saturado y difícil de entender.
Según la última cifra oficial del SEPE, de junio de 2026, hay 2.291.982 personas paradas registradas en España. De ellas, en mayo de 2026 había 1.686.936 personas beneficiarias de prestaciones por desempleo y la cobertura del sistema fue del 78%.
“Tienes que estar pendiente desde primera hora de la mañana, entrar cada cuarto de hora y tener todos los datos preparados porque las citas desaparecen en segundos”, asegura Ana González, que encadenó contratos temporales durante alrededor de un año --hasta el pasado febrero--, y tuvo que hacer el trámite en numerosas ocasiones: “Obtener una cita en el SEPE es casi imposible”.
Su caso no es una excepción. Manuel Bermejo, de 29 años, pensó que seguir cobrando la prestación por desempleo tras regresar de un viaje al extranjero sería una gestión sencilla: la normativa obliga a comunicar la salida y el regreso al país si estás recibiendo el subsidio, y así lo hizo.
Sin embargo, lo que encontró al volver fue una sucesión de informaciones contradictorias, problemas para conseguir cita y exigencias documentales que nadie le había explicado previamente. Durante días vivió pendiente de no perder la prestación mientras trataba de averiguar cuál era el procedimiento correcto y más sencillo para que no se le pasara el plazo de quince días que tenía para hacerlo.
“Me dijeron que tenía que acudir presencialmente el primer día hábil después de volver, pero fui a la oficina de Atocha [en Madrid] y me indicaron que no, que tenía que hacerlo online y que sin cita previa, además, no atendían”, relata a este diario. Ahora mismo, está estudiando un Grado Superior de Diseño y Amueblamiento y solicitó el paro después de terminar un trabajo de temporada en el departamento de mantenimiento de un hotel de cinco estrellas.
Después de varios intentos fallidos en el portal del servicio público de empleo, consiguió reservar una plaza en una oficina de Fuenlabrada, a más de una hora de desplazamiento desde Puente de Vallecas, donde está su domicilio, y a través de varios medios de transporte.
Al final, tuvo que cancelarla porque coincidía con sus obligaciones académicas y su impaciencia sólo aumentó cuando se dio cuenta de que el sistema no le permitía, tras cancelarla, solicitar una nueva. “Al final me la dieron el último día de plazo”, continúa el estudiante. Entonces acudió a la oficina de Moratalaz (donde le correspondía el trámite) encontrándose con un nuevo problema: le exigían las tarjetas de embarque de su vuelo: “Tenía la de ida, pero no la de vuelta porque tuve complicaciones para hacer el check in”.
Por lo que tuvo que ponerse en contacto con la compañía aérea para que se lo mandara. Aún sigue esperando. Desde la oficina del SEPE le contestaron a un correo de manera muy imprecisa: “Así que estoy esperando y rezando para que no me corten la prestación”, explica.
El resultado, quedarse sin subsidio
La situación es especialmente complicada en una comunidad tan densa como Madrid, donde la primera cita disponible la mayoría de las veces aparece en municipios alejados del domicilio habitual del solicitante.
Para González, la dificultad para acceder a una cita sí tuvo consecuencias económicas. En una ocasión no pudo acudir a la que le habían asignado porque coincidía con una de sus jornadas laborales y cuando intentó modificarla, no logró conseguir una nueva.
El resultado fue la pérdida de unos 300 euros que, a pesar de no ser “indispensables” para ella, sí necesitaba en ese momento en el que no tenía estabilidad laboral y pagaba un alquiler. “La respuesta que me dieron fue que, como estaba trabajando ese día, no podía tramitar el paro”, lamenta.
La sensación de desorientación es la que más se repite entre los ciudadanos en situación de desempleo. Lucía Pilar, de 26 años, asegura que el principal problema en su caso fue la falta de “información clara” sobre los distintos procedimientos disponibles.
Tras finalizar también el contrato temporal que tenía en ese momento con un medio de comunicación, presentó por internet una solicitud de subsidio utilizando su DNI electrónico. La página mostraba avisos de mantenimiento, pero el trámite se completó... aparentemente. Meses después descubrió --por una familiar que trabaja en el SEPE y pudo consultar su petición-- que el trámite nunca había llegado a registrarse correctamente.
“Nadie me explicó que existían dos sistemas distintos --la solicitud y la presolicitud, puesta en marcha durante el covid para agilizar el trámite ante el aumento de demanda puntual-- y que uno de ellos falla con frecuencia”, explica. Cuando logró averiguar lo ocurrido ya habían transcurrido los quince días de plazo para solicitar la ayuda.
Convencida de que el expediente seguía su curso, terminó perdiendo el derecho a percibir la prestación. “Si hubiera sabido desde el principio cómo funcionaba el sistema de citas, probablemente habría llegado a tiempo”, sostiene.
Demandas contra el SEPE
Las dificultades para acceder al organismo son ya conocidas entre los usuarios, que aseguran haber aprendido estrategias para aumentar las posibilidades de éxito. Paula Martín, de 33 años, tuvo que recurrir a los vigilantes de seguridad de la oficina donde le atendieron y fueron ellos quienes le explicaron que debía consultar la página cada cuarto de hora.
“Era una especie de gymkana contra el tiempo --lamenta--, tenías que entrar cada en punto, y cuarto, y media y menos cuarto para conseguir cita, desde las 8 horas hasta la una menos cuarto del mediodía, cuando se puede hacer el trámite”, pormenoriza.
Un abogado laboralista de Madrid consultado por elDiario.es y que prefiere no identificarse asegura que los conflictos relacionados con prestaciones, plazos administrativos y problemas de tramitación generan cada año decenas de demandas contra el SEPE. Las reclamaciones, explica, llegan y se atienden en el turno de oficio que él ejerce al margen de las consultas en su despacho privado.
La consecuencia es que trámites concebidos para proteger a personas en situación de desempleo han terminado convirtiéndose, debido a este mal funcionamiento, en una fuente de “incertidumbre”. Sobre todo, en perfiles marcados por la precariedad laboral, acuciados por el encarecimiento de la vivienda y dependientes de ayudas públicas para afrontar gastos básicos.
Juan Carlos Nieto, un trabajador del SEPE de Mérida, fue expedientado por el organismo público por atender a usuarios sin cita previa, en un caso que ya se ha vuelto mediático. El caso sigue sin resolverse, y el Ministerio de Trabajo sostuvo públicamente que el expediente respondía a motivos distintos —y más amplios— que la atención sin cita previa, sembrando dudas sobre la actuación tras aquella publicación por parte del funcionario. Pero Nieto asegura que técnicos del propio Ministerio se pusieron en contacto con él para solicitarle, paradójicamente, la documentación completa del procedimiento disciplinario.
Mafias que acaparan citas
El Ministerio de Trabajo y Economía Social reconoce las dificultades a las que se enfrentan los trabajadores del organismo en un contexto marcado por la elevada carga de trabajo y la creciente demanda por parte de usuarios que necesitan las prestaciones.
La plantilla del SEPE se estimaba en 2025 en unas 7.400 personas, un millar menos que en 2019, que se ocupan de coordinar el pago de las prestaciones; son las llamadas políticas pasivas. Las activas –buscarte empleo— dependen de los servicios autonómicos de empleo.
El ministerio que dirige Yolanda Díaz asegura que en los últimos años se han ido incorporando distintas medidas para proteger el sistema frente al fraude y evitar así el acaparamiento de citas por parte de intermediarios o programas automatizados.
Sobre todo, desde que se detectó hace alrededor de un lustro la aparición de redes que comercializan citas para acceder a servicios públicos gratuitos. El caso más sonado se produjo en Barcelona, donde la dirección provincial del SEPE denunció ante la Fiscalía en 2020 la presunta venta de citas por parte de intermediarios como locutorios o pequeños establecimientos.
Los operadores obtenían citas utilizando datos de terceros y posteriormente, modificaban la información cuando acudía el cliente. La investigación fue archivada en 2021 por falta de pruebas pero todavía el pasado verano de 2025, muchos usuarios seguían declarando que sólo habían conseguido acceder a este trámite “pagando”, como recogió EL PAÍS en un reportaje.
Entre las medidas adoptadas desde entonces por el SEPE para evitar la intrusión en el sistema de estas mafias están la limitación del número de citas que puede acumular una misma persona o un mismo número de teléfono; la incorporación de sistemas CAPTCHA (un mecanismo de seguridad para diferenciar a personas de bots) y la liberación aleatoria de las citas canceladas para impedir que puedan ser capturadas automáticamente por terceros.
Además –añaden desde el organismo– se han introducido mecanismos que detectan consultas masivas de disponibilidad y ralentizan el acceso cuando identifican comportamientos sospechosos.
Por otro lado, afirman haber trasladado instrucciones a las direcciones provinciales para que denuncien los casos que puedan ser constitutivos de fraude. “Seguimos trabajando en medidas para impedir que terceros hagan negocio con un servicio público”, aseguran desde el Ministerio. Los usuarios, mientras tanto, siguen desesperando y temiendo quedarse sin la prestación que sustenta el gasto en sus hogares.
Trámites telemáticos
Para agilizar los trámites y mejorar la situación, justamente el SEPE informó a través del BOE justo este miércoles que ampliaba los trámites que se pueden hacer telemáticamente, tanto por internet como por teléfono. También fijaba las diferentes formas de identificarse que se pueden utilizar para llevar a cabo estos trámites: códigos de un solo uso, datos biométricos y con el usuario Cl@ve.
Solicitar el paro, en tanto que depende de las oficinas autonómicas, seguirá siendo presencial, pero se podrán hacer presolicitudes, cambios de datos, consultas de nóminas, solicitar compatibilidades de trabajo y desempleo, reanudaciones de prestaciones o solicitudes de baja en el desempleo con estos mecanismos, informa Germán Aranda.