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La carrera para evitar que el “tsunami” que arrasa Madrid se una al de Ávila
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La carrera para evitar que el “tsunami” que arrasa Madrid se una al incendio de Ávila: “Hacemos todo para que no se junten”

Un helicóptero colabora en las labores de extinción del fuego cerca de El Castañar de El Tiemblo, a 24 de julio de 2026.

Gemma Barra

24 de julio de 2026 22:46 h

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Es una de las “prioridades máximas” del operativo que trabaja para hacer frente a la emergencia nacional ocasionada por los incendios de Madrid y Ávila. “Estamos haciendo todos los esfuerzos para que no se junten”, afirmó a última hora de la tarde de este viernes el Ministro del Interior, Fernando Grande Marlaska, al frente de la crisis. Por la mañana, ya había avanzado que sería “un día crítico” para evitar que los fuegos se uniesen, sin éxito en el caso de la comunidad madrileña, donde los grandes focos acabaron proprogarse hasta convertirse en un único “monstruo”.

Las llamas, originadas en Almorox (Toledo), Villa del Prado y San Martín de Valdeiglesias avanzan ahora como un solo incendio, comparable a un “tsunami, muy difícil de parar”, según los expertos. Para la vicedecana del Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Forestales, Marta Corella, se comporta ya como “un monstruo que se va alimentando”, mientras los temores se centran en que este acabe confluyendo con el que se originó en Burgohondo, en la provincia de Ávila, este jueves.

El mapa de los incendios activos en España en 2026

Superficie quemada detectada por satélite y focos activos captados por los satélites de la NASA en las últimas 24 y 48 horas.

Áreas quemadas Últ. 30 días Anteriores
Incendios activos Focos 24 h Focos 48 h
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Fuente: EFFIS (Copernicus) y NASA FIRMS

Según las últimas actualizaciones, parece que esa posibilidad —que ambos fuegos, que han arrasado ya más de 16.000 hectáreas, confluyan— se ha reducido un poco, mientras los equipos de extinción están pendientes de las condiciones meteorológicas. Una condiciones que “no están acompañando en nada” y hacen que las situación sea todavía “compleja”, en palabras de Marlaska.

Entre los trabajos que se están llevando a cabo para tratar de controlar estos incendios, la directora general de Protección Civil, Virginia Barcones, ha avanzado que los medios terrestres han seguido trabajando durante la noche, ante una situación “complicada”. Este sábado, comenzarán a llegar los refuerzos activados a través de la Comisión Europea, a través del Mecanismo de Protección Civil: dos hidroaviones Canadair griegos y otros dos italianos. Además, está colaborando con los trabajos efectivos de seis comunidades autónomas.

Una fusión “especialmente violenta”

La unión de varios focos hace que dejen de comportarse como incendios independientes y pasen a formar un único frente mucho más amplio, intenso y difícil de combatir. Esa fusión es “especialmente violenta”, explica el secretario general del Colegio Oficial de Ingenieros Forestales, Raúl de la Calle, una idea que comparte el ingeniero técnico forestal José Ramón González Pan: “Al unirse desaparecen los flancos de cada incendio y se potencia muchísimo el frente”.

El frente es la parte del incendio que avanza con mayor velocidad, concentra más calor y genera tal cantidad de radiación y humo que, en ocasiones, impide a los equipos acercarse siquiera a un centenar de metros. “Cuando convergen son fuegos fuera de capacidad de extinción”, advierte de la Calle. A última hora de la tarde del viernes, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, señalaba que el incendio de la región se encontraba “en su momento álgido” y “fuera de su capacidad de extinción”.

A esa dificultad extra, se suman las fuertes corrientes de aire que generan las propias llamas, capaces de dificultar todavía más las laborales de extinción y limitar la actuación de los medios aéreos. Sin embargo, la situación más peligrosa es “encontrarse en medio”, relata la vicedecana del Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Forestales, Marta Corella. “Por un lado tienes un incendio que está haciendo succión y, por otro, uno cuyo calor ya está deshidratando toda la vegetación”, señala.

Este tipo de incendios obligan a extremar las medidas de seguridad, porque las corrientes convectivas, los cambios brucos de dirección del viento y la intensidad del fuego pueden comprometer las rutas de evacuación y dejar aislados a los equipos de emergencia y a cualquier persona que permanezca en la zona. Por ello, los equipos de extinción deben realizar un seguimiento “minuto a minuto” y tratar de “prever comportamientos inesperados”, explica De la Calle.

Fuente: EFFIS (Copernicus)

Incendios que se atraen

Además de la evidente proximidad geográfica, los expertos coinciden en que confluyen otros factores para que dos fuegos independientes se fusionen.

Al alcanzar gran intensidad, los incendios generan “enormes corrientes de aire”, que ascienden con fuerza —el calor sube— y provocan corrientes que modifican la circulación del viento, cuestión que termina atrayendo otros focos cercanos. “Da la sensación de que los incendios se atraen, pero en realidad son las corrientes de aire las que hacen que acaben uniéndose”, matiza Corella.

La “enorme” cantidad de combustible vegetal disponible es otro factor determinante. Los expertos explican que la primavera lluviosa ha favorecido al crecimiento de abundante vegetación herbácea que, ahora, completamente seca tras varias olas de calor, arde con facilidad. “Un campo de cereal se incendia prácticamente con la mirada”, resume el secretario general. González Pan añade que ese combustible actúa como “auténtico acelerador” del fuego, cuando antes eran “barreras”.

Los elementos topográficos como los barrancos, laderas y valles, canalizan el viento y favorecen que los frentes terminen confluyendo, mientras la continuidad de la masa forestal permite que el incendio avance sin encontrar apenas obstáculos naturales.

“Todo lo que el fuego se pueda comer, se lo va a comer”

Los incendios que confluyen adquieren una gran capacidad destructiva. “Todo lo que el fuego se pueda comer, se lo va a comer”, sintetiza la ingeniera y vicedecana con una expresión habitual entre los profesionales del sector. Según explica, cuando un incendio se aproxima al otro, “ya encuentra todo el espacio deshidratado”, cuestión que “crea un escenario perfecto para que el fuego siga avanzando”.

Además de los daños sobre viviendas, infraestructuras y vegetación, el suelo es otro de los grandes perjudicados. “Es capaz de generar vida, pero sin suelo no hay posibilidad de que se genere absolutamente nada”, defiende González Pan. Cuando la combustión alcanza temperaturas muy elevadas, “se destruyen los microorganismos y la biodiversidad que sustentan el terreno”. El ingeniero técnico y divulgador lamenta que a veces “se pierden cientos de años de madurez del suelo”.

Aunque no es habitual, la simultaneidad de varios incendios “puede provocar su fusión”, según de la Calle. Esta de Madrid no es la primera vez que se da. Corella recuerda los incendios registrados el verano pasado en León y Extremadura, donde varios focos independientes se unieron. De la Calle señala episodios similares en Galicia, una comunidad donde los incendios simultáneos son “relativamente frecuentes”.

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