Prevención de incendios desde el terreno: factores estructurales básicos
Entre la información cruzada y la desinformación en la comunicación actual, uno puede invertir horas leyendo para terminar saliendo de la lectura más desinformado que cuando empezó a leer. En este artículo enlisto ideas y vías básicas desde el terreno para prevenir incendios. Les adelanto que en cada uno de los siguientes factores que señalo caben matices, por supuesto, imposible desarrollar todo en dos páginas. Así que intentaré ser claro, conciso y breve. Vamos al lío que no nos sobra tiempo, el cambio climático antropogénico se nos echó encima. Sí, antropogénico, provocado por el ser humano. ¿Que siempre ha habido cambios en el clima? Claro que sí. Y los seguirá habiendo. Pero éste, el actual, tiene un protagonista estelar, somos nosotros.
Política económica forestal. El modelo económico actual de crecimiento rápido para rápida recuperación de la inversión es incompatible con una gestión forestal que tenga como meta prevenir incendios. Pinares y eucaliptales son la punta de lanza de una peligrosa política económica forestal en lo que se refiere a la prevención de incendios. Otras especies arbóreas (la familia 'quercus', por ejemplo, dada su lenta ignición) deben ser la base de una nueva política económica forestal que piense más a largo plazo (la inversión se recupera más tarde pero en mayor cantidad) para priorizar la conservación medioambiental y la seguridad de personas, viviendas, infraestructuras críticas y negocios rurales. No se piensen en las ciudades que la cosa les pilla tan lejos, este año tenemos el ejemplo de Burdeos (Francia), donde un gran incendio llegó a escasos kilómetros de la ciudad.
Propiedad privada y pública. Más de 70% de la superficie forestal en el Estado es privada. Y sí, está regulada para que cada propietario se responsabilice de sus superficies forestales y gestione los excesos de biomasa, sean de carácter productivo o no. Si, además, se tiene el derecho a recibir ayudas para una plantación forestal a la cual se le va a sacar un beneficio también se está obligado a gestionar convenientemente dichas plantaciones. Respecto a la propiedad pública, las AAPP (pequeñas y grandes) tienen accesos a todo tipo de ayudas enmarcadas en la agenda 2030, hay posibilidades para elaborar planes de gestión de mira más larga que la del pino o el eucalipto. Hay que pensar también a largo plazo, las próximas generaciones lo agradecerán, mucho.
Repoblación rural. La base de la vigilancia antiincendios de un territorio es que el territorio esté habitado. A más personas habitando un territorio más capacidad tendremos de detectar antes los focos de incendios. Cuanto antes se detecta el inicio de un incendio antes se puede avisar o actuar para comenzar con su extinción. Esto ha sido siempre fundamental, hoy lo es más aún si cabe por dos razones: la virulencia de los incendios bajo las nuevas condiciones climáticas y el volumen de combustible acumulado por la falta de actividades agroganaderas en el medio rural.
Sector primario. La producción primaria agrícola y ganadera extensiva son fundamentales para la prevención de incendios, ambas por su capacidad para crear estructuras territoriales en mosaico. Estos diseños en mosaico se basan en superficies agrícolas y pastos, ambos de bajo potencial incendiario, que separan masas boscosas entre sí a cientos de metros de distancia, frenando la rápida expansión del fuego. La ganadería extensiva tiene buena capacidad para rebajar el volumen de biomasa que se genera tras inviernos y primaveras lluviosas y que sirve como combustible para la expansión de los incendios. La labor del pastoreo dirigido por humanos (pastores) que dirigen a los rebaños hacia las zonas con más biomasa o las nuevas tecnologías que mediante cercados virtuales delimitan las zonas donde los animales pastan son fundamentales. Particularmente prefiero a la persona pastora que está en el monte, que yo sepa los cercados virtuales aún no tienen ojos para ver focos de incendios. Este tipo de ganadería fertiliza a la vez que se alimenta de la biomasa acumulada generando así un ciclo 'win-win' en el que salen ganando los suelos y el ganado, produciendo a su vez alimentos y empleo rural: 'win-win-win-win'.
Aprovechamiento de la biomasa para generación de energía. Aquí viene el gran elefante en la habitación de la transición energética vs. la sobreexplotación medioambiental. Hace tiempo venimos viendo grandes empresas muy interesadas en el uso de la biomasa para generación industrial de energía eléctrica y térmica. Cuidado. Cuando cualquier modelo industrial/intensivo de explotación de un recurso entra en juego las consecuencias son ya conocidas. No sería raro que este modelo industrial/intensivo generara un modelo de gestión forestal en monocultivo de crecimiento rápido. Y por muy pirófito que fuera, no dejaría de ser otra política económica forestal que seguiría degradando ecosistemas y sobreexplotándolos, poniendo en peligro el elemento clave de la habitabilidad de los territorios: el agua. Cuando propongo el aprovechamiento de la biomasa sobrante para generación de energía hablo de la sobrante que se pueda aprovechar, no de producir en masa para generar una electricidad que, además, hoy no se consume (buena parte de la producción eléctrica fotovoltaica, hoy, no se usa, se pierde).
Ciclos naturales de autofertilización. En un territorio esquilmado de habitantes, con AAPP endeudadas/empobrecidas y propietarios de fincas que no cumplen sus obligaciones el combustible se acumula durante años. Si hay una gestión regular de estos territorios el nivel de combustible que se acumula es mucho menor y, por lo tanto, los incendios encontrarían más dificultades para propagarse. Ahora bien, hay que encontrar puntos intermedios entre dejar en suelo parte de la materia orgánica que generan los bosques y zonas de matorral (hojas, ramas) para autofertilizarse y los excesos de madera que pueden ayudar a expandir un incendio. Cuando uno llega a una finca forestal biodiversa abandonada durante años, renaturalizada, se encuentra madera en diferentes estados (tamaños, grosores, durezas,…). Pero hay un factor clave para dilucidar la madera a extraer: el estado de descomposición. La madera que ya ha iniciado su proceso de descomposición es fundamental para la autofertilización y generación de biodiversidad micro y macrobiológica. Esta madera en descomposición es fundamental pues retiene grandes cantidades de agua que ayuda a mantener humedad (un básico en prevención antiincendios) con un añadido a tener en cuenta: la madera en descomposición ni arde ni sirve para generar energía, así que su lugar correspondiente es el suelo. A partir de aquí, una parte de la madera seca se puede dejar en suelo para que siga su proceso de degradación y una parte de la madera seca sobrante es susceptible de ser usada para producir energía térmica/eléctrica en los pueblos aledaños. Energía km0.
Agua. No existen bosques sin agua. El abandono rural tiene como efecto acompañante el abandono de manantiales y afloraciones de agua, hoy bajo tierra, piedras, ramas u hormigón. Cada pueblo tenía sus manantiales propios y eran mantenidos cada año por pura necesidad. He realizado este tipo de búsquedas y trabajos a mano, en general no es ni difícil ni excesivamente duro físicamente (además con una pala, un pico y una azada se pueden realizar). Poder recuperar estas fuentes de agua nos permitiría repartirla por las laderas para mantener los suelos más húmedos, con el consiguiente freno a la expansión de las llamas.
Estimadas lectoras y lectores, el cambio climático es el factor desencadenante de los incendios de sexta generación, esos que no tenemos capacidad de extinguir, pues no tenemos ni medios ni tecnología para ello. Así que necesitamos prevención más que extinción, el prevenir mejor que curar de toda la vida y que, además, nos sale más barato. Ya hay informes que demuestran que por cada euro invertido en prevención se ahorran cien en extinción. No sé, igual la cuenta es tan apabullante que le podríamos dar una oportunidad. Al mismo tiempo necesitamos muchísimos más recursos también para la extinción, que bien podrían salir del ahorro anterior. No sé, no me parece tan difícil de entender que los beneficios de estos cambios son muchos y para todos. Además, permítanme recordarles que nos estamos jugando, literalmente, el futuro más próximo.
Gracias por su atención.