Un año sin ascensor en las viviendas sociales de Suerte de Saavedra: el vecindario vive atrapado en sus casas

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La avería del ascensor lleva cerca de un año condicionando la vida de los vecinos de las viviendas sociales de la calle Olof Palme, en el barrio pacense de Suerte de Saavedra. En el bloque 10, portal 3, el elevador permanece fuera de servicio, una situación que ha convertido las escaleras en un obstáculo diario para numerosos residentes, especialmente para las personas mayores y aquellas con problemas de salud o movilidad reducida.

El problema volvió a ponerse sobre la mesa durante una asamblea vecinal celebrada este jueves, en la que los residentes compartieron las dificultades que afrontan desde que el ascensor dejó de funcionar. Para algunos, salir a la calle o regresar a casa supone un esfuerzo físico que puede comprometer seriamente su estado de salud. Tras meses sin una solución definitiva, varios afectados aseguran sentirse “como presos en su propia casa”.

Nerea, vecina del bloque, ha trasladado de nuevo a la Junta de Extremadura la preocupación existente entre los residentes y ha reclamado información actualizada sobre la reparación. En una comunicación remitida a una trabajadora de la Administración autonómica expone el caso de Joaquín, un hombre de avanzada edad con diversas patologías que necesita salir de su vivienda a diario. Según relata, verse obligado a subir y bajar escaleras lo expone a episodios de fatiga, caídas y otras complicaciones.

La vecina sostiene que no se trata de una situación aislada. Asegura que hay más residentes afectados, algunos de los cuales han aportado informes médicos para acreditar sus necesidades. Por ello, reclaman que la reparación no se retrase más y advierten de que estudian emprender acciones legales si la situación continúa enquistada. “No podemos esperar a que ocurra una desgracia”, señala Nerea en su escrito.

La Junta prevé iniciar la reparación a mediados de noviembre

En respuesta a las reclamaciones vecinales, una trabajadora de la Junta de Extremadura ha comunicado que el presupuesto para la reparación del ascensor ya ha sido aceptado y que las piezas necesarias para la intervención se encuentran actualmente en fabricación. Según la previsión trasladada a los residentes, los trabajos para sustituir los componentes averiados y restablecer el servicio podrían comenzar a mediados de noviembre.

La representante de la Administración explica que durante el último año se han realizado gestiones para lograr la aprobación del presupuesto y sostiene que las características del bloque han dificultado la actuación. También afirma que el ascensor ha recibido mantenimiento, ha superado las inspecciones correspondientes y ha sido objeto de distintas intervenciones de reparación.

En esa misma comunicación, la representante de la Administración atribuye parte de los problemas registrados a un supuesto uso indebido de las instalaciones y a actos vandálicos que, según indica, habrían provocado averías de mayor entidad y encarecido las reparaciones. Sin embargo, estas explicaciones han generado malestar entre los vecinos, que cuestionan que el vandalismo sea el responsable de los problemas del ascensor y dudan de que estos argumentos justifiquen una espera de casi un año para recuperar el servicio. Los afectados consideran que la prioridad debe ser solucionar una avería que está limitando gravemente la movilidad y la autonomía de algunos residentes.

La previsión de que los trabajos comiencen a mediados de noviembre abre una nueva esperanza para las y los residentes, aunque después de casi un año de espera la confianza está marcada por la incertidumbre. Los vecinos esperan que los plazos anunciados se cumplan y que la reparación permita recuperar cuanto antes un servicio esencial para su día a día. Mientras tanto, quienes tienen problemas de movilidad siguen dependiendo de las escaleras para entrar y salir de sus viviendas, una dificultad que, en algunos casos, afecta directamente a su salud y autonomía. Su reivindicación es clara: no quieren seguir esperando para poder salir de casa con normalidad.