Bárcenas y la naturaleza muerta
Lunes, 2 de diciembre de 2002. Luis Bárcenas consigue un crédito por 330.000 euros y ese mismo día retira el dinero en billetes. Pasado un mes largo, lo devuelve, también con efectivo. La Fiscalía cree que detrás de esta extraña operación financiera, que no declara en su momento a Hacienda, se esconde dinero negro de la Gürtel –en la caja B de Correa aparece esa misma cifra unida a un tal “L.B.”–. La explicación de Bárcenas ya se ha dicho: quería comprar unos cuadros y al final no salió. Pero lo mejor de la curiosa coartada está en los detalles.
“Eran dos bodegones, dos naturalezas muertas bastante valiosas a muy buen precio”, asegura un amigo del ex tesorero del PP. Según esa versión, tan llamativa como probablemente interesada, el dueño de los cuadros quería cobrar en efectivo y sin factura para evitar los impuestos y también para no dar explicaciones a su familia, porque los bodegones saldrían de una herencia poco clara. Bárcenas, dice su amigo, accedió a pagar en rama; pero se negó a que no hubiese factura, entre otras cosas, porque se arriesgaba a que después la familia del vendedor reclamase los cuadros. Y ahí, según su amigo, se rompió la negociación.
La Fiscalía no se cree la enrevesada excusa y el juez Pedreira tampoco, entre otros detalles, porque Luis Bárcenas no sabe decir cómo se llamaba el misterioso vendedor. “Nunca lo supo”, le defiende su amigo. “Pero ha hablado con un anticuario que hizo de intermediario para pedirle que testifique”. El amigo de Bárcenas también desliza otro nombre que, asegura, tuvo su papel en este extraño bodegón. Se trata de otro ex tesorero del partido, coleccionista de arte, cuyo apellido aún se recuerda ligado a otro sonado caso de corrupción: Rosendo Naseiro.