Las instituciones rinden tributo a las víctimas de masacre del 3 de marzo de 1976: “Vitoria no olvida”

Iker Rioja Andueza

Vitoria —
3 de marzo de 2026 11:04 h

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El palacio de Villa Suso, en el centro de Vitoria, ha acogido este martes el gran acto institucional de reconocimiento a las víctimas del 3 de marzo de 1976, del que se cumple el quincuagésimo aniversario. La Policía Armada irrumpió en una asamblea obrera en el barrio de Zaramaga y mató a cinco personas, hirió de bala a otra cuarentena y lesionó a otras muchas. “Vitoria-Gasteiz no olvida”, ha resumido como mensaje central la actual alcaldesa de la ciudad, la socialista Maider Etxebarria.

Bajo la coordinación de Gogora, el Instituto de la Memoria del Gobierno vasco, ha sido un acto compartido con el Ayuntamiento de Vitoria y la Diputación de Álava, aunque con presencia también de las máximas representantes del Estado, la delegada en Euskadi, Marisol Garmendia, y la subdelegada en Álava, Mar Dabán. Sentadas discretamente había algunas víctimas, como un herido de bala que ha mostrado sus cicatrices al lehendakari, Imanol Pradales, y que compartió un coche -“un Seat 1200”, aclara- con uno de los asesinados, Francisco Aznar. No han tomado la palabra. La asociación Martxoak 3, como tal, no estaba representada. Entre el público, la presidenta del Parlamento Vasco, Bakartxo Tejeria, representantes de PNV, EH Bildu, PSE-EE, PP y de la coalición Elkarrekin, así como los líderes de CCOO y UGT, Unai Sordo y Pepe Álvarez.

Ya hace unos días se organizó un homenaje a las víctimas de la mano de la asociación Martxoak 3 en el que no estuvieron ni Ayuntamiento -aunque era coorganizador gracias a una partida impulsada por EH Bildu- ni Diputación, aunque sí los responsables de Justicia y Derechos Humanos del Gobierno vasco. En paralelo, la agenda de este martes simbólico en Vitoria se ha llenado de decenas de ofrendas florales en el propio barrio de Zaramaga, junto a la iglesia de San Francisco de Asís, que ha amanecido con una pintada en el suelo con la palabra 'Justicia', como se escribió hace medio siglo con sangre sobre unas baldosas. La falta de unidad es uno de los elementos centrales de la jornada conmemorativa.

La alcaldesa ha aprovechado su discurso, en euskera y en castellano, para recordar que la dictadura “mostró su rostro más cruel” en aquel día, un miércoles de ceniza. El dictador Franscisco Franco había muerto en noviembre de 1975 pero aquel Estado seguía muy lejos de ser una democracia, ha expuesto. “Condenamos la violencia desproporcionada de la Policía Armada franquista”, ha agregado la alcaldesa. Después, ha señalado que en Zaramaga “descansa la memoria colectiva” de Vitoria y de Euskadi. Pero ha avisado, desde el hecho de que ni ella ni “la mitad” de la población habían nacido en 1976, de que “la memoria no es de nadie”. “Tenemos que eliminar cualquier elemento accesorio que trate de patrimonializar” el 3 de marzo, ha indicado.

Acto seguido, ha tomado la palabra el diputado general de Álava, Ramiro González, que ha ofrecido un discurso muy similar al que hizo este lunes en Zaramaga, en un acto con el secretario de Estado, Fernando Martínez, con motivo de la declaración de San Francisco de Asís como lugar de memoria por parte del Gobierno central. “La respuesta del Estado fue absolutamente desproporcionada”, ha manifestado González, que ha señalado que las víctimas son “ejemplo de coraje” mientras persisten “zonas de sombra” sobre el esclarecimiento de la matanza.

El lehendakari, de su lado, ha ofrecido un discurso mirando a la vez al Estado y a la izquierda abertzale. Respecto a España, se ha preguntado cómo es posible que “los Gobiernos de la democracia, sean de un color u otro”, hayan dejado el 3 de marzo de Vitoria “debajo de la alfombra” y ha indicado que es intolerable que no se haya reformado aún la ley de secretos oficiales del franquismo, “que carece de legitimidad democrática”. “La memoria, para ser justa, debe ser completa. Exige abrir puertas y ventanas, sin dejar ninguna habitación bajo llave. Porque, si se mantiene la luz apagada, tan sólo se está contribuyendo a la desinformación. A crear bulos, mentiras o medias verdades”, ha manifestado.

Y, respecto a la izquierda abertzale, a la que se está acusando estos días de querer sacar réditos políticos de estos hechos, ha indicado que el Memorial que se proyecta en Zaramaga ha de ser “inclusivo y democrático”. “Un centro que, siendo de todas y todos, no puede ser ni instrumentalizado ni patrimonializado por ninguna de las partes”, ha agregado.

El acto ha estado presidido por una ikurriña. En él se ha reinterpretado, en castellano, el 'Campanades a morts' que el catalán Lluís Llach compuso tras el 3 de marzo de 1976. También ha sido protagonista el grupo Zarama, con 'Gasteizko gaua'. “Gau ilun hontan, etorkizuna heltzen ari da”, rezaba la letra de su música.