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OPINIÓN | 'Echar leña al fuego', por Marco Schwarzt

¡No al colonialismo disfrazado de 'verde'!

Proiektu Honi EZ

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Hace poco menos de un año los vecinos de Durana, en Álava, decidieron de manera firme que rechazaban el proyecto de Solaria para instalar una central fotovoltaica en los terrenos del concejo. Arzubiaga lo hizo en el mismo sentido. Las razones esgrimidas en aquel momento no eran una cuestión estética, como el señor Ramiro González, diputado general, parece argumentar a falta de razones menos simples. Fueron razones que tienen que ver con la propia naturaleza de lo que es un bien comunal, un bien de todas las personas que constituyen un pueblo no sólo del interés de una empresa que quiere comprar las voluntades con dinero.

Eran razones que tienen que ver con una forma de vida, con la agricultura y ganadería que quedaban condenadas si este proyecto colonizador salía adelante. Eran razones que tenían que ver con la dignidad de un pueblo, algo que no sólo no es entendido por nuestro diputado general, sino que se esfuerza en ridiculizar a través de sus declaraciones en los medios. El diputado general está preocupado por hacer algo por el planeta y por ello aprueba que la iniciativa privada lidere la implantación de centrales de generación de energía fotovoltaica o eólica.

Pero la premisa que estas empresas imponen es que estos proyectos resulten rentables. Es decir, el criterio que prevalece es exclusivamente económico, el mismo criterio que nos ha llevado a la actual crisis socioecológica. Un ejemplo de lo efímero de este criterio ha sido el fracaso de la 'gran apuesta' del Gobierno vasco para cultivar tomates en invernaderos en la población de Tuesta. El promotor privado, después de haber recibido varios cientos de miles de euros en forma de subvenciones, concluye que no es viable y que por tanto ese 'gran proyecto estratégico' quizás no lo era tanto.

Desde la plataforma Proiektu Honi EZ nos oponemos a estos proyectos colonizadores porque representan una amenaza real a las explotaciones familiares en el campo. Suponen una presión añadida a la viabilidad de éstas. La agricultura familiar es la que ha mantenido y vertebrado los pueblos de Álava y hoy tienen la competencia de estos proyectos que progresivamente van a desplazar y homogeneizar el territorio.

Los proyectos que se han presentado recientemente por iniciativa de Solaria suponen un elemento que desequilibra la correlación de fuerzas en el campo porque estas empresas ofrecen sumas de dinero a las que ningún agricultor arrendatario puede hacer frente. Este efecto puede extenderse como una gota de aceite por todo el territorio haciendo que los pocos nuevos jóvenes agricultores que quieren continuar con esta actividad lo tengan verdaderamente difícil. Aunque con la lógica imperante de “coge el dinero y huye” quizás sea la alternativa que nos quede. Vendernos al mejor postor para implantar centrales en todas las parcelas y esperar a ver qué pasa. Según nuestro diputado general, el sector primario supone un PIB marginal y eso parece ser suficiente razón como para liquidarlo. Este es el valor de las cosas cuando el dinero rampante va transformado nuestra sociedad, nuestro entorno y nuestra moral.

Hace poco menos de un año los vecinos de Durana, en Álava, decidieron de manera firme que rechazaban el proyecto de Solaria para instalar una central fotovoltaica en los terrenos del concejo. Arzubiaga lo hizo en el mismo sentido. Las razones esgrimidas en aquel momento no eran una cuestión estética, como el señor Ramiro González, diputado general, parece argumentar a falta de razones menos simples. Fueron razones que tienen que ver con la propia naturaleza de lo que es un bien comunal, un bien de todas las personas que constituyen un pueblo no sólo del interés de una empresa que quiere comprar las voluntades con dinero.

Eran razones que tienen que ver con una forma de vida, con la agricultura y ganadería que quedaban condenadas si este proyecto colonizador salía adelante. Eran razones que tenían que ver con la dignidad de un pueblo, algo que no sólo no es entendido por nuestro diputado general, sino que se esfuerza en ridiculizar a través de sus declaraciones en los medios. El diputado general está preocupado por hacer algo por el planeta y por ello aprueba que la iniciativa privada lidere la implantación de centrales de generación de energía fotovoltaica o eólica.