Euskadi Opinión y blogs

Sobre este blog

La portada de mañana
Acceder
El Gobierno mantendrá el despliegue policial en Ceuta hasta zanjar la crisis
El magnate de la eólica en Castilla y León se lanza a por los centros de datos
OPINIÓN | 'Los áticos de Ayuso y el fin de la impunidad', por Neus Tomàs

Juan Antonio Careaga Andueza, el nacionalista que fue director general de Justicia y que quiso dimitir por las matanzas de presos en Bilbao

18 de agosto de 2026 21:45 h

0

José Antonio Careaga Andueza (Bilbao, 1904-Biarritz, 1964) fue director general de Justicia en el equipo del vicelehendakari Jesús María de Leizaola. De familia carlista y acomodada, estudió en Deusto y se afilió al PNV con 18 años. Era parte del sector radical independentista, pero se quedó en el partido tras las escisiones de ese grupo. Defendía que la organización era un movimiento, más que un partido, que había que lograr la “libertad” de Euzkadi y que sus dos “grandes amores” eran “el padre Dios y la madre patria”.

Fue diputado en las Cortes Generales durante la II República y en esa etapa vivió a caballo entre Madrid y Donostia. En el momento de la sublevación de julio de 1936 se hallaba en la capital guipuzcoana. A los pocos días, fue nombrado comisario de Orden Público en la improvisada Junta de Defensa. Dimitió el primer ocupante del cargo, su correligionario Telesforo Monzón, por la matanza de presos en la cárcel de Ondarreta. Y él hizo lo propio por los excesos de izquierdistas y comunistas.

En octubre de 1936, con la creación del Gobierno autonómico, fue designado director general de Justicia. En enero de 1937 también intentó dimitir por motivos similares: la matanza de presos de las cárceles de Bilbao, con 225 víctimas. Fue la gran mancha de aquella Euzkadi. Leizaola no aceptó su cese.

Al término de la Guerra Civil en suelo vasco, se estableció en Biarritz y pidió “un cargo decente en alguna embajada” al ministro español Manuel de Irujo, también del PNV y único 'jeltzale' en la historia que ha accedido a esa posición. Fue cónsul español en las ciudades de Liverpool y Newcastle. Al poco tiempo, fue llamado a filas y tuvo que regresar a la España en guerra. Él y su familia sufrieron importantes represalias económicas en el franquismo, aunque su padre esgrimió la bandera del apoyo histórico al carlismo sin que sirviera de mucho.

Al término de la II Guerra Mundial se volvió a instalar en Biarritz, donde mantuvo su actividad dentro de la organización del PNV preparando también un posible nuevo período democrático en España que nunca llegó a ver. Asimismo, con el exministro Irujo y con el dirigente alavés Francisco Javier de Landaburu, creó la Asociación de Juristas Vascos y participó en la Asociación Internacional de Juristas Demócratas.