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La locura influencer por la fiesta popular: “Las tradiciones no sobreviven porque alguien haga un reel”

“Me vestía de chulapa cuando era pequeñita, pero la última vez fue con seis años”. Paula, una joven madrileña que llevaba dos décadas sin ponerse el traje castizo por San Isidro, ha decidido recuperar la tradición este año. Valeria Gamallo, madrileña y creadora de contenido, tras ver “muchos vídeos de chicas que se iban a vestir de chulapas por San Isidro” decidió unirse a ellas el año pasado. Este año repite la experiencia y vuelve a vivir la fiesta como lo hacía cuando era niña: “Las redes me hicieron un gran favor”.

No son las únicas. En los últimos días, muchos jóvenes han desempolvado mantones y claveles o se han enfundado el traje por primera vez. Durante los días previos al 15 de mayo, TikTok se llenó de vídeos explicando cómo vestirse de chulapa, tutoriales para bailar un chotis o guías para “vivir San Isidro como un auténtico madrileño”. Con el arranque de las fiestas, ese contenido dio paso a las imágenes desde la Pradera: fotos entre mantones y claveles, jóvenes estrenando traje castizo y publicaciones que mostraban las mareas de gente que acudieron a celebrar San Isidro.

Lo que durante años pudo parecer una tradición ajena a parte de la juventud urbana se ha convertido ahora en tendencia. Madrid y San Isidro son el ejemplo más reciente, pero la Feria de Abril lleva tiempo viviendo un fenómeno similar, donde hasta la mantilla ha encontrado nueva vida entre creadoras de contenido, influencers y celebrities.

Tradición, redes y escaparate

“Las fiestas tradicionales se han convertido en un fenómeno de redes”, sentencia @hija_del_pan. Este perfil de Instagram ha seguido muy de cerca celebraciones como la Feria de Abril, mostrando hasta qué punto estas festividades han inundado el contenido de influencers y creadores. “Ahora hasta tenemos tutoriales para beber rebujito, análisis de looks de flamenca o gente retransmitiendo la cola para entrar a la caseta como si fuera un logro”, comenta. Aunque matiza que “no todas las fiestas generan el mismo interés”, sí percibe que las tradiciones populares se hacen cada vez más virales.

Ahora hasta tenemos tutoriales para beber rebujito, análisis de looks de flamenca o gente retransmitiendo la cola para entrar a la caseta como si fuera un logro

La asociación Mazo de Madrid —que busca poner en valor las tradiciones de la capital— surge precisamente después de comprobar cómo hace algunos años “la mayoría de gente joven no se vestía de chulapo y chulapa” ni conocían San Isidro. Adela García, miembro de la asociación, destaca cómo había una desconexión con las nuevas generaciones, por lo que decidieron reivindicarla desde otro lugar: modernizando ciertos códigos estéticos sin romper con la esencia tradicional. “Lo último que queremos es perder la tradición”, reivindica.

En ese proceso, las redes sociales han sido fundamentales. Desde tutoriales de vestimenta hasta vídeos explicando el significado de los claveles o el protocolo castizo, el contenido relacionado con San Isidro se ha multiplicado este año. Según cuenta Adela García, muchas jóvenes comenzaron a interesarse por esta fiesta después de ver en redes una versión más cercana y actualizada; hasta llegar a formar una comunidad de más de 300 chicas.

Para el catedrático de Sociología de la Universidad Autónoma de Madrid Cristóbal Torres Albero todo proceso de interacción humana tiene algo “de escaparate, de mostrar públicamente”, y las celebraciones y fiestas no se quedan atrás. Con la llegada de las redes sociales y la viralidad se ha “incrementado la presencia de las fiestas como un escaparate”. Las redes sociales han incrementado esta capacidad, pero según Torres Albero, las fiestas “siempre han sido un escaparate tanto para el conjunto de la comunidad como para las comunidades vecinas”, ya que “tienen esa expresión de identidad no solo para el grupo que lo unifica y le dota de sentido, sino también para las comunidades vecinas”.

Nos hemos puesto a mirar y pensar: nosotras también tenemos lo nuestro y lo estamos perdiendo

La fiesta como punto de encuentro

El aumento de la popularidad entre la gente joven de San Isidro, la Feria de Abril o Sant Jordi se enmarca en una “búsqueda de identidad colectiva”, según el sociólogo Torres Albero. “Se huye de la globalidad y se busca hacer frente a la homogeneidad y racionalidad a través del pasado y las costumbres (...) Es una respuesta del ‘nosotros colectivo’ que tira de su tradición cultural para singularizarse, diferenciarse y tomar voz propia frente a procesos muy fuertes de globalización”, explica. Y es que en un contexto donde “las calles comerciales de Nueva York y Alicante son muy parecidas” —puedes encontrar casi las mismas tiendas y marcas—, “apostamos por las identidades propias”, lo que se traduce en un énfasis en “todo lo relacionado con las lenguas, el nacionalismo o regionalismo”, y donde se incluyen las festividades.

Desde Mazo de Madrid explican que el impulso por recuperar lo castizo también nace de la comparación con otras fiestas como la Feria de Sevilla, las Fallas o San Fermín. Mientras esas celebraciones llevan años consolidando su presencia en redes sociales, consideran que Madrid había dejado en un segundo plano sus propias tradiciones. “Nos hemos puesto a mirar y pensar: nosotras también tenemos lo nuestro y lo estamos perdiendo”, sostienen.

Para Paula, que ha recuperado la tradición de vestirse de chulapa este año, esta “tendencia” está muy unida a la necesidad de “buscar la identidad en una ciudad que se ha gentrificado con los años y que, aunque sea muy plural en cuanto a culturas, tiene mucha identidad propia. El hecho de revivir estas tradiciones es una manera de mantener un ‘legado’ o generar una sensación más de comunidad (...) El sentido de pertenencia es algo que la gente joven busca mucho por lo individualista que es nuestro modelo social (o como yo lo percibo al menos) y creo que este tipo de cosas generan más arraigo y una sensación de integración dentro de una comunidad”.

El aumento de la popularidad entre la gente joven de San Isidro, la Feria de Abril o Sant Jordi se enmarca en una 'búsqueda de identidad colectiva', según el sociólogo Torres Albero

En este mismo sentido, el sociólogo Torres Albero ve muy positiva esta puesta en valor en la medida en que es capaz de “reforzar los sentimientos comunitarios y los valores morales vinculados a la tradición”. Valores que, según remarca, deben irse “hibridando con los derechos y conquistas civiles” para precisamente no romper con ese sentimiento de comunidad. 

A esto Valeria Gamallo añade la capacidad que tienen las tradiciones de conectar distintas generaciones. Abuelas, madres e hijas pueden haber vivido y celebrado las mismas fiestas, creando una unión especial entre ellas alrededor de una vivencia compartida. De hecho, Paula añade la “nostalgia” como uno de los motivos para vestirse estas fiestas: “Es algo que quería hacer desde hace algunos años por influencia sobre todo de mis padres y mi abuela, y este año ha sido un tributo a ella, que falleció hace un año y medio”. 

“Saben lo que da likes”

“Validación social, postureo y un puntito de esnobismo”. Es la combinación que ve @hija_del_pan en buena parte del contenido que se crea en redes sociales alrededor de las fiestas populares. Aunque “depende mucho del entorno, de la estética y de las ganas que tiene la gente de mostrar lo bien que lo está pasando”, compartir en estas plataformas cómo se vive una fiesta regional se ha convertido para muchos en una parte indispensable del ritual.

El aumento de contenido de influencers sobre lo tradicional no responde tanto a un auge real de lo popular 'porque no hay un interés en profundizar en la historia de la tradición ni en divulgar sobre ella', dice Lorena Macías (@hazmeunafotoasí)

Lorena Macías, de @hazmeunafotoasi —cuenta en la que analiza la actualidad influencer a través del meme—, sostiene que el aumento de contenido sobre lo tradicional de estos perfiles no responde tanto a un auge real de lo popular, “porque no hay un interés en profundizar en la historia de la tradición ni en divulgar sobre ella”, sino simplemente “plantarse los volantes, esperar los likes, y repetir la operación la semana siguiente con lo que toque”. En estos caso, dice, “no creo que obedezca tanto a un auge de lo castizo o lo popular, sino a que, sencillamente, saben lo que da likes”, añade. 

Está de acuerdo @hija_del_pan, quien añade que “las tradiciones no sobreviven porque alguien haga un reel en cámara lenta brindando con rebujito, sobreviven porque hay generaciones que nos las han enseñado y porque luego nosotros decidimos si queremos mantenerlas o no”. “Otra cosa distinta”, añade, es que “las redes las conviertan en algo más visible o más atractivo estéticamente”, pero tiene claro que “la esencia no la mantiene un algoritmo”.

Valeria Gamallo, que también es creadora de contenido, no cree que el “postureo” que muchas veces rodea a estas fiestas sea algo extendido o que pueda perjudicar a las tradiciones. “La gente que llega, se hace la foto y se va es porque vive de redes”, analiza. De hecho, Lorena Macías señala cómo hay creadoras que publican fotos vestidas de flamenca incluso los años que no van a la Feria para maximizar su alcance y “arañar unos likes” —como hizo Lola Lolita, que se hizo fotos vestida de flamenca en Sevilla y las publicó durante la Feria de Abril a pesar de estar en Madrid en ese momento—.

La creadora tras @hija_del_pan encuentra “normal” que para muchos influencers “pese más la estética y el contenido”, ya que crear contenido atractivo “es literalmente su trabajo”. Pero lo que sí encuentra positivo es que “en este tipo de fiestas todos los perfiles puedan convivir: el que va por tradición, el que va por diversión y el que va porque necesita subir un reel, que es lo que le da de comer”.