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Sobre este blog

Este blog es el espacio de opinión y reflexión de elDiario.es en Galicia.

Vecinos sí. Política también (o por qué la politización no es un insulto)

Iñigo Sánchez Fuarros

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Mientras escribo estas líneas, en las aldeas de Feros y A Torre, en Cacheiras, Teo, han comenzado las obras de una planta destinada al tratamiento y valorización de residuos de construcción y demolición, capaz de recibir, clasificar y triturar miles de toneladas anuales de escombros procedentes de obras y derribos. La empresa promotora, Excavaciones Midón S.L., ha optado por presentar una comunicación previa a través de una entidad de certificación municipal, una vía que le permite iniciar actuaciones sin necesidad de una licencia municipal convencional. Estos trabajos incluyen la impermeabilización del suelo, sistemas de recogida de aguas pluviales y otras actuaciones preparatorias. El proyecto avanza. Y con él, un anticipo de lo que está por venir: maquinaria pesada, ruido, polvo y un trasiego constante de camiones de gran tonelaje por carreteras estrechas que no están preparadas para soportarlo. La pregunta que muchas vecinas y vecinos se hacen es si alguien, en alguna administración, tiene intención real de frenarlo.

Hace apenas unos meses, los vecinos y vecinas de estas aldeas presentaban públicamente la Plataforma STOP Planta de Residuos Cacheiras - Aldeas Limpas. Lo hacían en el propio lugar donde está prevista la instalación, a escasos metros de viviendas, caminos rurales y espacios cotidianos de vida. Desde entonces han celebrado concentraciones ante el Concello de Teo, participado en plenos municipales, organizado caminatas reivindicativas y mantenido reuniones con representantes autonómicos y municipales. Lejos de apagarse, la contestación social ha ido creciendo a medida que avanzaba la tramitación.

La respuesta institucional, sin embargo, ha seguido moviéndose en un registro conocido. El Concello ha insistido en que dispone de escaso margen de actuación y debe ajustarse a la legalidad vigente. La Xunta ha defendido el rigor de la evaluación ambiental y ha recordado que el proyecto obtuvo un informe favorable. Todo ello puede ser cierto y al mismo tiempo insuficiente. Porque la cuestión nunca fue únicamente jurídica. Siempre fue también política.