Euskadi, la isla de los peajes: sólo se pagará por usar la AP-68 a partir de octubre en los tramos de Álava y Bizkaia
Euskadi será una 'isla' a partir del próximo otoño, pero de peajes. A partir del mes de octubre, los conductores que usen la autopista vasco-aragonesa, la AP-68, que une Bilbao con Zaragoza, sólo pagarán peaje si discurren por los tramos vascos de Álava y Bizkaia, en total 77,5 kilómetros. La vía será gratis en el resto de las comunidades que atraviesa, es decir, en Aragón, Navarra, La Rioja y Castilla y León.
No sucederá en Euskadi porque así lo han decidido las diputaciones forales de Álava y Bizkaia. Esta vía, actualmente la más cara de España -cuesta más de 39 euros viajar de Bilbao a Zaragoza-, pasará a manos públicas el 11 de octubre al finalizar la concesión a la empresa AVASA (Abertis). En el caso de Euskadi, la gestión la asumirá las sociedades forales Interbiak (Bizkaia) y Arabat (Álava), pero las diputaciones consideran que deben seguir siendo vías de peaje para garantizar la entrada de recursos para su mantenimiento y el de otras carreteras. Eso sí, será más barata que ahora.
Una vez se materialice el paso a manos públicas, Álava ha decidido reducir el coste del peaje en un 70% para los turismos y un 50% para los de más volumen. En Bizkaia, el descuento sobre la tarifa actual será del 20%. Eso supone, por ejemplo, que el trayecto entre Bilbao y Vitoria para los turismos pasará de 6,85 euros a 4,20 euros, de los que 3,30 euros corresponden al tramo vizcaíno y 0,90 euros al alavés. Eso sí, habrá descuentos para los usuarios habituales de las vías como contraprestación al mantenimiento de los peajes.
Desde la Diputación de Bizkaia mantienen la necesidad del cobro para contribuir al mantenimiento de la infraestructura y también para garantizar que no haya una derivación excesiva de tráfico de la carretera ordinaria a la autopista. En lo que se refiere al mantenimiento, se ha sacado a licitación ya el servicio de conservación, mantenimiento y explotación del tramo vizcaíno de la AP-68. Es un contrato que tendrá una duración de cinco años y un presupuesto de 81 millones de euros.
El diputado foral de Infraestructuras y Desarrollo Territorial, Carlos Alzaga, del PNV, recordaba que hay necesidades que deben atenderse de manera inmediata desde el momento en el que se materialice el fin de la concesión y el paso a manos vascas y será necesaria “una inversión importante para adaptarla a los estándares de la red foral de Bizkaia y a la normativa vigente en cuanto a diferentes aspectos de seguridad”. De hecho, el pliego de licitación contempla una inversión de 15 millones de euros durante los próximos cinco años, de los que 12,5 millones se destinarán a la mejora y conservación de taludes, firmes y pavimentos, estructuras, sistemas de contención, señalización, sistemas inteligentes de transporte (ITS), instalaciones eléctricas y otros elementos de la infraestructura.
Los 2,5 millones restantes se invertirán en proyectos de innovación orientados a reforzar la sostenibilidad, la incorporación de nuevas tecnologías y la mejora de la experiencia y atención a las personas usuarias. En total, el coste anual del mantenimiento de la nueva infraestructura está cuantificado en 12 millones de euros anuales, que hay que unir al resto de las carreteras. Según la Diputación de Bizkaia, se invierte en mantener la red viaria alrededor de 130 millones al año, mientras que con los peajes las arcas forales vizcaínas ingresan 90 millones al año.
El mismo argumento es el que esgrime la Diputación de Álava para mantener el peaje vigente: “mantener y modernizar la vía” de este tramao y del resto de las carreteras del territorio. La Diputación alavesa recuerda que destina al mantenimiento de los 1.455 kilómetros de la red foral de carreteras una media anual de 12 millones de euros y, según los estudios realizados, sólo el mantenimiento de los 168 kilómetros de vías de alta capacidad va a exigir cada año una inversión mínima de 16 millones de euros. Además, el Plan Integral de Carreteras de Álava 2016-2027 prevé una inversión anual en mejoras de 32 millones de euros. “El objetivo final del sistema de pago por uso es garantizar a la ciudadanía alavesa una Red Foral de Carreteras de calidad, moderna y segura de acuerdo a los estándares europeos”, señalan en el equipo del diputado Jon Nogales, del PSE-EE.
Además, recuerdan que Álava es un nodo de comunicaciones entre el norte de la península y Europa, y “la inmensa mayoría del tráfico de las vías de alta capacidad del territorio es tráfico de paso”. “Así, en el caso concreto de la autopista AP-68, el 90% del tráfico de vehículos ligeros es tráfico ‘no alavés’ (este porcentaje es mayor en el caso de vehículos pesados) y los usuarios alaveses representan, por lo tanto, sólo el 10%. El sistema de pago por uso hace que el tráfico de paso contribuya también al sostenimiento de la red en línea con el criterio europeo de ‘quien deteriora y contamina paga’”, indican.
El Gobierno de Pedro Sánchez ha liberado más de 1.000 kilómetros de autopistas de peaje desde 2018 al finalizar sus contratos de concesión. Aunque lo cierto es que el debate en Europa es si hay que ir hacia un modelo de pago por uso para la red de alta capacidad, en línea con lo decidido ya en Euskadi, lo cierto es que los peajes se van quedando sólo actualmente en suelo vasco. En las carreteras vascas se paga peaje, además de en los tramos vascos de la AP 68, en la AP-8, entre Bilbao e Irún, la AP-1, de Vitoria a Eibar y, además, en la Supersur y los túneles de Artxanda en Bizkaia. También en el puente colgante entre Portugalete y Getxo.