Cirilo Molinuevo Ortiz, el marino comunista que participó en varios procesos del Tribunal Popular de Bizkaia durante la Guerra Civil
Cirilo Molinuevo Ortiz (1887-1968) fue inspector general del Departamento de Obras Públicas del Gobierno de Euzkadi. Bautizado en Muskiz con los nombres de Cirilo Tiburcio, las primeras noticias que se tienen de él son ya de 1905, cuando cumplió el servicio militar obligatorio en la Marina. Su carrera profesional la desempeñó también como marino. Casado y con dos hijos, se estableció en el bilbaíno barrio de San Francisco, de población netamente obrera. Se afilió al Partido Comunista Obrero Español, que daría después lugar al Partido Comunista de España. Durante la Guerra Civil, en la que también participaron sus dos hijos, Molinuevo fue designado miembro del Tribunal Popular de Bizkaia y participó en varios procesos.
Su nombramiento en el Gobierno de Euzkadi llegó el 7 de noviembre del primer año de guera. Juan de Astigarrabia, comunista como él y consejero de Obras Públicas, lo designó inspector general del departamento. Estuvo menos de dos meses en el cargo, pues fue relevado en enero de 1937, momento en que recayó sobre él el cargo de inspector de Obras, Servicios e Instalaciones del puerto de Bilbao. El avance de los sublevados lo obligó a replegarse hacia Cantabria primero y hacia Asturias después. Intentó huir de allí, pero fue aprisionado. No recobró la libertad hasta pasado más de un año.
Acabada la contienda, la represión franquista lo condenó por ser “significativo marxista y propagandista de estas ideas”. “Todos sus hijos son destacados marxistas y sirvieron en las milicias rojas”, añadía. En efecto, sus hijos estuvieron adscritos al bando republicano, como él. Uno de ellos, portero de fútbol, hizo carrera en Francia. “Los partidos como visitante los empleaba, igual que otros jugadores, para transportar correo de la Resistencia”, sostiene el libro. Jugó después en el Athletic Club durante tres temporadas. Molinuevo padre, mientras tanto, fue condenado a tres lustros de extrañamiento e incluso tuvo que hacer frente a un consejo de guerra por “adhesión a la rebelión”, pero pudo beneficiarse en 1946 de un indulto. Después de trabajar más tiempo como marino, falleció en Bilbao en 1968, cuando tenía 81 años.