Rajoy o el don de la oportunidad
De la reunión del miércoles hay tantas versiones como asistentes. Pero una certeza está clara: Rajoy cedió ante la lideresa de Madrid. Sin el órdago de Esperanza, que no disimula ya a qué juega, Gallardón habría ido al Congreso. Sólo así se entiende que Rajoy, que ha tenido meses de sobra para desempatar, le dejase al alcalde de Madrid hacerse ilusiones. La otra explicación –que Gallardón nunca estuvo en la lista– deja aún peor al supuesto líder del PP. Si la decisión ya estaba tomada, ¿por que dinamitar así el “efecto Pizarro”? ¿Es Rajoy un topo del PSOE?
El aval de Aznar
Manuel Pizarro ya es militante del PP. Si lo que quería era acallar los rumores sobre quién está detrás de la última purga, no podía escoger peor a los que le avalan para el carné. Son Rajoy... y José María Aznar, el marido de la alcaldable de Madrid.
Gallardón, en sus cábalas, siempre pensaba que la carambola le beneficiaba. Qué mejor que fuese Ana Botella quien ganase si él ganaba para que Aznar estuviese de su lado cuando diese el salto. Con lo que no contaba es con esta otra situación, la de ahora. La señora de Aznar también gana con su plena derrota.
De la FAES a Endesa, de Endesa al PP.
Aznar, en 1996, le ofreció ser vicepresidente económico. Manuel Pizarro rechazó el puesto y después, de segundo plato, llegó Rodrigo Rato. En su primera rueda de prensa como candidato, el ex presidente de Endesa pasó bastante tiempo detallando la cantidad de bien pagados consejos de administración que abandona por la política. Sólo dejó una duda. ¿Por qué se apunta ahora a la posibilidad y entonces dijo no a la certeza? Una de dos: o le ha dado un ataque de responsabilidad, o ya ha hecho caja de sobra. Del PP, con carné o sin él, ha sido siempre.