La portada de mañana
Acceder
Anticorrupción defenderá rebajar la pena a Aldama más de lo que ya pidió
Entrevista - Teresa Ribera: “Europa no se puede quedar en un rincón"
Opinión - 'Oren y voten: el buscado voto evangélico', por Neus Tomàs

Trabajadores de Metro Bilbao denuncian “una agresión cada tres días” y piden mayor protección y apoyo psicológico

Garbiñe lleva 13 años como trabajadora de Metro Bilbao y no sabe decir cuántas veces ha sufrido agresiones verbales en su horario laboral. Sí que recuerda, sin embargo, que la última fue hace unos meses. “Me encontraba sola en una estación que no es muy concurrida y tuve que llamar a la Policía. Nosotras estamos haciendo nuestro trabajo, pero aprovechan cuando no está el personal de seguridad o cuando están ocupados con otros asuntos y como les digamos que están haciendo algo que no se puede hacer o simplemente no sabemos resolver las dudas que tienen, nos atacan. 'Puta', 'mal follada' o 'hija de puta' es lo común que nos dicen a las mujeres y a los hombres directamente tienden a agredirles físicamente”, cuenta la trabajadora, que prefiere no dar su verdadero nombre pero quiere contar su historia rodeada de sus compañeros, que este martes han salido a la calle frente a las oficinas de Metro Bilbao para denunciar su situación.

Según los cálculos del comité de empresa de Metro Bilbao, el año pasado contabilizaron 110 agresiones a los 900 trabajadores que hay en plantilla. “Estamos hablando de que hay una agresión cada tres días”, lamenta Garbiñe, que reconoce que no existe un único perfil del atacante y que, a diferencia de lo que se puede presuponer, no se trata de agresiones por la noche de personas que van o vuelven de fiesta. “Por las noches, de hecho, viaja menos gente, gran parte del problema es durante el día, con por ejemplo chavales de 13 a 15 años que llegan, te insultan y se van corriendo o incluso gente de 40 o 50 años que llegan después de comidas de empresa o después de trabajar y se sienten con el derecho a decirte algo”, lamenta la trabajadora.

Unai Diego es el presidente del comité de empresa y reconoce que, tras las agresiones que se han producido en los últimos días, la plantilla ha dicho basta. “El viernes 1 de mayo hubo una agresión física y verbal, el sábado 2, otra que duró más de dos horas. Estamos hablando de trabajadores que se marchan a su casa después de eso y al día siguiente tienen que volver a su mismo puesto de trabajo y van con el miedo en el cuerpo. El problema es que si la ciudadanía va tranquila nosotros damos un buen servicio, pero si vienen ya enfadados o con ganas de gresca yo, como trabajador, tengo miedo y si me apalean me voy a esconder y, luego el viajero que te necesita va y no se va a encontrar a nadie, pero parece que es lo que la gente quiere, porque muchos tienen mucha jeta y saltan el torno delante del supervisor o llegan con cosas que están prohibidas en el metro y si eres buen profesional tienes que decirle algo”, reconoce Diego.

El primero de los incidentes tuvo lugar sobre las 06.50 horas del 1 de mayo en la estación de Abando de Metro Bilbao, cuando, según detallan, un supervisor fue agredido por un joven que le propinó un puñetazo en la mandíbula, teniendo que ser atendido posteriormente en la mutua. La segunda agresión se produjo en la estación de metro de Sestao, donde un supervisor y un vigilante de seguridad sufrieron amenazas de muerte e insultos graves por parte de un grupo de jóvenes, hechos que también fueron denunciados ante la Ertzaintza. Además, los trabajadores de Metro Bilbao reconocen que el personal de seguridad privada y el personal de limpieza también son objeto de “amenazas e insultos”.

Por ello han trasladado un documento con nueve peticiones a la gerencia de Metro Bilbao en las que solicitan el “reconocimiento como agentes de la autoridad a efectos de protección penal ante agresiones”, “refuerzo de personal y presencia preventiva” con una doble dotación en puntos conflictivos y en horarios de mayor riesgo, además de una mayor presencia de seguridad privada en momentos críticos, “protocolos claros y escritos” que establezcan qué hacer en caso de agresión y cómo proceder a la denuncia, “reconocimiento automático de accidente laboral en caso de agresión”, “evaluación de riesgos específica y apoyo psicológico”, “protección y anonimato de la persona, asesoría jurídica y salud laboral”, la creación de “una campaña en estaciones y trenes” con cartelería y mensajes desde la megafonía para que se sepa que “las agresiones al personal no salen gratis, una ”herramienta para que la plantilla deje constancia de las agresiones sufridas“ y ”más formación“.

“Lo que está sufriendo la plantilla, la indefensión ante lo que está expuesta, la desinformación, en definitiva, este desamparo no puede continuar. El próximo 15 de mayo nos reuniremos con la empresa y tomamos esa reunión como un compromiso de que harán todo lo posible para parar las agresiones. Queremos que se nos proteja, qu ese nos respete, que se nos deje trabajar, que se deje al resto de personas viajar en paz. Queremos una vuelta a casa libre de miedo e incertidumbre. Pedimos respeto, queremos trabajar igual que el resto de personas, las agresiones exigen una respuesta firme, coordinada y estructural que proteja al personal y mejore la seguridad del servicio”, detallan.

En el caso de que tras la reunión no se solucione la problemática de la plantilla, desde el comité de empresa alertan de que se han “reservado el derecho de trasladar esta situación a terceros e implicar a las instancias que consideren oportunas, así como adoptar cuantas medidas e iniciativas estimen necesarias”. “Si no nos satisfacen las respuestas o los tiempos para su implantación ante una próxima agresión nuestra respuesta como plantilla será diferente, podrá ser mucho más contundente e intensa”, concluyen los trabajadores.

Desde Metro Bilbao confirman a este periódico que se encuentran “analizando en profundidad” las propuestas de la plantilla y que las tratarán en la reunión que tienen con el comité de empresa la próxima semana. “La Dirección de Metro Bilbao tiene plena disposición para abordar esta cuestión y avanzar en la posibilidad de adoptar nuevas medidas para conseguir el objetivo que nos hemos marcado de atajar el problema de las agresiones, un problema que compartimos con muchos ámbitos de la sociedad y con servicios como los sanitarios o con otros medios de transporte”, defienden.