El cabo primero Arturo Carmona y el agente Ángel Ayala, los primeros guardias civiles en llegar el pasado domingo al lugar del accidente ferroviario de Adamuz (Córdoba), que se ha saldado con 45 fallecidos, han explicado este jueves que el maquinista del Iryo siniestrado aún no sabía la magnitud de la catástrofe pues decía “que solo había un tren implicado”, a lo que los agentes le trasladaron que “algo gordo” tenía que “haber más adelante porque me están pidiendo refuerzo y mire atrás la cantidad de gente que viene, desde la oscuridad”.
En declaraciones a los periodistas en la zona del siniestro, Carmona ha explicado que una vez allí “vimos que se acercaba un grupo de gente por nuestro lado izquierdo, desde una zona oscura”, algo que “no cuadraba” a los agentes, dado que dichas personas llegaban desde “la zona contraria a la que se encontraba” el primer tren localizado, el Iryo. Una vez se dirigieron ese grupo “nos dijo un señor que venían de un segundo tren”, el Alvia.
Así las cosas, Carmona y Ayala se acercaron hasta el Alvia y “empezamos a rescatar a gente que había incluso atrapado entre lo que es el vagón y el talud”, hasta que “en un momento determinado se me acercó un hombre con un chaleco reflectante con un móvil en la mano que se iba alumbrando” y que resultó ser “un tercer maquinista”, el de “un tren que estaba a unos dos kilómetros y que no estaba implicado en el siniestro”, pero que “se había visto paralizado porque la circulación se había parado”.
Dicho maquinista “pasó el teléfono” a la Guardia Civil “porque el centro de control de Atocha realmente no sabía lo que estaba pasando, sabía que se había producido un siniestro pero no sabía realmente el alcance” del mismo. Así las cosas, el maquinista volvio a su tren “porque lo había dejado solo con gente” y se informó “al centro de control de Atocha”, al que se le pidió “la suspensión del suministro eléctrico porque había muchos efectivos ya trabajando sobre las vías y sobre y podía ser en peligroso”.
Por su parte, el agente de la Guardia Civil Ángel Ayala ha relatado que el grupo que venía desde el segundo tren en medio de la oscuridad era “muy numeroso, iluminándose con la linterna de los teléfonos móviles”. Al principio “nadie sabe que había otro tren”, ha dicho, aunque él era consciente de ello porque “me lo dijo ya el compañero por transmisiones” y porque “en retiradas ocasiones me pedía refuerzos”.
En este caso, según ha agregado, los sanitarios y los bomberos se preguntaban “¿cómo podemos dejar esto?”, refiriéndose a los pasajeros del Iryo, “porque claro, ahí también había mucho trabajo, también había muchas personas que atender”. Después “empezó a venir personal civil, que nos ayudó mucho, bomberos y sanitarios, una maravilla a la hora de rescatar a la gente”, ha apostillado.
Con información de Europa Press.