Camps y la sastrería de la libertad
Joan Garí
El pasado día 12 el Congreso de los diputados aprobó una curiosa enmienda. Con el voto en contra del PP, el resto de partidos solicitó al Gobierno que no se impida la recepción de televisiones entre autonomías que comparten “un mismo sistema lingüístico” (es decir, en román paladino, una misma lengua). El acuerdo viene a propósito de las intenciones de Francisco Camps, presidente de la Generalitat Valenciana, de impedir la recepción en Valencia de la Televisión de Cataluña. Es interesante aclarar que TV3 está presente en los hogares valencianos desde hace veinte años, cuando una iniciativa popular sufragó el sistema de repetidores que lo propicia. Las urgencias de Camps vienen dadas, ahora, por el goloso reparto de la tarta digital: al bueno de Paquito le ha faltado tiempo para repartirla entre sus amigotes (entre ellos, por cierto, alguno también investigado por Garzón), pero no es suficiente.
No sé a ustedes, pero a mí todo eso me parece un poco surrealista. ¿Quién demonios se cree ese tal Camps para decirme qué canal puedo ver en mi televisor? ¿Cuál será el siguiente paso? ¿Acotarme los diarios que pueda leer, intervenir en el dial radiofónico, quemar libros?