Una tasa especial para la energía
Pedro Solbes, consejero de la eléctrica italiana Enel; Miguel Boyer, consejero de Red Eléctrica Española; Felipe González y Narcis Serra, consejeros de Gas Natural Fenosa; Josu Jon Imaz, presidente de Petronor; José Luis Olivas, consejero de Iberdrola; José María Aznar, asesor de Endesa... Son sólo algunos de los nombres propios que podrían explicar en primerísima persona por qué tiene que ser la Comisión Europea quien recuerde al Gobierno español que hay una manera rápida y eficaz de mejorar las cuentas públicas: subir los impuestos al sector de la energía.
La propuesta de la UE se refiere a los impuestos indirectos, especialmente a los que pagamos con los combustibles. Pero también caben otro tipo de medidas fiscales que salgan de los ingentes beneficios de este oligopolio, y no del bolsillo de los consumidores. Ya está inventado en Europa y no es precisamente una idea de inspiración comunista. Es la misma receta que ha aplicado Merkel en Alemania, que creó un impuesto especial a las eléctricas; y también David Cameron, en Reino Unido, que va a subir las tasas a las petroleras del Mar del Norte.
Hay margen para que la crisis no la paguen los de siempre. Sólo falta decisión y autonomía política. En el último año, Endesa ganó 4.129 millones de euros, un 20% más; Iberdrola tuvo 2.870 millones de beneficios, un 1,6% más y su récord histórico; Gas Natural Fenosa ganó 1.201 millones, sólo un 0,5% más por los problemas en Argelia; y Repsol logró 4.693 millones de beneficios, un 201% más. Aunque lo parezca, esta cifra no es una errata. La petrolera española ganó el triple en 2010, gracias a la venta de su filial en Brasil; sin esa operación sus beneficios habrían crecido sólo un 55% de nada.