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Cristóbal Machín Ocio, el ingeniero detenido por los anarquistas al huir de la Guerra Civil y luego aprisionado por los franquistas

15 de septiembre de 2026 21:45 h

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Cristóbal Machín Ocio fue ingeniero jefe de Explotación de Obras Públicas del Gobierno de Euzkadi. Nació en Madrid en 1896, aunque con ascendencia vasca. Cursó estudios en la Institución Libre de Enseñanza y en la Escuela de Ingenieros de Madrid, en la que obtuvo el título de ingeniero de Caminos, Canales y Puertos. Tras contraer matrimonio con una leganense, se mudó a la localidad cántabra de Castro Urdiales, a la que estuvo ligado de una manera u otra a lo largo de toda su vida. Tuvo puestos en Bizkaia y también en Zaragoza, en este caso en el Canal de Aragón y Cataluña.

Estaba en la capital aragonesa cuando estalló la Guerra Civil. Consiguió escapar gracias a un salvoconducto, pero fue detenido por anarquistas a su llegada a Cantabria. Como su hermano Felipe era ingeniero jefe de la Jefatura de Obras Públicas, fue puesto en libertad. Absuelto de toda responsabilidad ante los republicanos, Cristóbal llegó a ser nombrado ingeniero jefe de Explotación de Obras Públicas del Gobierno de Euzkadi, en la estructura del departamento encabezado por el consejero Juan de Astigarrabia, el único comunista de todo el organigrama.

El avance de la contienda lo obligó a evacuar a Santander, ciudad en la que las tropas franquistas lo hicieron prisionero. Sometido a varios procesos, en uno de ellos uno de sus compañeros declaró, según recoge la obra, lo siguiente: “Su familia estaba educada en las mismas ideas, sus hijos [...] se ausentaban en los actos y se alejaban de cualquier enseñanza religiosa, he oído que desembarcaban en la playa de Castro Urdiales todos con el puño en alto. Políticamente propugnaba por la destrucción de todo y la implantación del comunismo, por cuyo ideal decía sacrificaría gustoso lo que más en estima tenía, la vida. Culpaba de todos los males de la sociedad moderna al militarismo, al capitalismo y la religión”.

Fue destituido, perdió todos sus derechos y, tildado de “enemigo de la Causa Nacional”, condenado a seis años de prisión mayor y al pago de una multa de 250.000 pesetas. Abonó poco más de 3.000 antes de que le fuese concedido el indulto. Prisionero en la bilbaína cárcel de Larrinaga hasta mayo de 1940, luego fue trabajador forzoso de Forjas de Amorebieta. Se desconoce la fecha de su fallecimiento.