¿Es cierto que los hombres con barba son más atractivos?

La barba está de moda desde hace rato. A tal punto que, en los últimos años y en todo el mundo ha aumentado de forma notoria el número de trasplantes de barba. Según el último informe estadístico de la Sociedad Internacional de Cirugía de Restauración del Cabello (ISHRS, por sus siglas en inglés), publicado en agosto, la cantidad de estas intervenciones se duplicó entre 2014 y 2016.

Equivalen ya al 4 % del total de operaciones de trasplante de pelo, la cifra más alta después de las de cuero cabelludo, que siguen siendo, por supuesto, las mayoritarias: nueve de cada diez. El costo de estos trasplantes depende de las características y deseos de cada persona, pero en general en España no bajan de los 6.000 euros, y según la prensa británica, en ese país el promedio es de unas 14.500 libras esterlinas, más de 16.000 euros.

¿Merece la pena semejante inversión? Más allá de la moda, se suele decir que la barba hace a los hombres más guapos, y quizás eso explique la tendencia y todas estas cifras. Pero ¿es cierto que los hombres con barba son más atractivos?

Cuando la barba hace a los hombres más guapos

Según un estudio reciente realizado por científicos de universidades de Australia y Finlandia, la respuesta a esa pregunta es sí. Para el trabajo, los investigadores analizaron las respuestas de 8.520 mujeres a las que se les mostraban fotos de hombres con cuatro aspectos diferentes: afeitados, con barbas de cinco días, con barbas de diez días y con barbas tupidas, producto de un mes o más sin rasurarse. Los modelos preferidos por las mujeres consultadas fueron los dos intermedios, las barbas de cinco o diez días, mientras que las barbas más abundantes y las caras lampiñas quedaron relegadas.

Sin embargo, cuando la consulta fue más específica y se dirigió al atractivo de los hombres para una relación de largo plazo, los más elegidos fueron los de barba más abultada. Según Barnaby Dixson, director del estudio, esto puede deberse a que la presencia de la barba está asociada, de una manera casi ancestral, a ciertos rasgos más bien antisociales, como la agresividad y el predominio físico. Si bien estos elementos se consideran negativos, podrían generar una sensación de “seguridad” que los hiciera más atractivos pensando en una relación duradera y una familia.

Más edad y agresividad, mayor estatus social

Un estudio anterior, del que también formó parte Dixson, había afirmado algo diferente: que las barbas aumentaban la percepción social hacia los hombres, haciéndolos parecer de más edad, con un estatus social superior y más agresivos, aunque no más atractivos. Este trabajo tenía el valor de haber analizado datos procedentes de dos etnias muy distintas entre sí: población de origen europeo residente en Nueva Zelanda y nativos polinesios que viven en Samoa. Los resultados fueron similares en ambos grupos.

Las personas consultadas, ante imágenes de las mismas personas les atribuían un promedio de dos años más cuando llevaban barba que cuando no la llevaban. Y cuando el gesto era de enfado o de furia, parecían más agresivas y peligrosas en los casos en que sí exhibían vello facial. De hecho, otra investigación atribuye la tendencia actual a llevar barba a la búsqueda de lucir más agresivos para imponerse sobre sus pares en la sociedad moderna, una característica que los humanos compartiríamos con varias especies de primates superiores.

Un dato, procedente de otro estudio, pero citado por Dixson y su colega Paul Vasey, coautor del trabajo, refrenda la hipótesis del mayor estatus social: en las universidades del Reino Unido hay un cierto número de hombres con barba entre los estudiantes de doctorado, más entre los profesores adjuntos y aún más entre los catedráticos. Y esas cifras aumentan de manera exponencial. No obstante, como se ha mencionado, según los resultados de ese trabajo los hombres con barba no eran más atractivos que los afeitados.

La barba, sinónimo de buena salud

Más allá de las modas, la evolución parece desempeñar un papel fundamental en la percepción que genera la barba en la imagen de los hombres. Ya en un artículo de 1982, publicado en la revista especializada Science, los biólogos William Hamilton y Marlene Zuk sugirieron que la barba es vista como un sinónimo de buena salud porque, en la antigüedad, los pelos de la cara eran un auténtico caldo de cultivo de parásitos. Si un hombre llevaba barba y aun así su condición se mostraba saludable, pues quería decir que era fuerte y su salud era muy buena.

Y, en última instancia, las tendencias también tienen su importancia cuando se habla de los factores de los cuales depende cómo se percibe la barba en los hombres. Una investigación de 2014 se empeñó en comprobar si, en este asunto, se confirmaba la teoría que afirma que, en muchas especies animales, la “frecuencia negativa” (es decir, la poca frecuencia) de un determinado rasgo hace a los individuos que lo poseen más atractivos que quienes no.

A las personas que participaron del trabajo les mostraron fotos de hombres con y sin barba, siguiendo un cierto patrón: por momentos eran mayoría los barbados y por otros, los afeitados. Los resultados indicaron que elegían más a los hombres con barba cuando estos eran minoritarios. En otras palabras, de acuerdo con esta hipótesis, los hombres barbados resultan más atractivos cuando las barbas no están de moda, y menos atractivos cuando -en épocas como la actual- se ven por todas partes.

En cualquier caso, y más allá de todas estas conjeturas y elucubraciones, lo bueno es que los hombres tengan la posibilidad de decidir si dejarse la barba y cómo lucirla o si afeitarse cada mañana, tal como hacía la mayoría hasta no hace tanto tiempo. Y que luego cada uno decida si prefieren las barbas o si no. Como decían nuestros abuelos, y esto sí que no cambia con la época ni pasa de moda: para gustos, los colores.

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