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'Guernica': voluntad política para un momento excepcional

Vicelehendakari primera y consejera de Cultura y Política Lingüística del Gobierno vasco —
7 de abril de 2026 21:45 h

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Para muchas vascas y vascos existe una parada obligada cuando viajamos a Madrid. No importa el motivo de la visita —trabajo, estudios, una escapada—. Llega un momento en el que sí o sí, terminamos allí, en los pasillos del Museo Reina Sofía. Allí es donde habita una de las imágenes más universales del siglo XX: el 'Guernica' de Pablo Picasso.

Yo también he hecho ese recorrido. He estado allí. He observado en silencio ese lienzo inmenso. Porque para mí, y entiendo que para más vascos como yo, no es solo una obra de arte. Es memoria del pueblo vasco. Vamos porque en ese cuadro hay algo nuestro. Algo que nos interpela.

El 'Guernica' no es solo arte. Es memoria. Es el eco del bombardeo que ocurrió en Gernika aquel lunes de mercado de 1937. De lo que ocurrió también en Durango y en tantos otros lugares donde la violencia cayó sobre población indefensa. Es, en el fondo, una denuncia que sigue vigente.

Hoy también hay muchos 'Guernicas' en el mundo. Y tal vez sea esta la razón por la que cada vez que he visto el cuadro, muchas de las veces que he visitado Gernika, en múltiples conversaciones sobre el bombardeo, la memoria... me surge siempre la misma pregunta: si significa tanto, ¿por qué no puede estar en casa? ¿Por qué no en Euskadi?

Estamos ahora ante un momento excepcional. En 2026 se cumplen 90 años del primer Gobierno Vasco, presidido por el Lehendakari José Antonio Agirre, y seis meses más tarde también 90 años del bombardeo de Gernika. Noventa años. No es una cifra cualquiera. Es memoria viva.

Por eso la propuesta del Lehendakari Imanol Pradales es clara. No pedimos un gesto impulsivo ni una decisión sin garantías. Lo que planteamos es algo razonable: valorar cuáles son las condiciones técnicas necesarias para materializar un traslado temporal del 'Guernica' con todas las garantías que el cuadro requiere.

Y quiero dejar claro que no estamos solicitando otro informe que concluya que “no se puede”. Ese diagnóstico ya existe desde hace décadas. Lo que proponemos es algo distinto: un análisis con enfoque posibilista, con voluntad, que responda a la pregunta correcta: ¿qué haría falta para que fuera posible?

Una cosa y la otra no son lo mismo.

También es necesario decirlo con claridad: el principal argumento que se traslada no es únicamente técnico. Es que el 'Guernica' constituye el corazón del museo. Que sin él, el Museo Reina Sofía pierde “su sentido, su significado y su razón de ser” (copia literal del informe de colecciones).

Entiendo el argumento. Pero entonces la cuestión cambia. Ya no hablamos solo de conservación. Hablamos de una decisión, de si el 'Guernica' puede salir simbólicamente del relato identitario del museo, de si se quiere —o no— hacer una excepción en un momento excepcional. Porque eso es precisamente lo que planteamos desde el Gobierno Vasco: una cesión temporal, limitada y cuidadosamente diseñada. Nueve meses. Ni más, ni menos.

Además, la disposición es total. Trabajo conjunto entre el Reina Sofía y el Guggenheim Bilbao. Participación de especialistas internacionales. Asunción de costes. Garantías técnicas en todos los niveles. Entonces, la pregunta es inevitable: ¿qué falta? Voluntad.

Llevamos décadas formulando esta misma petición. Desde las instituciones, desde la política, desde la propia sociedad. Es una cadena que no se ha roto. Y no se ha roto porque esto no va solo de cultura. Va de dignidad. Porque traer el 'Guernica' a Euskadi, aunque sea de forma temporal, no sería únicamente una exposición. Sería un gesto. Un reconocimiento. Una forma de afirmar que entendemos lo que ocurrió y lo que significa. Y en democracia, ese tipo de gestos importan.

A veces se dice que hay cosas que no se pueden hacer. Puede ser. Pero hay otras que ni siquiera se intentan. Y esto resulta más difícil de comprender. Por eso la cuestión de fondo es sencilla: ¿existe voluntad de explorar esta posibilidad o se prefiere darla por imposible sin intentarlo? Euskadi sigue a la espera de respuesta.