Rescate o rescate
Las opciones que el gobernador del Banco Central Europeo, Mario Draghi, ha ofrecido a España parecen muy claras: o pide el rescate, o pide el rescate. No habrá ese salvavidas para la prima de riesgo que el Gobierno esperaba y que hubiese evitado a Mariano Rajoy la derrota política que supone solicitar a las claras un segundo rescate para España, esta vez para la deuda pública. Si el Gobierno quiere que el BCE compre bonos españoles, antes tendrá que recurrir a los mecanismos que ya existen: al fondo de rescate. Esto, por supuesto, obliga a negociar un nuevo MOU: unas nuevas condiciones para España, probablemente aún más exigentes.
El Gobierno confiaba en que no habría que llegar a este extremo. Creían que Alemania preferiría un rescate menos evidente, un modelo de ayuda para España condicionada pero que no obligase a negociar un nuevo MOU que tuviesen que aprobar en el parlamento alemán, donde la coalición que apoya a Merkel no está ya para muchos más bollos. No ha sido así, y la duda ya es la fecha.
Mariano Rajoy comparece mañana en La Moncloa tras el Consejo de Ministros, es la primera vez que lo hace desde que llegó al poder. ¿Pedirá entonces el rescate? ¿Intentará maniobrar para llegar hasta septiembre? Mañana lo sabremos pero hoy algo es claro: la promesa de Mario Draghi de “hacer todo lo necesario” se ha quedado en casi nada. Sin duda no es suficiente ni para España ni para espantar el fantasma de la ruptura del euro, que hoy de nuevo resucita.
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