La vista judicial contra el ertzaina que propinó un puñetazo a un hombre en Irún se celebrará el 17 de septiembre
Finalmente, será el 17 de septiembre cuando se celebre en el Tribunal de Instancia de Irún la vista que se tuvo que retrasar en primavera por el caso del agente de la Ertzaintza que propinó un puñetazo a un varón en esa localidad en 2023, según ha podido saber este periódico. El policía ya ha admitido los hechos y la Fiscalía pide para él una condena por atentado contra la integridad moral, que implica prisión e inhabilitación.
Lo que se trendrá que dilucidar en la vista es si hay una conformidad entre la acusación pública y el acusado. El ministerio fiscal ofrece la aplicación de la modalidad menos grave del delito, con penas de no más de dos años de cárcel, que no suelen ser efectivas si se carece de antecedentes, como es el caso. Sin embargo, esa modalidad “en todo caso” comporta la “inhabilitación especial” durante entre dos y cuatro años, lo que obligaría a su salida de la Ertzaintza. Fuentes judiciales agregan que una condena con admisión de responsabilidad en la fase de instrucción podría conllevar, incluso, una rebaja adicional de un tercio de la condena, tanto la de cárcel como la de inhabilitación.
Los hechos se produjeron hace justo tres años, en julio de 2023. Entre las 3.08 y las 3.17 horas -exactamente en el minuto 1 y 9 segundos de un vídeo de 3 minutos y 19 segundos que grabó todo-, el agente de la Ertzaintza, con número profesional 2514,5 “elevó el brazo izquierdo, increpó a una persona civil [que estaba tendida en el suelo] y le propinó una bofetada en la cara con la mano izquierda abierta”. “Cállate ya, coño. Se acabó la tontería. ¡Se acabo la tontería! ¡Venga! ¡Venga!”, espetó el uniformado. La persona agredida, de 30 años y cuyas iniciales son A.A.C., “por efecto del golpe cayó al suelo de espaldas”, mostrando “gestos de dolor”. Otros cinco ertzainas y cuatro agentes municipales presentes en el lugar, la calle de Zubiaurre de Irún, dieron la espalda al joven y se marcharon sin auxiliarle.
Un segundo hombre que estaba en la zona ayudó a la víctima unos minutos después y a las 3.36 horas se dio parte al 112: “No se puede mover”. La Ertzaintza envió a dos patrullas. Eran cuatro de los agentes que habían estado con él minutos antes, incluido el funcionario 25145. Los uniformados mintieron por radio al asegurar que el hombre se encontraba bajo los efectos del alcohol, que se había propasado con ellos y que las lesiones las había sufrido golpeándose con una pared. Dijeron que no era necesaria una ambulancia.
Este relato de los hechos lo hizo la comisión de control y transparencia de la Policía vasca, que emitió un dictamen sobre los hechos. El funcionario estuvo suspendido cautelarmente de empleo pero no de sueldo desde que trascendieron los hechos, en mayo de 2024, hasta febrero de 2025, cuando ganó un recurso de alzada interno.
Compareció el 23 de octubre de 2025 en el Tribunal de Instancia de Irún. La entonces titular de la plaza 1 de la sección de primera instancia e instrucción de ese partido judicial, Maider Imaz, tomó declaración en calidad de imputado al ertzaina. Según las fuentes consultadas, pidió disculpas, asumió que sus actos no fueron correctos e indicó que perdió los nervios, aunque también insistió en que existe un contexto que justificaba la actuación policial contra A.A.C., la persona que recibió el puñetazo.
Unas semanas después, en diciembre, el ministerio fiscal presentó un informe dejando constancia de este reconocimiento de los hechos y asumiendo que el delito de atentado puede ser considerado como “leve”, entendido como la modalidad menos grave del tipo penal del atentado contra la integridad moral. La vista que se celebrará en septiembre estaba programada para marzo, pero los problemas de salud de la víctima motivaron un retraso. Ha sido ahora, en las últimas semanas, cuando se ha realizado el nuevo señalamiento, ya para después del parón judicial de agosto. Tras la reincorporación, en un primer momento este policía estuvo en otro puesto, realizando “otras actividades en comisaría” sin contacto con la ciudadanía. Ahora, en cambio, ya está de nuevo en Seguridad Ciudadana, haciendo trabajo de calle.