Perfil de las víctimas de violencia sexual de los centros de crisis en Euskadi: 70% españolas y 80% conoce al agresor
Paula tiene 25 años y a la salida de una discoteca varios hombres la abordaron y le agredieron sexualmente. Tras lo ocurrido sufre fuertes crisis de ansiedad y es incapaz de salir sola de casa. Nerea tiene 46 años y desde hace dos su jefe se le insinúa continuamente. A pesar de que la mujer le ha dicho que no quiere tener ninguna relación con él, su acoso no cesa y teme perder su trabajo si presenta una denuncia. Ainhoa tiene 13 años y desde hace dos meses su tío le realiza tocamientos cada vez que están a solas. Tiene miedo de que se enteren sus padres. Las tres son víctimas de violencia sexual. Se trata de casos ficticios basados en otros reales que han acudido a los centros de crisis 24 horas para la atención de víctimas de violencia sexual de Euskadi.
Las tres Diputaciones Forales gestionan estos centros con la colaboración del Gobierno vasco y del Instituto Vasco de la Mujer (Emakunde). En Vitoria, el centro se llama 'Tximeletak' y está abierto desde abril de 2024. En Bizkaia el centro 24 horas se divide en dos espacios. En diciembre del 2023 abrió lo que denominan como 'Centro de Atención en Crisis', que dispone de cinco plazas de alojamiento temporal en situaciones de emergencia y está atendido las 24 horas del día por un equipo especializado compuesto por ocho personas. Su ubicación se mantiene en secreto para garantizar la seguridad física y la intimidad de las víctimas. En julio de 2024 se abrió un segundo 'Centro de Atención Ciudadana de Recuperación Integral', situado en la calle Ledesma de Bilbao. Se trata de un centro de acceso libre en horario de oficina y está especializado “en recuperación a largo plazo”. “Aquí se ofrecen apoyos sociales, educativos, jurídicos y psicológicos para que las supervivientes puedan reconstruir sus proyectos de vida tras superar la fase crítica”, detallan desde la Diputación de Bizkaia.
En el caso de Gipuzkoa, bajo el nombre de 'Hariberria', se han creado dos sedes, a la espera de la apertura de la tercera. En noviembre de 2024 se comenzó a atender en su sede en la calle de Kale Berria 10, de Donostia, en marzo de 2025 en Arrasate-Mondragón, en un centro ubicado en la calle Uribarri número 5. Mientras que la tercera sede estará ubicada en Lazkao, pero no se conoce aún ubicación. En ellas se ofrece atención y acompañamiento inmediato, integral y especializado, 24 horas al día los 365 días del año y los equipos están compuestos por una coordinadora, una abogada, una trabajadora social y tres psicólogas.
Con el objetivo de explicar su funcionamiento y su papel en la sociedad, Belén Larrion, directora general de Protección a la Infancia, Inclusión Social y Atención a la Violencia Machista contra las Mujeres de la Diputación Foral de Gipuzkoa, y Óscar Seco, director general de Inclusión Social de la Diputación Foral de Bizkaia han participado en la I Jornada de Intervención en Violencia Sexual, bajo el título 'Abordaje Integral de la Violencia Sexual: el papel de los centros de crisis 24 horas' celebrada este lunes en la Universidad de Deusto. En el caso de Álava, por “incompatibilidad de agenda” ningún representante del centro de crisis 'Tximeletak' ha acudido a la jornada.
Durante sus intervenciones han explicado la diferencia entre una atención de urgencia social y una atención en crisis, dos situaciones que se encuentran cada día en estos centros, pero que requieren un abordaje diferente. La primera atención en urgencia social es cuando la agresión sexual es reciente. “Puede requerir entre otras prestaciones acompañamiento al hospital, dependencias policiales o judiciales, asesoramiento de denuncia, etc. La urgencia está motivada por la preservación de pruebas, por plazos médicos forenses y por la necesidad de reducir el impacto del evento traumático”, ha detallado Larrion.
Los servicios públicos no pueden construirse a espaldas de los que ya existen ni tampoco se debería hacer intervenciones a espaldas de las asociaciones feministas
Mientras que, la atención en crisis, es aquella situación que puede experimentar una mujer que requiere de atención especializada, incluso mucho tiempo después de haber sufrido la violencia sexual. “No necesariamente requiere activar acompañamiento de urgencia a dependencias policiales, sanitarias o judiciales, ni tampoco otras medidas”, ha aclarado.
En el último año, en el caso de Gipuzkoa, han realizado 141 intervenciones a víctimas y 43 familias o personas del entorno. 92 víctimas 26 familiares han requerido atención inmediata y 78 víctimas y 31 familiares han requerido atención integral. “Según los datos recogidos hasta la fecha, podemos observar que casi el 70% de las 141 víctimas atendidas son de nacionalidad española y se encuentran en situación regular y un 31,94% son jóvenes de entre 18 y 23 años. Casi la mitad, un 48,63% refiere haber sufrido agresión sexual como forma de violencia sexual y violación de la libertad por parte de un conocido en un 77,3% de los casos, de los cuales sin convivencia con el agresor un 82,27%”, ha detallado Larrion.
“En cuanto al tiempo transcurrido un 44,68% de las víctimas han sufrido recientemente la agresión, hace menos de 6 meses de su llegada al servicio. El 21,98% entre los 6 meses y 3 años y un 9,93% entre 3 y 10 años atrás. Un 19,15% no ha acudido al servicio hasta después de entre 10 y 20 años de la agresión. Mientras que, un poco más de la mitad, el 51,77% ha puesto la denuncia antes de entrar al servicio y/o acompañada por las compañeras de los centros. En el caso de las víctimas atendidas en el último año, la mayoría han sido atendidas durante un mes y medio aproximadamente, 64 de ellas tienen hijos e hijas y 27 de los menores dependen únicamente de ellas. En cuanto a las personas acompañantes el 72,09% también son mujeres”, ha aclarado la directora general de Protección a la Infancia, Inclusión Social y Atención a la Violencia Machista contra las Mujeres de la Diputación Foral de Gipuzkoa.
No estamos llegando a las víctimas de violencia digital ni a la juventud. La agresión sexual no ocurre en túneles oscuros
Sobre los datos recogidos en Bizkaia, Óscar Seco, director general de Inclusión Social de la Diputación Foral de Bizkaia ha indicado que entre el 70% y el 80% de las agresiones sexuales recogidas en los centros son cometidas por personas conocidas o del entorno cercano de la víctima. “Esto refuerza la necesidad de intervenciones comunitarias y educativas, la detección precoz en ámbitos familiares, escolares y sanitarios, abordajes que contemplen el daño relacional y no solo el derecho penal”, ha explicado.
En el caso de Bizkaia ha reconocido que “se detecta una creciente judicialización y desconfianza en el sistema penal, especialmente en violencia sexual”. “No estamos llegando a las víctimas de violencia digital ni a la juventud. La agresión sexual no ocurre en túneles oscuros, la víctima conoce al agresor la mayoría de las veces. Entre el 24% y el 27% de los casos atendidos corresponden a violencia sexual contra menores. Gran parte de estos casos son intrafamiliares y de revelación tardía, lo que complementa la complejidad clínica y la duración de la intervención. Este dato consolida la violencia sexual a la infancia como uno de los principales retos estructurales del sistema”, ha detallado Seco.
Preguntados por la relación con asociaciones feministas, que antes de la llegada de estos centros de crisis se encargaban de la primera atención en casos de violencia sexual, han reconocido que los nuevos recursos “no restan, suman”. “En el caso de Gipuzkoa es importante contar con el tejido asociativo y las casas de las mujeres que ya existen. Evidentemente los servicios públicos no pueden construirse a espaldas de los que ya existen ni tampoco se debería hacer intervenciones a espaldas de las asociaciones feministas. Se debe sumar y construir de manera conjunta y desde la Diputación estamos abiertas a esas colaboraciones”, ha apuntado Larrion.
Por su parte, Seco ha añadido que desde la Diputación de Bizkaia “hay grandes apuestas y firmes en lo que tiene que ver con las alianzas con el movimiento feminista”. “Las arquitecturas del machismo son tan grandes, tan desmesuradas las estrategias que están poniendo ahora en marcha con tiktokers, gamers, youtubers y la manosfera que necesitamos manos para luchar contra esto. Si además añadimos la creciente desmembración social, la falta de vínculo que tienen las mujeres, la necesidad de comunidad que tenemos todas para seguir construyendo esta sociedad libre de machismos y libre de violencia, nos damos más cuenta de que nos necesitamos recíprocamente. Yo no creo que un sistema público se pueda construir al margen del movimiento feminista”, ha concluido.