2020: el año en que el coronavirus lo cambió todo
- Las instantáneas más destacadas que deja el año de la pandemia en Euskadi
Las noticias sobre el nuevo coronavirus se suceden en el mundo. Ya hay muchos casos en Italia y la incidencia también se hace sentir ya en España. El Gobierno vasco recomienda no viajar a esos lugares de riesgo y pide que regresen los universitarios en Italia, especialmente los del norte del país.
El lehendakari, Iñigo Urkullu, reúne una primera mesa de crisis ante los crecientes casos mundiales de COVID-19. La sesión se inicia con un apretón de manos entre Urkullu y la consejera de Salud, Nekane Murga, algo que luego se haría impensable. Se informa de que se han descartado 29 casos hasta la fecha en Euskadi y Murga asegura que hay más riesgo de contraer la gripe que el Sars-Cov-2 y que las mascarillas no son efectivas.
Ésta es la nota enviada por el Departamento de Salud el 28 de febrero confirmando la llegada de la COVID-19 a Euskadi. Eran dos casos. Uno era importado de Lombardía, en Italia, zona de riesgo en aquella época y de donde venía una joven guipuzcoana. El otro era el inicio del gran brote inicial en Vitoria, el del hospital de Txagorritxu, al que luego seguiría el de un velatorio.
Como epicentro de la llegada del coronavirus, en el hospital de Txagorritxu pronto empezó a sentirse la crisis. Y las mascarillas aparecieron.
Ante la cascada de casos en Txagorritxu, Osakidetza anuncia unas primeras medidas que van desde la supresión de turnos de libranza hasta protocolos básicos para evitar contagios en zonas comunes. Se registra también un brote en el centro de salud del barrio de Olarizu.
Esteban. Así se llamaba el octogenario interno en la residencia de la cadena Sanitas en el barrio vitoriano de San Martín que dio positivo en coronavirus. Falleció. Esta residencia fue la primera que quedó en cuarentena en España en la noche del 8 de marzo.
En las calles de Vitoria, los primeros en ser conscientes de la gravedad de la ola que se avecinaba son los miembros de la comunidad china. Cierran locales y, cuando los dejan abiertos, avisan de que atenderán con mascarilla. En la imagen, un comercio en la plaza del General Loma.
Fernando Simón alertaba de tres zonas críticas de la llegada del coronavirus a España, Madrid, Vitoria... y Labastida. Esta localidad riojanoalavesa de apenas 1.500 habitantes se incorporó a las listas internacionales de zonas de riesgo, como Lombardía o Hubei, la provincia de Wuhan. En la imagen, el primer colegio en ser cerrado en España junto a la escuela Odón de Apraiz del barrio vitoriano de Zaramaga.
La confirmación de los primeros positivos en el centro hace que, antes de abrir sus puertas, quede cerrado el centro Odón de Apraiz del barrio de Zaramaga de Vitoria, el primero de España junto con los de Labastida, en la Rioja Alavesa.
Con Odón de Apraiz y los colegios de Labastida cerrados de manera provisional, Educación reúne a los directores de todos los colegios de Vitoria en el conservatorio. Se les comunica que, con fecha 10 de marzo, se acabarán las clases presenciales. Solamente hay una excepción: los universitarios alaveses que estudien fuera podrán seguir viajando.
El incremento de los casos de COVID-19 lleva a que, por la tarde de este 11 de marzo, la consejera Murga anuncie el cierre de los centros educativos de Balmaseda -los primeros en Bizkaia- y del resto de Álava -en Vitoria y Labastida ya estaban clausurados-.
El Gobierno vasco organiza el tradicional acto con motivo del día de las víctimas del terrorismo. Lo hace en Vitoria, además. La organización dispone de un gel en la entrada. De ahí la imagen del lehendakari desinfectándose antes del homenaje, en el que se pidió distancia a los asistentes pero en el que se reprodujeron los habituales corrillos.
Las consejeras de Educación, Cristina Uriarte, y de Salud, Nekane Murga, anuncian que los colegios que seguían abiertos quedan también clausurados. Euskadi tiene más de 17.000 aulas que pasaron a la enseñanza telemática. Ese mismo día se presenta un cartel con medidas preventivas.
Ante la creciente oleada de casos de coronavirus -la mayoría sin detectar-, el lehendakari, Iñigo Urkullu, decreta la emergencia sanitaria. Aplica una ley que prevé confinamientos, aunque no los ordena por el momento. Con ella se crea una mesa de crisis llamada Labi por sus siglas en euskara y que se iría haciendo conocida a lo largo de 2020.
En la mañana del sábado 14 de marzo el rumor de un posible estado de alarma en España era fortísimo. El portavoz, Josu Erkoreka, critica duramente esa opción. Primero por la forma, porque sería un “155 encubierto” porque despojaría a Euskadi de sus competencias sanitarias y de seguridad. Pero también por el fondo. Según Erkoreka, “el paseo en la calle es libre y la actividad deportiva en la calle no tiene limitación”. En horas, se concretó un confinamiento duro.
“Algunos están aquí como si fuera Navidad”. Así lamentaba la alcaldesa de Comillas, Teresa Noceda, que cientos de vascos hubiesen desoído las recomendaciones sanitarias y se hubiesen desplazado a su casa vacacional de Cantabria. Esos días de mediados de marzo, las cámaras de la AP-8 grabaron retenciones de hasta seis kilómetros en las salidas de Bilbao en dirección a Castro Urdiales. “Siguen preguntando por planes familiares y en cualquier momento se les puede ver volviendo del monte o tomando olas”, explicaba un joven.
Con 409 casos diagnosticados -126 por cada 100.000 habitantes-, Vitoria y Álava superaron oficialmente la tasa de incidencia de la COVID-19 de Wuhan, donde se originó la pandemia mundial
Todavía quedan sanitarios de primera línea sin vacuna; de hecho, solamente el 11% tiene ya las dos dosis. “En la séptima de Txagorritxu no se han quitado el EPI en un año y hay compañeros que no están vacunados. Ni la primera dosis”, denuncian.
Se convirtió en rutina que cada domingo del primer estado de alarma Pedro Sánchez reuniera por videoconferencia a los presidentes autonómicos.
En los primeros compases del estado de alarma, las calles se vaciaron y los controles policiales se incrementaron. Surgió también la picaresca de quienes se valían de las excepciones para seguir saliendo a la calle.
La plantilla de la principal empresa de Euskadi, la Mercedes-Benz de Vitoria, se planta y se niega a trabajar en el estado de alarma.
Los gerentes de los hospitales de Basurto, Eduardo Maíz, y Santa Marina, José Luis Sabas, ambos exconcejales del PNV en Bilbao, abandonan el cargo por haberse vacunado contra la COVID-19 sin formar parte de los grupos prioritarios. Sabas dimite, pero Maíz ha de ser destituido ante su negativa.
La vacuna devuelve la normalidad a un centro que durante toda la pandemia había acogido centenares de mayores de residencias con COVID-19. Según va avanzando la administración de la vacuna entre los residenciados, los casos se desploman. El fin de semana del 20 y 21 no se registra ningún fallecido, cuando en los anteriores habían sido 12, 8, 6, 8, 7, 6 y 4.
La Justicia obliga a Euskadi a reabrir los bares que había clausurado para frenar la pandemia. Tras un recurso del sector, el Tribunal Superior de Justicia tumba de manera cautelar el sistema automático. Poco después trascienden unas declaraciones de Luis Garrido, el ponente del auto: “Los epidemiólogos son médicos de familia que han hecho un cursillito”.
Durante la pandemia, fallece el 5,6% de los mayores internos y la letalidad llega al 23% de quienes se han infectado en Gipuzkoa. Contrasta con la letalidad en la población general, que es del 2,5% de los contagios y del 0,15% del total.
La empresa gestora de la residencia comunica su deseo de cerrar el centro, pues la Diputación de Álava le pide 600.000 euros por atar injustificadamente a los mayores (infracción muy grave) y 60.000 (falta grave) por no cumplir los protocolos de prevención. La información la saca a la luz en exclusiva elDiario.es/Euskadi.
Se habilitan veinticinco puntos en Euskadi para comenzar a vacunar a la población general. El primer grupo es el de los mayores de 100 años no residenciados, que suman alrededor de 1.800. Además, se habilitan tres puntos (en Vitoria, Donostia y Mungia) para administrar vacunas sin tener que bajarse del vehículo.
El 16 de marzo, el director de Planificación del Departamento de Salud pasó a convertirse en portavoz de la pandemia en Euskadi. En abril, sin mediar aviso, desapareció de la escena aunque continúa en el Gobierno.
Una circular enviada por el director gerente de Emergencias de Osakidetza alude a la falta de suministros para justificar la suspensión de la vacunación de los trabajadores del servicio. Osakidetza sale a desmentir los hechos.
El confinamiento no había suspendido la actividad laboral, por lo que en los medios de transporte seguía habiendo un número importante de personas. En la imagen, una estación del metro de Bilbao.
El lehendakari redujo al mínimo su Consejo de Gobierno, con apenas presencia de la titular de Salud, Nekane Murga, de la consejera de Seguridad, Estefanía Beltrán de Heredia, y del portavoz, Josu Erkoreka. El resto participaban de la reunión semanal del gabinete por videoconferencia.
Fallece, tras permanecer una semana ingresada con COVID-19, Encarni, una enfermera de Osakidetza que trabajaba en el hospital de Galdakao. Al día siguiente, cientos de personas se agolpan en los balcones para homenajearla.
El Servicio Vasco de Salud reforma en tiempo récord plantas del edificio de consultas externas del hospital de Txagorritxu para que acojan pacientes de COVID-19 ante la saturación existente. En Vitoria, también se vació la residencia y centro de paliativos de IMQ (San Onofre, la antigua clínica Álava).
Aunque la Ertzaintza montó un equipo de limpieza y el Ejército intervino menos en Euskadi que en otros lugares, sí hubo operativos militares en infraestructuras del Estado. En la imagen, tres Santanas de las Fuerzas Armadas en la estación central de Vitoria.
El Departamento de Salud decide aliviar los hospitales medicalizando hoteles para derivar allí a pacientes con cuadros leves de coronavirus. El primer fue el gran hotel Lakua de Vitoria, de cinco estrellas, y el segundo otro edificio de lujo, el María Cristina de Donostia.
El lehendakari, Iñigo Urkullu, insiste en criticar casi cada uno de los pasos que da Sánchez para controlar la pandemia. En el fondo, escuece en Euskadi el mando único del Gobierno central. Reclama mayor codecisión por parte de las autonomías.
En el día del 40 aniversario del Parlamento Vasco, no hay nadie en las calles para celebrar la efeméride.
Con 232 casos, el 2 de abril fue el día con más personas críticas en la UCI. En la imagen, una ambulancia llegando al hospital Donostia.
La consejera de Salud, Nekane Murga, sostiene en el 'El Correo' que si Pedro Sánchez usa mascarilla es porque “tendrá coronavirus”. “Previene más la infección el lavado de manos”, insiste.
En medio de la falta de suministros, Euskadi compró una dotación de respiradores de UCI turcos. Nunca llegaron. El Gobierno negó varias veces la existencias de esa operación, pero terminó por admitir que sí que se produjo y que fracasó. “Nos los han birlado”, admitió el 'número dos' de la Sanidad vasca, Iñaki Berraondo.
Voluntarios de Cruz Roja y DYA se apostan en puntos estratégicos de Euskadi para repartir mascarillas entre la población. En la boca del metro, en la parada del tranvía, en la estación de Abando... Entre la tarde del lunes y la primera hora del martes se reparten, de manera gratuita, casi medio millón de mascarillas para acompañar la vuelta al trabajo de la mayoría de sectores tras dos semanas de parón para frenar la expansión de la pandemia.
En una rueda de prensa con dos consejeros del PNV, la titular de Trabajo y Justicia, la socialista María Jesús San José, exhibió las discrepancias en la coalición de Gobierno por las reiteradas críticas de Urkullu y Murga a la gestión de la pandemia de Pedro Sánchez.
El mercado agrícola de Vitoria reabrió un mes después de la declaración del estado de alarma. En ese primer día la Policía tuvo que poner orden por las aglomeraciones que se produjeron.
Varios camiones del Ejército llevan a Etxeberria, en Bizkaia, máquinas para fabricar millones de mascarillas. La empresa es Bexen Medical, que luego almacenaría también las vacunas de Pfizer.
Convocados por la Diócesis, el Ejército realizó nuevas limpiezas en centros religiosos de Vitoria. En la imagen, en la calle de Angulema de Vitoria.
El lehendakari, Iñigo Urkullu, y la consejera de Salud, Nekane Murga, visitan los laboratorios de Txagorritxu, donde se detectó el primer positivo de coronavirus en Euskadi
Solamente ha fallecido un trabajador en las residencias de Euskadi. Era un gerocultor del centro Caser Alto del Prado de Vitoria.
El lehendakari y la consejera de Salud comparecen en el Parlamento. Urkullu asegura que Osakidetza está gestionando bien la pandemia y deja caer que las elecciones serán en julio.
La asociación de municipios (Eudel) se ve obligada a retirar 300.000 mascarillas defectuosas. Antes, el Ministerio de Sanidad entregó protecciones Garry Galaxy que provocaron decenas de contagios entre sanitarios vascos. Osakidetza suministró también un modelo de KN95 que no cumplía los estándares.
Coincidiendo con el descenso de la incidencia, se permitieron los paseos de niños. En la imagen, Lucas, que había aprendido a andar en el confinamiento, da sus primeros pasos en una calle de Arrasate-Mondragón.
Después de cortarlas el 13 de marzo, el Gobierno vasco permitió la presencia física de periodistas en las ruedas de prensa de nuevo desde el 29 de abril, inicialmente por grupos. Antes, se podían enviar preguntas que filtraba el propio Ejecutivo.
El Gobierno vasco acelera en la desescalada y propone que los cursos superiores regresen a las aulas el 18 de mayo, cuando el Estado no lo permitía. Tuvo que rectificar su plan unos días después.
Jon Sánchez (el primero por la derecha), responsable de Emergencias de Osakidetza, se ve forzado a dimitir por haber sido denunciado en Castro Urdiales en abril, en pleno estado de alarma y con la movilidad prohibida.
Vitoria crea unos carriles especiales en la carretera para dar más distancia a los peatones en los turnos de paseo que permitía la desescalada. La idea duró unas pocas semanas.
Representantes sindicales abroncan a Urkullu y a Murga en una visita a las instalaciones usadas contra la COVID-19 en el hospital de Cruces, en Barakaldo, el más grande de Euskadi.
Ignacio Garitano, epidemiólogo de Vitoria que durante el inicio de la pandemia realizó una encuesta para demostrar que eran muchos más los contagios que los detectados, fue elegido como coordinador del equipo de rastreadores. Desde entonces, se multiplicaron las pruebas PCR que se realizaban y se han realizado cribados cuando han aparecido brotes.
El lehendakari, Iñigo Urkullu, levanta la emergencia sanitaria en Euskadi -aunque el estado de alarma siguiera vigente- para convocar elecciones el 12 de julio. Lo hace también el presidente gallego, Alberto Núñez Feijóo.
El lehendakari, Iñigo Urkullu, la consejera de Salud, Nekane Murga, y el alcalde de Vitoria, Gorka Urtaran, visitan una de las camas utilizadas en la pandemia en el hotel Lakua, uno de los que fue medicalizado en los momentos más duros en Euskadi.
Se acaba el brote de coronavirus en la residencia Iturbide de Arrasate-Mondragón, que se había convertido en un búnker. El balance no pudo ser más duro: 81 infectados y 26 fallecidos. Es la residencia con más muertes en Euskadi.
A finales de mayo, la desescalada avanzaba y se podía empezar a hacer deporte por la calle.
Tras rectificar el plan inicial del 18 de mayo (fase 1), Euskadi inicia una tímida vuelta a las aulas el 25 de mayo (fase 2) para quienes preparan la Selectividad o finalizan la ESO. Los protocolos son muy estrictos. En la imagen, una joven sale del colegio Urkide de Vitoria.
Desde el 28 de febrero, solamente el 1 de junio no se notificaron ni positivos ni decesos relacionados con la COVID-19. Urkullu lo bautizó como el día “cero cero”. En la imagen, un bañista disfrutando de la desescalada con su hijo en una playa de Donostia.
Finaliza el brote en la residencia Berra de Donostia. Se contagiaron 76 ancianos y, de ellos, murieron 20. En la imagen, una dotación de Bomberos llega a la residencia a desinfectar las instalaciones.
La primera residencia con casos de COVID-19 en España da por finalizado el brote. Al final se infectaron 69 personas (sin contar trabajadores) y fallecieron 19.
Los días con menor incidencia se acabaron de golpe con dos rebrotes de importancia, uno en Txagorritxu y otro en Basurto. Se infectaron 15 y 46 personas (sanitarios, pacientes y visitantes) y hubo tres muertes en total.
En rueda de prensa, el lehendakari adelanta sus planes para adelantar unos días el final del estado de alarma. Sánchez había permitido a las comunidades autónomas gestionar las medidas de la fase 3 y última de la desescalada.
Euskadi y Cantabria, Urkullu y Revilla, se juntan en una playa junto a la frontera entre ambas comunidades autónomas para simbolizar el final del estado de alarma y la reapertura de la movilidad de cara a las vacaciones de verano.
En Euskadi, el estado de alarma se cerró con 30.000 sanciones y 464 detenidos. Ninguna multa pasa de 600 euros. Hasta esa fecha, solamente 1.700 habían pasado por caja.
Ordizia, en Gipuzkoa, detecta un rebrote originado por un caso importado de Lleida, entonces el punto más crítico. El foco generaría 78 positivos y obligó a medidas especiales durante las elecciones.
En el día de las elecciones, el lehendakari y candidato a la reelección ejerció su derecho con mascarilla negra. El Ejecutivo prohibió expresamente que las personas con COVID-19 salieran a votar.
La pista la daba que la consejera Murga no se quitara la mascarilla para ofrecer la rueda de prensa. El Gobierno vasco había acordado hacer preceptivo el uso de protecciones incluso en la calle e incluso cuando se mantuviera la distancia. La excepción de las oficinas se eliminaría también en noviembre.
Vitoria instala grandes carteles para concienciar del necesario uso de mascarillas en puntos estratégicos de la ciudad.
Eibar y Ermua viven fuertes rebrotes originados por las celebraciones posteriores de los estudiantes que hicieron la Selectividad. En total, 619 y 120 casos, respectivamente.
En agosto se suceden los focos en la hostelería. En la imagen, la Policía precinta el bar Xixilu de Vitoria tras la confirmación de algunos casos. 1.107 personas se tuvieron que hacer una PCR y 35 estaban contagiadas.
El complejo Hermano Garate-San Ignacio de Donostia fue el primero de Gipuzkoa con casos de coronavirus en la segunda ola. En total, hasta el 28 de diciembre, allí se han contagiado 62mayores y han muerto 12.
En pleno Ferragosto, Euskadi decreta nuevamente la emergencia sanitaria. Los brotes se estaban reproduciendo en hostelería y 'no fiestas' de pueblos como Gernika. Se recomienda -pero no se prohíbe- limitar las reuniones a un máximo de diez personas.
En Lakua, en la sede del Gobierno vasco, la consejera Nekane Murga ofrece la que sería su última comparecencia. Afirma que, tras el pico de agosto, la pandemia da “señales de estabilización” en Euskadi. Por aquel entonces, los casos totales rondaban los 40.000. Con la nueva legislatura, Urkullu la releva y elige en su lugar a Gotzone Sagardui.
De manera escalonada y con estrictos protocolos, los colegios vascos retoman la actividad. La mayoría no abría desde marzo. El consejero de Educación, Jokin Bildarratz, ha destacado que han sido un espacio seguro en este último trimestre del año. En la imagen, el colegio Marianistas de Vitoria.
De manera escalonada y con estrictos protocolos, los colegios vascos retoman la actividad. La mayoría no abría desde marzo. El consejero de Educación, Jokin Bildarratz, ha destacado que han sido un espacio seguro en este último trimestre del año. En la imagen, el colegio Urkide de Vitoria.
El lehendakari, Iñigo Urkullu, inaugura un parque en Vitoria bajo una secuoya en memoria de los fallecidos por la COVID-19. En el acto, conversa con algunos familiares. Desde entonces, todavía más de 1.000 personas han muerto.
Euskadi presenta la campaña de vacunación contra la gripe en plena segunda ola del coronavirus. La coincidencia de ambas enfermedades y el temor a la coinfección llevan a máximos la demanda de inmunización contra la influenza. 500.00 vascos se vacunaron.
Urkullu -en la imagen firmando un camión- y Sagardui visitan el almacén con la reserva estratégica de materiales de Osakidetza, con dotación para seis meses. Se busca evitar los desabastecimientos de la primera ola.
Ante los micrófonos de Euskadi Irratia, un responsable de Salud en Euskadi -en este caso Gotzone Sagardui- ofrece la primera entrevista en 40 años de autogobierno. En sus primeras intervenciones siempre le acompaña una palabra: “Prudencia”.
Beasain, Ordizia, Azpeitia o Azkoitia y luego la propia Donostia entran en alerta roja por alta transmisión comunitaria. Se empiezan a adoptar medidas, algunas en formato de recomendación y otras obligatorias aunque de dudosa solidez jurídica. En la imagen, un hostelero de Beasain junto a su establecimiento.
El Tribunal Superior de Justicia del País Vasco asegura que las medidas aprobadas por el Gobierno autonómico no son constitucionales y que solamente cabe limitar derechos y movilidad dentro de un estado de alarma. Urkullu, de manera concertada con otros líderes autonómicos, pide a Sánchez que se declare un segundo marco excepcional, aunque esta vez con los presidentes de cada comunidad como “mandos únicos”. En cuestión de 24 horas, España vuelve al estado de alarma por un plazo de seis meses.
Juan Diego, que asumió la dirección del Servicio Vasco de Salud, en plena polémica por las irregularidades en las oposiciones médicas de 2018 y que no había comparecido ni una sola vez en toda la pandemia, deja el cargo. Rosa Pérez Esquerdo asume el puesto.
Iniciado el segundo estado de alarma continúa la escalada de contagios. El pico de positivos en 24 horas queda fijado en 1.547. Pero ahora se hacen más pruebas que en la primera ola. De hecho, el máximo de ocupación de la UCI llegó a 146 pacientes, lejos de los 232 de la primera ola.
En los peores momentos de la segunda ola, Euskadi adopta una medida drástica que ya habían tomado en Navarra o Catalunya. Se cierra la hostelería. El sector recibe la medida con una manifestación multitudinaria mientras el consejero del ramo, el socialista Javier Hurtado, lanza un plan de ayudas extraordinarias.
Un foco en el hospital de Gorliz afecta al 20% de los pacientes y al 10% de la plantilla. En esos días hubo también focos en el Donostia y en Basurto, así como en el centro privado Aita Menni de Arrasate-Mondragón.
“Las papeleras aparecen abarrotadas de envases y rodeadas de colillas [...]. No hagamos en bancos y jardines lo que no se puede hacer en las terrazas”. El portavoz del Gobierno, Bingen Zupiria, pide a la sociedad que no busque resquicios al cierre de bares.
El consejero de Educación, Jokin Bildarratz, confirma la clausura temporal de un colegio próximo a Vitoria, Geroa Waldorf, por un brote con un tercio de los alumnos afectados y casi todos los demás en cuarentena. Anuncia también que remitirán el caso a la Fiscalía porque es un colegio negacionista que acumulaba avisos por incumplir las normas sanitarias desde el inicio del curso escolar.
En pleno puente festivo, Euskadi admite que había dejado de contabilizar centenares de pacientes con COVID-19 que estaban en los hospitales vascos (hasta 127 en un día) ya que solamente se incluían hasta ese momento en la estadística los casos detectados con PCR y no los de antígenos, una prueba incorporada el 17 de octubre. En la imagen, botes con muestras para la realización de pruebas de coronavirus en un laboratorio del hospital del Alto-Deba, en Arrasate-Mondragón.
Hasta las 20.00 horas y salvo en las localidades con alta incidencia del coronavirus, el sábado 12 de diciembre se permitió la reapertura de bares y restaurantes.
La residencia Julián Rezola de Donostia alcanza los 82 positivos. El brote no se había cerrado al cierre de 2020, pero los fallecidos eran ya 19.
El coordinador de los rastreadores y portavoz desde septiembre, abandona. Regresa a su plaza en Txagorritxu.
El Labi acuerda, a 48 horas de la Navidad, modificar las restricciones acordadas unos días antes y ratificadas el 18 de diciembre. Reduce los días para salir de Euskadi o entrar en ella en fin de año y prohíbe reuniones de más de seis personas en Nochevieja, cuando en Nochebuena se autorizan seis.
Al mismo hospital al que llegó el primer casos de coronavirus, a Txagorritxu, llegan desde Guadalajara custodiadas por la Ertzaintza -y antes por la Guardia Civil- las primeras vacunas de Pfizer. La propia consejera Sagardui, con bata, baja a cogerlas de la furgoneta y firma el albarán de entrega.
Tres mujeres de las residencias Ajuria de Vitoria, Caser Betharram de Hondarribia y del centro público de Elorrio son las primeras en recibir la vacuna contra la COVID-19. En una primera fase, ya entrado 2021, se inmunizará a 73.000 personas. En las residencias han muerto más de 900 personas de las aproximadamente 18.000 que completan allí sus vidas.
Iñaki Berraondo, viceconsejero de Salud con Jon Darpón, Nekane Murga y Gotzone Sagardui, abandona el cargo al cumplir 65 años. “Como país, hemos gestionado la pandemia de manera adecuada”, asegura como despedida.
La directora antivacunas de un centro de día en Oiartzun, Aiton-Etxe, envía una circular a las familias de los usuarios en la que les informa de que “se ha decidido no administrar” la vacuna. En otoño, este centro, con el 80% de las plazas concertadas por la Diputación, ya vetó la campaña de vacunación contra la gripe estacional.
Salud reconoce que excluye de la estadística de casos en UCI con COVID-19 a pacientes que siguen ingresados pero dan negativo. La consejera, Gotzone Sagardui, niega que sea “hacer trampas en el solitario” e incide en que la Sanidad vasca “no olvida el origen” de esos casos.
Semanas después de la salida de Iñaki Berraondo, ‘número dos’ de Darpón primero, Murga después y por último Sagardui, llega para sustituirlo José Luis Quintas. Llega con tres décadas de “experiencia tanto en la medicina como en la gestión sanitaria.
Osakidetza da comienzo a la vacunación de los profesionales sanitarios tras la llegada de las primeras dosis de Moderna. Otorga prioridad a los sanitarios de “primera línea” durante la pandemia.
La residencia Agure Arkaiate de Vitoria no tenía personal suficiente en pleno brote de COVID-19 e hizo trabajar a empleadas infectadas. Es lo que se puede leer en un informe de la Diputación de Álava que desvela elDiario.es/Euskadi en exclusiva. Además, el acta de inspección habla también de dos mayores enfermos “deambulantes”.
El gerente del hospital Santa Marina y exconcejal del PNV se grabó saltándose el protocolo para vacunarse contra la COVID-19, tal y como acredita un vídeo que desvela elDiario.es/Euskadi en exclusiva. José Luis Sabas intenta poner en jaque a la consejera de Salud, pero esta niega que le concediera autorización.
EH Bildu, Elkarrekin Podemos-IU, PP+Cs y Vox coinciden en solicitar la dimisión de la consejera de Salud tras la polémica por las vacunaciones irregulares en los hospitales de Basurto y Santa Marina. El Gobierno, sin embargo, mantiene la confianza en ella y asume que “entra en el guion” la dureza de los otros partidos.
El brote del colegio vitoriano de Judizmendi se eleva hasta los 22 positivos, y el centro denuncia que Salud no actuó a tiempo para detenerlo. “Se han tenido que tomar medidas extraordinarias por parte del centro fuera del protocolo para que no se diera un contagio mucho más grave”, se puede leer en una circular interna.
Sagardui anuncia la destitución de Ibon Etxeberria, miembro de la mesa técnica que asesora a la mesa de crisis de la emergencia sanitaria en Euskadi, por haberse saltado el confinamiento municipal para ir de Bilbao a Mungia a jugar a golf.
Salud da por controlado el gran brote de un edificio del barrio bilbaíno de Santutxu, que se ha cobrado la vida de seis personas y se ha saldado con una treintena de positivos.
Las dosis de AstraZeneca se empiezan a administrar a los ertzainas antes de terminar el proceso con los sanitarios y con los mayores de 80 años. Empiezan a encargarse de los pinchazos equipos ajenos a Osakidetza, como mutuas y equipos de prevención internos.
Los casos totales de coronavirus diagnosticados en Euskadi desde el 28 de febrero de 2020 han sido 116.986 (el 5,39% de la población). Por territorios, han sido 15.880 en Álava (4,88%), 52.842 en Bizkaia (4,66%) y 37.383 en Gipuzkoa (5,26%). 5.521 ancianos de residencias han contraído el Sars-Cov-2, el 30,67% de los cerca de 18.000 que completan allí sus vidas. Sumados los trabajadores, los casos allí han sido al menos 6.773. 910 personas han muerto, 909 residentes y un gerocultor. La pandemia se ha llevado a uno de cada veinte ancianos en estos centros. El total de muertes ha alcanzado en Euskadi las 2.967. Ha sido el año de mayor mortalidad desde que hay registros (1975). 16.722 personas han tenido que ser ingresadas, el 14,29% de los positivos detectados.
En este especial elDiario.es/Euskadi repasa todos los hitos del inolvidable 2020 con un repaso fotográfico e informativo. Puedes clicar en la fotografía principal para acceder al modo galería.