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Dos puntos más de IVA y en rentas de capital

Amparo Estrada

Coja la última factura que haya pagado: la lavadora con centrifugado silencioso, esas zapatillas de deporte que ha comprado aprovechando las rebajas o el recibo del gas. Ahora fíjese en la penúltima línea del recibo, donde aparece IVA, 16%. Muy probablemente, dentro de poco pondrá IVA, 18%. ¿Le parece mucha subida fiscal? Depende. Pasar del 16% al 18% de IVA significa que si las zapatillas le costaron 35 euros –incluyendo 4,8 euros de IVA–, la próxima vez le costarán 35,5 euros –de los cuales 5,4 euros serán de IVA–. El impuesto sobre una lavadora cuyo precio sea de 400 euros subiría de 64 a 72 euros. Cuanto más elevado sea el precio del producto, más se notará en el bolsillo la subida del IVA.

¿Reduciría la subida del IVA el poco consumo que hay? En el Gobierno creen que no tendría un efecto disuasorio en el gasto. Por varias razones: las rentas bajas han reducido sus gastos a los indispensables y no les queda más remedio que seguir haciéndolos; las rentas altas no se desanimarán en su consumo por un aumento moderado del impuesto y el aumento de la protección social ayuda a mantener el consumo.

A cambio, el Estado y las Comunidades Autónomas (a las que se les transfiere el 50% de la recaudación del IVA con el nuevo sistema de financiación) obtendrían entre 4.500 y 5.000 millones de euros anuales más con la subida de dos puntos en el tipo ordinario, lo que seguiría dejando a España por debajo de otros países europeos, como Francia, Alemania, Italia o Portugal, que lo tienen entre el 19% y el 20%. Reino Unido lo ha bajado del 17,5% al 15,5% pero sólo para este año con el objetivo de incentivar el consumo. El aumento de la imposición indirecta también se pretende aplicar en los impuestos especiales sobre el alcohol y el tabaco, lo que añadiría unos cientos de millones más.

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