'De ETA al Dáesh', un viaje de 60 años por la historia desconocida del terrorismo en España

Maialen Ferreira

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Al hablar sobre terrorismo en España es prácticamente inevitable que vengan a la cabeza de cualquiera las siglas de ETA, los GRAPO o los GAL. Sin embargo, desde los años 60 más de 50 bandas terroristas han cometido atentados de los cuales, según los datos del Ministerio del Interior, 1.451 personas han sido asesinadas y 4.983 heridas hasta 2020. Un número que probablemente sea mayor, si se tienen en cuenta las víctimas del terrorismo no reconocidas.

Así lo detalla Gaizka Fernández Soldevilla, responsable del área de Archivo, Investigación y Documentación del Centro Memorial para las Víctimas del Terrorismo en su libro 'El Terrorismo en España: de ETA al Dáesh, en el que analiza la trayectoria de las distintas bandas terroristas además de prestar un interés especial en sus damnificados, rescatando las biografías de algunos ellos. Como la de la primera víctima del terrorismo, una niña llamada Begoña Urroz, que el 27 de junio de 1960 fue alcanzada por la explosión de una bomba que le causó heridas y falleció al día siguiente. El atentado fue cometido por el DRIL (Directorio Revolucionario Ibérico de Liberación) una organización antifascista formada en 1959 por exiliados españoles y portugueses para luchar contra las dictaduras salazarista y franquista.

Fernández se basa en la teoría del politólogo David C. Rapoport para identificar las cuatro grandes oleadas de terrorismo que han sacudido al planeta desde finales del siglo XIX. La primera, es la conocida como nihilista o anarquista, cuyo punto álgido se situó entre 1880 y 1900, aunque algunos autores consideran que tuvo como precedente al Ku Klux Klan. La segunda, la denominada como nacionalista o anticolonial, tuvo lugar entre 1917 y 1965. La tercera oleada, incluye bandas de extrema izquierda, extrema derecha y nacionalistas radicales que empezaron a cometer atentados mortales a finales de los 60. Entre esas bandas, en España, actuaría ETA, pero no sería la única aunque sí la más longeva y letal. Por último, la cuarta ola es la yihadista, que se desarrolla a partir de los 80 y perdura hasta la actualidad.

En España, hubo organizaciones terroristas más allá de Euskadi en lugares como Cataluña, Canarias, Asturias, León, Galicia, Aragón o Andalucía. Fernández calcula que han llegado a existir cerca de 50 organizaciones que él mismo denomina como “flor de un día”. Es decir, que no se prolongaron en el tiempo. Esa es una de las razones por las que se han vuelto más desconocidas. En su estudio que data entre 1960 y 2020 destaca entre muchos otros en Andalucía los 'Grupos armados 28 de febrero', en Aragón el Frente Revolucionario Vasco-Aragonés, en León el grupo ‘Terre Lleunesa’ o en Galicia el Exèrcito Gerrilheiro do Povo Galego Ceive (EGCPC).

“ETA consigue crear un núcleo alrededor, crea un movimiento político social y tarda 10 años en matar, a diferencia de otros como el DRIL, que tarda un año en matar”, ha explicado el doctor en Historia Contemporánea durante la presentación de su libro en Bilbao.

Para Fernández, en la sociedad actual un problema puede llegar a ser el hecho de utilizar la palabra “terrorismo” con facilidad. “Utilizamos la palabra terrorismo con tanta facilidad que vaciamos el contenido. Al final nada es terrorismo, porque si todo es terrorismo, nada lo es. El terrorismo es un tipo de violencia muy específico y se diferencia de otras violencias políticas como una guerrilla, la mafia, etc. Es una violencia política que busca un impacto social político o social mucho mayor que la del simple atentado. Hay un lema de las Brigadas Rojas que era 'matar a uno para asustar a 100' que lo resume perfectamente. Un terrorista no solo quiere matar a una víctima, quiere asustar o atemorizar a una sociedad y por tanto a un Gobierno y conseguir sus objetivos, sean políticos o religiosos”, ha señalado.

¿Cuáles son las diferencias y similitudes de las bandas terroristas en España?

En el libro se explican las diferencias, pero también similitudes de las distintas bandas terroristas. Fernández, ha detallado durante la presentación que “hay bandas yihadistas que quieren implantar un califato universal, hay bandas de extrema izquierda que quieren implantar una dictadura del proletariado, bandas de extrema derecha que quieren resucitar a Franco” y que a pesar de que sea cierto que todas ellas sean diferentes, se asemejan en cuanto al tipo de violencia que emplean y en que creen que la violencia merece la pena y que las víctimas que producen son un precio necesario que pagar para lograr su objetivo.

Para ello, una de las estrategias que emplean es cosificar y deshumanizar a las víctimas. “Es un ”txakurra“, es una rata, un animal, una cosa…Entonces matarla es más fácil. Ha pasado aquí y también pasaba con los judíos en Alemania que eran ratas y cucarachas. En Ruanda también. Antes de matarles se les suele cosificar para que luego el siguiente paso sea más fácil. Y no es fácil matar. Culturalmente estamos educados para que la vida sea sagrada, por tanto desmontar ese mecanismo no es fácil. Te tienes que adoctrinar y radicalizar y es un proceso lento, hasta llegar a poder matar has pasado por un montón de influencias, los que no aprietan el gatillo pero influyen en ti para que tú lo hagas”, ha explicado Fernández.

En cuanto a las posibles diferencias Fernández destaca las culturales a la hora de matar. Mientras los grupos terroristas en Europa emplean armas de fuego o bombas, los yihadistas pueden llegar a usar armas blancas y además, “son más modernos” puesto que graban sus atentados. Sin embargo, Fernández ha señalado que “si ETA en los años 70 hubiera tenido twitter, quizás los atentados hubieran sido de otra manera”.

Según los datos que aporta el estudio realizado y publicado en el libro, las víctimas mortales de ETA son en total 853, las del yihadismo, 288 y las de los GRAPO 92. En cuanto a las víctimas mortales de bandas menos reconocidas, Fernández calcula que hay 110 víctimas de bandas de extrema izquierda, 91 de extrema derecha o parapoliciales, 13 de terrorismo 'preyihadista' y 9 víctimas asesinadas por bandas de ideología nacionalista radical.

Al hablar sobre terrorismo en España es prácticamente inevitable que vengan a la cabeza de cualquiera las siglas de ETA, los GRAPO o los GAL. Sin embargo, desde los años 60 más de 50 bandas terroristas han cometido atentados de los cuales, según los datos del Ministerio del Interior, 1.451 personas han sido asesinadas y 4.983 heridas hasta 2020. Un número que probablemente sea mayor, si se tienen en cuenta las víctimas del terrorismo no reconocidas.

Así lo detalla Gaizka Fernández Soldevilla, responsable del área de Archivo, Investigación y Documentación del Centro Memorial para las Víctimas del Terrorismo en su libro 'El Terrorismo en España: de ETA al Dáesh, en el que analiza la trayectoria de las distintas bandas terroristas además de prestar un interés especial en sus damnificados, rescatando las biografías de algunos ellos. Como la de la primera víctima del terrorismo, una niña llamada Begoña Urroz, que el 27 de junio de 1960 fue alcanzada por la explosión de una bomba que le causó heridas y falleció al día siguiente. El atentado fue cometido por el DRIL (Directorio Revolucionario Ibérico de Liberación) una organización antifascista formada en 1959 por exiliados españoles y portugueses para luchar contra las dictaduras salazarista y franquista.

Fernández se basa en la teoría del politólogo David C. Rapoport para identificar las cuatro grandes oleadas de terrorismo que han sacudido al planeta desde finales del siglo XIX. La primera, es la conocida como nihilista o anarquista, cuyo punto álgido se situó entre 1880 y 1900, aunque algunos autores consideran que tuvo como precedente al Ku Klux Klan. La segunda, la denominada como nacionalista o anticolonial, tuvo lugar entre 1917 y 1965. La tercera oleada, incluye bandas de extrema izquierda, extrema derecha y nacionalistas radicales que empezaron a cometer atentados mortales a finales de los 60. Entre esas bandas, en España, actuaría ETA, pero no sería la única aunque sí la más longeva y letal. Por último, la cuarta ola es la yihadista, que se desarrolla a partir de los 80 y perdura hasta la actualidad.

En España, hubo organizaciones terroristas más allá de Euskadi en lugares como Cataluña, Canarias, Asturias, León, Galicia, Aragón o Andalucía. Fernández calcula que han llegado a existir cerca de 50 organizaciones que él mismo denomina como “flor de un día”. Es decir, que no se prolongaron en el tiempo. Esa es una de las razones por las que se han vuelto más desconocidas. En su estudio que data entre 1960 y 2020 destaca entre muchos otros en Andalucía los 'Grupos armados 28 de febrero', en Aragón el Frente Revolucionario Vasco-Aragonés, en León el grupo ‘Terre Lleunesa’ o en Galicia el Exèrcito Gerrilheiro do Povo Galego Ceive (EGCPC).

“ETA consigue crear un núcleo alrededor, crea un movimiento político social y tarda 10 años en matar, a diferencia de otros como el DRIL, que tarda un año en matar”, ha explicado el doctor en Historia Contemporánea durante la presentación de su libro en Bilbao.

Para Fernández, en la sociedad actual un problema puede llegar a ser el hecho de utilizar la palabra “terrorismo” con facilidad. “Utilizamos la palabra terrorismo con tanta facilidad que vaciamos el contenido. Al final nada es terrorismo, porque si todo es terrorismo, nada lo es. El terrorismo es un tipo de violencia muy específico y se diferencia de otras violencias políticas como una guerrilla, la mafia, etc. Es una violencia política que busca un impacto social político o social mucho mayor que la del simple atentado. Hay un lema de las Brigadas Rojas que era 'matar a uno para asustar a 100' que lo resume perfectamente. Un terrorista no solo quiere matar a una víctima, quiere asustar o atemorizar a una sociedad y por tanto a un Gobierno y conseguir sus objetivos, sean políticos o religiosos”, ha señalado.

¿Cuáles son las diferencias y similitudes de las bandas terroristas en España?

En el libro se explican las diferencias, pero también similitudes de las distintas bandas terroristas. Fernández, ha detallado durante la presentación que “hay bandas yihadistas que quieren implantar un califato universal, hay bandas de extrema izquierda que quieren implantar una dictadura del proletariado, bandas de extrema derecha que quieren resucitar a Franco” y que a pesar de que sea cierto que todas ellas sean diferentes, se asemejan en cuanto al tipo de violencia que emplean y en que creen que la violencia merece la pena y que las víctimas que producen son un precio necesario que pagar para lograr su objetivo.

Para ello, una de las estrategias que emplean es cosificar y deshumanizar a las víctimas. “Es un ”txakurra“, es una rata, un animal, una cosa…Entonces matarla es más fácil. Ha pasado aquí y también pasaba con los judíos en Alemania que eran ratas y cucarachas. En Ruanda también. Antes de matarles se les suele cosificar para que luego el siguiente paso sea más fácil. Y no es fácil matar. Culturalmente estamos educados para que la vida sea sagrada, por tanto desmontar ese mecanismo no es fácil. Te tienes que adoctrinar y radicalizar y es un proceso lento, hasta llegar a poder matar has pasado por un montón de influencias, los que no aprietan el gatillo pero influyen en ti para que tú lo hagas”, ha explicado Fernández.

En cuanto a las posibles diferencias Fernández destaca las culturales a la hora de matar. Mientras los grupos terroristas en Europa emplean armas de fuego o bombas, los yihadistas pueden llegar a usar armas blancas y además, “son más modernos” puesto que graban sus atentados. Sin embargo, Fernández ha señalado que “si ETA en los años 70 hubiera tenido twitter, quizás los atentados hubieran sido de otra manera”.

Según los datos que aporta el estudio realizado y publicado en el libro, las víctimas mortales de ETA son en total 853, las del yihadismo, 288 y las de los GRAPO 92. En cuanto a las víctimas mortales de bandas menos reconocidas, Fernández calcula que hay 110 víctimas de bandas de extrema izquierda, 91 de extrema derecha o parapoliciales, 13 de terrorismo 'preyihadista' y 9 víctimas asesinadas por bandas de ideología nacionalista radical.

Al hablar sobre terrorismo en España es prácticamente inevitable que vengan a la cabeza de cualquiera las siglas de ETA, los GRAPO o los GAL. Sin embargo, desde los años 60 más de 50 bandas terroristas han cometido atentados de los cuales, según los datos del Ministerio del Interior, 1.451 personas han sido asesinadas y 4.983 heridas hasta 2020. Un número que probablemente sea mayor, si se tienen en cuenta las víctimas del terrorismo no reconocidas.

Así lo detalla Gaizka Fernández Soldevilla, responsable del área de Archivo, Investigación y Documentación del Centro Memorial para las Víctimas del Terrorismo en su libro 'El Terrorismo en España: de ETA al Dáesh, en el que analiza la trayectoria de las distintas bandas terroristas además de prestar un interés especial en sus damnificados, rescatando las biografías de algunos ellos. Como la de la primera víctima del terrorismo, una niña llamada Begoña Urroz, que el 27 de junio de 1960 fue alcanzada por la explosión de una bomba que le causó heridas y falleció al día siguiente. El atentado fue cometido por el DRIL (Directorio Revolucionario Ibérico de Liberación) una organización antifascista formada en 1959 por exiliados españoles y portugueses para luchar contra las dictaduras salazarista y franquista.

elDiario.es/Euskadi

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