Los controles de Osakidetza permitieron detectar problemas con las neveras de las vacunas, asegura el consejero Martínez
El consejero de Salud Alberto Martínez ha asegurado que fueron los “protocolos establecidos” por Osakidetza para garantizar la seguridad de los procesos de vacunación los que permitieron detectar problemas con la cadena del frío en dos centros de salud muy distantes, el de Arangoiti en Bilbao y el Lasarte-Oria. En respuesta a una pregunta formulada en el Parlamento Vascopor la representante de EH Bildu Rebeka Ubera sobre las incidencias en estos ambulatorios después de la crisis de las vacunas caducadas de comienzos de año, Martínez da a entender no solamente que el sistema no falló sino que fueron sus controles los que permitieron aflorar el problema.
Este caso trascendió, como en su momento la crisis por la inoculación de dosis pasadas de fecha, porque EH Bildu desde la oposición dio la voz de alerta. Posteriormente, Salud confirmó que en dos centros de la red se habían producido problemas en las neveras que tienen que preservar las dosis a temperaturas concretas.
En detalle, la información final sobre este episodio apunta a problemas en Lasarte-Oria en los días 30 y 31 de mayo y en Bilbao entre el 28 de mayo y el 4 de junio. Eso implicó que su tuviera que revacunar a 17 personas, doce de Bilbao y el resto en la localidad guipuzcoana. En su momento, el consejero Martínez añadió a los medios de comunicación que la consecuencia del fallo en las cámaras frigoríficas había sido la misma pero, curiosamente, por motivos contrarios. En un caso la nevera enfrió más de lo debido y en el otro se superó la temperatura recomendada por los fabricantes.
“Las neveras que usa Osakidetza para mantener las vacunas cuentan con diferentes mecanismos para detectar anomalías de temperatura. La comprobación de estos mecanismos es lo que detectó la rotura de la cadena del frío. Por lo tanto, las incidencias pudieron detectarse gracias al correcto funcionamiento de los protocolos de prevención”, insiste Martínez.
La crisis de las vacunas caducadas, que terminó con el reconocimiento de que durante años se habían dado problemas similares, motivó que Osakidetza lanzara la idea de extremar los controles en la inoculación de estos productos, lo que se vino a llamar los “siete correctos”, en referencia a siete requisitos imprescindibles que han de ser revisados. “El propósito del Departamento de Salud [es el de] seguir analizando los protocolos y procesos relacionados con la administración de vacunas para detectar posibles incidencias e incluir nuevas mejoras”, sostiene Martínez. Hace unas semanas ya se presentó una herramienta digital que ofrece alertas cuando caduque algún vial.