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Contenedor de opinión de Andar en bici en elDiario.es. También recogemos algunas de las opiniones recibidas y animamos a los lectores a que nos hagan llegar críticas y artículos de opinión. Los recibimos en opinion@andarenbici.com.

La facilidad para desplazarse en bici y la salud de las ciudades

Luis Vélez Santiago

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Fue Jan Gehl quien dijo que la salud de las ciudades se medía por la facilidad de caminar por ellas. Yo añado también por la facilidad de desplazarte en bici. Esto es así porque una ciudad que cuida a los que se mueven de forma no motorizada es una ciudad que mira a los más débiles y con ellos al conjunto de la ciudadanía. Un poco aquello que nos dijo Tonucci de que si la ciudad está adaptada a los niños lo estará para todos.

En España sufrimos cierto complejo de inferioridad con la movilidad ciclista, lo vemos como algo ajeno más propio de países nórdicos que no forma parte de nuestra cultura. A partir de ahí se empiezan a elaborar toda una serie de “chascarrillos” como las barreras que supone el frío, el calor, la higiene y resto de clásicos divertidos que componen el imaginario de mitos urbanos en los que se escudan aquellos que solo pretenden el inmovilismo.

No nos engañemos, España y nuestras ciudades tuvieron una cultura ciclista más que extendida en la población. El crecimiento de las ciudades en la era industrial vino acompañado de ese maravilloso artilugio que acortaba las distancias que empezaban a aumentar con el crecimiento de las ciudades. Luego vino el coche y la decisión, no se si consciente, pero desde luego no informada, de adaptar nuestras ciudades a las maravillosas ventajas del vehículo privado motorizado. Pasaron los años y el sueño se convirtió en pesadilla y empezamos a vislumbrar el lado oscuro de ese sueño en forma de contaminación, congestión, peligrosidad y pérdida de calidad de vida. Lo único que nos separa de esos nórdicos es que ellos se dieron cuenta de que era el camino equivocado antes. Quizás nos dimos cuenta más tarde porque nuestras ciudades seguían estando más preparadas para caminar, pero el paso de los tiempos ha aumentado la sensibilidad y las aspiraciones a unas ciudades más amable y la bicicleta es un aliado perfecto para ofrecer una alternativa eficiente a, por ejemplo, en Valladolid, ese 60% de viajes en coche para distancias inferiores a los tres kilómetros.

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