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El Instituto de la Memoria Gogora tendrá un nuevo alto cargo que será adjunto al director, según prevé un decreto

El Instituto de la Memoria (Gogora) va a formalizar próximamente el primer gran cambio en su estructura desde su puesta en marcha en 2015 y que se traducirá en la creación de un nuevo alto cargo en la Administración vasca. Mediante una modificación de sus estatutos por medio de un decreto, el actual director del organismo, Alberto Alonso, del PSE-EE, va a 'ascender' en rango y pasará a tener el mismo nivel que un viceconsejero del Gobierno vasco al tiempo que se creará una nueva plaza, la del adjunto a la dirección.

Explican desde Gogora que “ya han pasado diez años desde la creación del Instituto” y que ya está lo “suficientemente consolidado” como para plantear unos primeros ajustes en su estructura. “Es el momento de reforzar y profundizar en las líneas de trabajo emprendidas a lo largo de estos años. El trabajo cooperativo que realiza con el resto de las instituciones, institutos, centros de memoria y entidades memorialistas hacen imprescindible la creación de un puesto de subdirección, difícilmente asumibles por una única figura de director”, alega el Gobierno.

La ley de creación de Gogora, que es de 2014, ya contemplaba la posibilidad de que dos personas asumieran la dirección, pero hasta ahora no se había desarrollado. En concreto, en su artículo duodécimo se indica que “el reglamento de organización y funcionamiento del instituto, que será aprobado por decreto del Gobierno, desarrollará las previsiones de la presente ley en todo a lo relativo a su organización, estructura y funcionamiento” y que, entre otros puntos, “regulará la creación de una dirección adjunta con atribuciones de desarrollo técnico y especializado de alguna de las funciones encomendadas al instituto”.

En sus primeros años de vida, con el PNV al frente de las políticas de Derechos Humanos, la única directora fue Aintzane Ezenarro, fichada por Iñigo Urkullu desde Aralar, un partido que luego acabó integrado en EH Bildu. Después, en 2024, la renegociación de la coalición entre nacionalistas y socialistas dio a los segundos esta cartera y el historiador Alonso, exparlamentario y exdirector de otro organismo muy diferente, Osalan, fue designado director de Gogora dentro del organigrama de la consejera María Jesús San José, con la que ya había trabajado antes-

En una resolución firmada por el propio Alonso el 30 de abril se estipula que se considera “necesaria” la modificación de los estatutos para la “creación de la dotación correspondiente a la dirección adjunta del Instituto, con la consideración de alto cargo y rango de director”, es decir, con un salario de unos 80.600 euros anuales (según las tablas de 2025). A la vez, se va a proceder a la “elevación del rango” del actual director de Gogora a viceconsejero, que tienen una remuneración de 94.500 euros anuales.

Se explica que se realizan estas modificaciones retributivas para evitar la coexistencia de dos altos cargos con igual nivel. “Esta dualidad de director/director adjunto requiere la elevación del rango como alto cargo de la Administración del actual director a viceconsejero”, se expone en la justificación de la iniciativa. Fuentes conocedoras de esta operación añaden que lo que se busca es ir hacia un modelo similar al del Ararteko, donde hay un titular de la Defensoría y un adjunto. Y no se descarta la posibilidad de que la persona que acompaña a Alonso pueda ser propuesta por el entorno del otro partido socio del Gobierno, el PNV.