La revisión de los exámenes de euskera de la PAU deja notas “próximas al cero” en un 80% de los casos que denunciaron errores

Iker Rioja Andueza

Vitoria —
22 de junio de 2026 13:16 h

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La revisión de las notas del examen de euskera de la Selectividad, que tanta controversia generaron sobre todo en centros concertados del modelo A -el que tiene como lengua vehicular el castellano- del entorno de Bilbao por una acumulación de ceros, ha estimado que en alrededor un 80% de los casos la nota puede subir algo y no ser un “cero absoluto”, pero no más de dos puntos. Es decir, seguirá siendo un suspenso claro. Las calificaciones “apenas experimentarán variaciones relevantes”, ha señalado el rector de la EHU, Joxerramon Bengoetxea. “En la mayoría de los casos las notas no han experimentado incrementos significativos y han permanecido próximas al cero. Como consecuencia, la distribución general de las calificaciones apenas ha registrado cambios relevantes”, ha añadido la Universidad.

En una comparecencia ante los medios de comunicación en Vitoria en la que aún no ha facilitado todos los datos de las revisiones solicitadas en toda la comunidad autónoma por 4.223 estudiantes y sobre 8.127 pruebas de todas las asignaturas, Bengoetxea ha puesto en valor las garantías del proceso de corrección de la prueba ahora conocida como PAU. Ha pedido no trasladar la idea de que se ha producido “arbitrariedad” contra determinados colectivos. “Las calificaciones no pueden determinarse por la presión social, política y mediática”, ha insistido.

Con la nueva corrección, inicialmente se hablaba de 168 ceros totales y de que se ha bajado a 110. Pero el dato queda superado solamente por el caso concreto del tribunal de la discordia de Bilbao, donde de 76 se han quedado en 11, más allá de que se mantengan notas muy bajas. 876 estudiantes -de todas las asignaturas- han visto mejorada su nota y a 442 se les ha bajado. Solamente si la variación entre la primera y la segunda nota es de más de dos puntos se activa de oficio una tercera y definitiva evaluación para fijar la nota. En el caso del euskera, solamente afectaría al entorno del 20%, siempre a falta de los datos definitivos. El rector ha añadido que también se han reclamado 1.193 notas del examen de castellano y 1.137 del de inglés, no tan alejado de los 1.778 de euskera.

¿Qué ha sucedido? Según el rector, la posibilidad de reducir hasta dos puntos por errores ortográficos, gramaticales o de “coherencia” puede ser una explicación. Podría darse el caso de tener una calificación de 1,9 que se quede en nada por la concatenación de fallos, ha manifestado el rector. “Lo que queremos decir es que, hacer cierto tipo de lecturas sobre el proceso, creemos que puede perjudicar a todos los implicados. Tenemos que ser serios. Conocer el proceso y el rigor que implica. Hacer las lecturas antes...”, ha planteado Bengoetxea, a quien convocaron a una reunión de “urgencia” la pasada semana por estos casos los consejeros de Educación, Begoña Pedrosa, y de Universidad, Juan Ignacio Pérez Iglesias.

Ha pedido también que se destierre ese “discurso” que ha calado en la sociedad de que “es muy difícil” sacar un cero solamente con presentarse a una prueba de alto nivel académico. La ley vasca de Educación de 2023 obliga a acabar la etapa obligatoria -es decir, a los 16 años y no a los 18- con un nivel B2 en ambas lenguas oficiales independientemente del modelo en que se cursen los estudios.

El rector ha destacado el sistema de “garantías” para estudiantes y familias que hay detrás de las notas de Selectividad, y ha recordado que bebe de una normativa “estatal”. Igualmente, ha recordado que los tribunales no dependen de la EHU exclusivamente, sino que son compartidos con personal de los institutos de Bachillerato. En el caso de los tribunales correctores de euskera, el 75% procedían de las enseñanzas no universitarias.

Casi a la misma hora, en el Parlamento ha comparecido la consejera Pedrosa. Ha señalado que la preocupación por los resultados no era “infundada” porque los ceros se han concretado sobremanera en un tribunal. Casi un 50% fueron impuestos por un mismo corrector. Ha pedido que se analicen “con rigor absoluto” las reclamaciones y ha insistido en que es la EHU la que coordina el proceso. “El Gobierno vasco no corrige exámenes, pero sí exige garantías”, ha añadido Pedrosa.

Ha planteado varias “líneas de mejora” de cara a años venideros. Son cuatro, mejorar la “comunicación interinstitucional” por la falta de “rapidez, formalidad y precisión” de este 2026, hacer pública la composición de los tribunales, distribuir el alumnado para que no se concentre un grupo del mismo origen en las mismas manos y evitar así interpretaciones de “desigualdad” y, finalmente, un reglamento más preciso. “La PAU debe ser una prueba exigente, pero también transparente”, ha zanjado.

Este conflicto es uno más de los surgidos entre la Universidad y el Gobierno desde que Bengoetxea ganó las elecciones con una candidatura alternativa y alejada de las posiciones del PNV. Desde que llegó al cargo, han chocado por la financiación y por otros temas y nada hace prever que esas diferencias se vayan a reducir tras la controversia en torno a la Selectividad.