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La UE invoca al espíritu de Groenlandia ante la amenaza de Trump de imponer aranceles del 25% al automóvil europeo

Rodrigo Ponce de León

Corresponsal en Bruselas —
4 de mayo de 2026 21:39 h

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Los ministros de finanzas de los 27 países de la UE han vuelto este lunes a poner sobre la mesa las medidas comerciales que sirvieron para frenar la obsesión anexionista de Donald Trump sobre Groenlandia como respuesta a la amenaza del presidente de EEUU sobre aplicar aranceles del 25% al automóvil europeo.

Antes de entrar en la reunión de los ministros europeos de finanzas, el vicepresidente económico, Carlos Cuerpo, resaltó que “lo que esperamos por parte de EEUU es que se cumpla el acuerdo al que llegamos en agosto. Si hay cualquier incumplimiento de este acuerdo no reservaríamos la capacidad de responder con los instrumentos y las herramientas que tenemos a nuestra disposición”.

En el mismo sentido, Lars Klingbeil, ministerio alemán de Finanzas, apuntó que “el camino europeo está claro: no queremos otra escalda con Estados Unidos. Pero por supuesto que estamos preparados para defender los intereses del lado europeo. Ya vimos en Groenlandia que es bueno estar preparados y decididos. La señal es que los aranceles hacen daño a las dos partes y por eso queremos una solución consensuada”.

Durante la crisis de Groenlandia la UE puso sobre la mesa dos medidas para frenar la ansias expansionistas de Trump: aranceles adicionales por 93.000 millones de euros sobre productos estadounidenses, hasta ahora suspendidos, tras el acuerdo comercial entre ambos bloques que se firmó en julio de 2025, y el instrumento anticoerción, una herramienta que permite castigos comerciales muy duros contra un país.

Entonces, el aviso de represalias por parte de la UE tuvo éxito y no hubo que accionar ninguna de la herramientas, especialmente el instrumento anticoerción, que es una opción muy contundente, ya que permite medidas que van desde la restricción de la exportación e importación de bienes y servicios a prohibir la participación en licitaciones públicas, limitar la inversión extranjera directa o cerrar el acceso al mercado de la UE. En la institución europea se asumió que el instrumento anticoerción se sacaba al tablero para que sirva “no tanto como una represalia, sino como una disuasión”.

Reunión en París

A pesar de que el representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, se va a reunir con el comisario europeo de Comercio, Maros Sefcovic, este martes en París, aprovechando un encuentro del G7, Greer dijo Trump cumplirá con su amenaza de imponer en los próximos días un arancel del 25% a los autos y camiones fabricados en la Unión Europea.

Greer asegura que los países de la UE “acordaron modificar varias de sus regulaciones o conceder ciertas flexibilidades a EEUU, pero no han hecho nada de eso”. Además, el responsable del Ejecutivo de Trump señaló que el Parlamento Europeo “ha sido muy lento” y que ha añadido “una serie de enmiendas que limitarían las exportaciones estadounidenses y restringirían el alcance del acuerdo”.

Sin embargo, Greer no parece tener en cuenta que el Tribunal Supremo de EEUU tumbó en febrero los aranceles propuestos por Trump, con lo que la nueva decisión del presidente de EEUU no tendría un fácil encaje legal.

Aunque la Administración Trump trata de justificar la amenaza de nuevos aranceles por el retraso en la implementación del acuerdo comercial, la realidad es que también coincide con las represalias del presidente de EEUU contra Alemania, con la retirada de tropas, una vez que el canciller Friedrich Merz comentara que Irán “estaba humillando” a los Estados Unidos.

Roland Lescure, ministro francés de Finanzas, resaltó que “hay que mirar más allá del ruido” generado en redes sociales. “Tenemos un acuerdo, que está en proceso de negociación. También está siendo examinado democráticamente por el Parlamento Europeo. Estamos dispuestos a atenernos a este acuerdo de buena fe y esperamos que todos los demás estén en la misma disposición”, apuntó.

No es la primera vez que Trump ataca al sector automovilístico europeo. En marzo de 2025, el presidente de EEUU propuso aranceles del 25% “para todos los coches no fabricados en Estados Unidos”, como parte de una política desquiciante de anuncios continuos de aranceles, que posteriormente no llegó a cumplir. En julio de ese mismo año, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, y Trump sellaron un acuerdo comercial, que en algunas capitales europeas se asumió como humillante, pero que parecía aportar cierta certidumbre a las relaciones comerciales que el presidente de Estados Unidos se encarga de torpedear continuamente.