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Repsol aspira a un salto histórico de su producción de petróleo en Venezuela con su promesa a Trump

Repsol aspira a que su producción de petróleo en Venezuela, hasta ahora marginal comparada con la de gas natural, dé un salto histórico con la promesa a Donald Trump del primer ejecutivo de la petrolera, Josu Jon Imaz, de “triplicar” la extracción de crudo en ese país.

En su reunión en la Casa Blanca con el presidente estadounidense del pasado viernes junto a casi una veintena de representantes de petroleras, Imaz aseguró que Repsol está lista para invertir “con fuerza en Venezuela” si se dan las condiciones necesarias. “Hoy producimos 45.000 barriles diarios, en total, y estamos listos para triplicar esta cifra en los próximos tres años, invirtiendo con fuerza en el país”, dijo. 

Esos 45.000 barriles diarios, explican fuentes de Repsol, son su producción bruta a través de Petroquiriquire, su filial junto con PDVSA (la española tiene el 40% y la estatal venezolana, el 60%). Comprende exclusivamente el petróleo, gran obsesión del presidente estadounidense. El crudo venezolano, uno de los más pesados y ácidos del mercado mundial, es clave para la producción de asfalto y, sobre todo, gasóleo, e ideal para mezclarlo con el crudo ligero que produce EEUU.

En 2024, Repsol produjo en Venezuela unos 4 millones de barriles (ver gráfico). Triplicar esa cifra convertiría al país en el segundo donde más petróleo produce Repsol, por delante de Reino Unido (11 millones de barriles anuales) y solo por detrás de Estados Unidos (17 millones), siempre según los datos de 2024, último ejercicio completo disponible.

Ese año, la producción total de hidrocarburos de Repsol en Venezuela (incluyendo gas natural) fue de unos 24 millones de barriles equivalentes de petróleo (mbep) diarios. En la actualidad, el 85% de la producción de Repsol en Venezuela es gas. Unos 580 millones de pies cúbicos por día de producción bruta que equivalen a unos 100.000 barriles equivalentes de petróleo al día. Proceden del campo de gas offshore Perla, situado en el activo de Cardón IV, operado al 50% con la italiana ENI. 

Fuentes de Repsol destacan que este gas es esencial para garantizar la estabilidad en Venezuela, ya que alimenta las plantas de producción de electricidad del país. Cardón IV suministra más del 90% de la demanda del oeste de Venezuela y alrededor del 33% a nivel nacional. Es un elemento crítico del sistema de gas y la generación de energía, ya que no hay alternativa ni back-up para su producción allí.

En el primer semestre de 2025, la producción neta de hidrocarburos de Repsol en Venezuela alcanzó 70.500 barriles equivalentes de petróleo al día, un récord desde que en 2023 la petrolera empezó a desglosar este dato en sus informes semestrales de resultados, a medida que la situación en el país se deterioraba por la grave crisis del país y las sanciones de EEUU al régimen de Nicolás Maduro. La petrolera avanzó este miércoles que espera que su producción total de hidrocarburos en 2025 caiga un 4% respecto a 2024, hasta unos 548.000 barriles equivalentes de petróleo al día.

En los últimos años Venezuela se ha convertido en un quebradero de cabeza para Repsol, que es la empresa española más expuesta en Venezuela. Ahora se le abre un nuevo escenario, tras el secuestro ilegal de Maduro por orden del presidente estadounidense, que ha puesto al petróleo en el centro de esta intervención militar.

Deudas impagadas

Presente en Venezuela desde 1993, Repsol mantenía a junio una exposición patrimonial allí de 330 millones de euros (504 millones a cierre de 2024), con deudas impagadas de PDVSA de 359 millones que venía cobrándose en especie. Tras varios ejercicios aumentando su producción en el país caribeño, en marzo del año pasado vio cómo Trump le suspendía el permiso para exportar crudo desde Venezuela, decisión que ahora espera que se revoque.

Venezuela, socio fundador de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), ha sido hasta ahora relevante para Repsol desde el punto de vista de la producción de hidrocarburos. Es el segundo país más importante para la española tras Estados Unidos (71 millones de barriles en 2024) y empatado con Trinidad y Tobago. Y, sobre todo, es clave desde el punto de vista de las reservas.

Venezuela posee las mayores reservas del mundo, un 17% del total (303.000 millones de barriles: más que Arabia Saudí), pero no produce ni un 1% (no llega al millón de barriles diarios, cuando hace cincuenta años superaba los 3,5 millones). El país necesita inversiones que se han cifrado en 100.000 millones de dólares para revitalizar su obsoleta industria petrolera, tras años de abandono, corrupción y sanciones, en un proceso en el que no se descarta que tenga que costear el contribuyente estadounidense

En Venezuela, Repsol tiene contabilizadas unas reservas “probadas” de 1.747 mbep, casi el 15% del total de la compañía y más que ningún otro país. A los precios actuales del crudo estarían valoradas en unos 13.000 millones de euros. 

La petrolera española vendió en 2023 por 4.800 millones de dólares el 25% de su negocio de Exploración y Producción a un fondo estadounidense, EIG, que luego dio entrada a inversores árabes, asiáticos e incluso alguno con vínculos rusos, la firma LetterOne, principal accionista de los supermercados Dia, creada por varios empresarios rusos, entre otros Mikhail Fridman y Petr Aven, que perdieron su control por las sanciones tras la invasión de Ucrania.

“Una Venezuela mejor”

En la reunión del viernes en la Casa Blanca, el primer ejecutivo de Exxon Mobil, la mayor petrolera de EEUU, advirtió a Trump de que Venezuela es un país “ininvertible”. El domingo, el presidente estadounidense aseguró que “probablemente” esta empresa se quedará fuera del negocio en Venezuela. “No me gustó su respuesta”, dijo.

Por su parte, Imaz dio al presidente estadounidense las “gracias por abrir la puerta a una Venezuela mejor” y se abstuvo de comentar el secuestro de Maduro o la agresión militar de EEUU. El pasado lunes, Pedro Sánchez expresó su “máximo respeto” al aplauso de Repsol a la intervención ilegal de Trump en Venezuela, que “obedece a criterios legítimos”, según el presidente español.

El expresidente del PNV afirmó en su reunión con Trump que en los últimos 15 años la compañía ha invertido 21.000 millones de dólares en operaciones petrolíferas y gasísticas en suelo estadounidense, en lugares como Texas, Pensilvania, Alaska o, según dijo literalmente Imaz, el “Golfo de América”, término que Trump y su Gobierno emplean para referirse al Golfo de México.

“Estamos en Venezuela, señor presidente, con nuestros socios de ENI, produciendo el gas que garantiza la estabilidad de la mitad del suministro eléctrico en Venezuela”, aseguró Imaz, que consideró las operaciones de Repsol como una muestra del compromiso de la petrolera con la “estabilidad” que propugna Trump. “Además, estamos presentes en el terreno. Tenemos personal, instalaciones y capacidades técnicas”, concluyó.