Sangre, esclavitud y fe forzada: 500 años de la batalla que acabó con el islam en el Reino de Valencia
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El 18 y 19 de septiembre de 1526 en la Sierra de Espadán, hace 500 años, un ejército cristiano de entre 6000 y 7000 combatientes masacró a varios miles de musulmanes atrincherados en las cotas altas del centro de la sierra. La Guerra de Espadán fue la principal batalla del siglo XVI para imponer el cristianismo a los musulmanes de la Corona de Aragón, en un ambiente de cruzada, ante la preocupación en las cortes europeas y Roma por una eventual invasión otomana de Europa y la supuesta ayuda interna a tal ataque.
Juan Francisco Pardo Molero, profesor de Historia Moderna de la Universitat de València (UV), es experto en esta batalla y su contexto, el empeño iniciado por los Reyes Católicos de convertir al cristianismo a todos los habitantes de sus reinos. “La Guerra de Espadán fue el resultado de la resistencia de la población musulmana del Reino de Valencia a convertirse al cristianismo, una población que vivía en comunidades propias, aljamas, en las que tenía reconocido, desde el siglo XIII, el derecho de practicar su fe”, explica Pardo Molero.
“El emperador Carlos V (Carlos I de España), deseoso de ser reconocido como monarca de toda la Cristiandad, decidió acabar con la disidencia religiosa en todos sus reinos, y planteó modificar el estatuto de las aljamas de la Corona de Aragón, completando así la unidad de fe que habían iniciado los Reyes Católicos, quienes expulsaron a los judíos que no quisieron bautizarse, y a los musulmanes de Granada y de toda la Corona de Castilla”, explica el profesor de la UV.
La Guerra de Espadán, iniciada a finales de 1525, movilizó una buena parte de los recursos económicos del Reino de Valencia, reducidos por el impacto de las Germanías (1519-1522) y los puso al servicio de la guerra. Como explica Pardo Molero, entre otras acciones, la Fábrica de Murs i Valls de València y la Generalitat emitieron deuda para financiar la guerra, que adquirió sobre todo la nobleza, algunos mercaderes y el clero.
Respecto a la guerra, en los primeros meses de 1526, el ejército cristiano no conseguía reducir a los rebeldes y sufrió algunas derrotas, la principal la de Algimia de Almonacid, donde el ejército del duque de Segorbe, Alonso de Aragón, tuvo que retirarse a pesar de contar con entre 2500 y 3000 soldados. Conscientes de la gravedad de los hechos, las autoridades del reino reunieron un ejército más potente, reclutado sobre todo en tierras valencianas, que desde julio fue arrinconando a los rebeldes desde Onda al Macizo de Espadán, situado en el centro de la Sierra, entre los actuales municipios de Aín, Alcudia de Veo y Algimia de Almonacid.
Para dar el asalto que se esperaba definitivo a las posiciones rebeldes, el emperador Carlos V envió un cuerpo de tropas veteranas: su guardia alemana de lansquenetes (soldados profesionales del Imperio germánico), formada por unos tres mil efectivos. Además de ese refuerzo, el cardenal Giovanni Salviati, legado del papa, publicó una indulgencia para todo el que combatiese a los rebeldes de Espadán.
Ajusticiamientos y venta como esclavos
La batalla final, el 18 y 19 de septiembre, fue el final de la resistencia musulmana en la sierra. Tras la Guerra de Espadán y una cifra posible de varios miles de muertos en el bando musulmán, tanto en batalla como ajusticiados posteriormente, muchos de quienes sobrevivieron a las armas de los vencedores fueron vendidos como esclavos, y todos obligados a bautizarse. Las mezquitas se transformaron en iglesias y se sometió a la población vencida a fuertes multas económicas. De las ventas de esclavos musulmanes ha quedado constancia en numerosa documentación de la época.
La guerra de Espadán (1526). Una cruzada en la Valencia del Renacimiento es el libro, publicado por el Ayuntamiento de Segorbe el año 2001, en el que Juan Francisco Pardo Molero comenzó su investigación sobre estos hechos. Sobre la base de su trabajo, se han publicado otros que posteriormente han aportado más luz sobre la revuelta de Espadán. “De los diversos focos en que se desarrolló el conflicto entre musulmanes y cristianos en la Corona de Aragón, el más duradero y consistente fue el de la Sierra de Espadán”, concluye.
100.000 valencianos expulsados en 1609
En 1609, el emperador Felipe III decretó la deportación de los musulmanes bautizados de los reinos de España, que se prolongó hasta 1614. Comenzó en el Reino de Valencia y fue la más importante numéricamente, con la expulsión estimada de algo más de 100.000 personas, alrededor de la tercera parte de la población total del momento. Este decreto fue sucedido por dos batallas, la del Cavall Verd y la de la Muela de Cortes, ambas acaecidas a finales de 1609, que acabaron en victoria cristiana y aceleraron el embarque de los vencidos hacia el norte de África desde diversos puertos valencianos.
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