Crónica
Pontón acusa a Rueda de defender la especulación y no el derecho a la vivienda al oponerse a las zonas tensionadas
Alfonso Rueda acusó de dogmática a la portavoz del BNG, Ana Pontón, al tiempo que defendía el dogma del no intervencionismo en el mercado de la vivienda a propósito de la declaración de zonas tensionadas. Esta fue solo una de las paradojas que arrojó la sesión de control parlamentario al presidente de la Xunta. La otra, quizás la de mayor envergadura, es el silencio de Rueda sobre sus 13 años en primera línea de los gabinetes autonómicos de Feijóo cuando el debate gira alrededor de la vivienda pública. Para el ahora jefe del Ejecutivo gallego, la política de vivienda empieza en 2024, año de su primera victoria electoral, y son sobre todo promesas aun lejos de materializarse. “Usted no quiere zonas tensionadas por ideología”, le replicó Pontón, “no defiende el derecho a la vivienda sino la especulación”.
La líder nacionalista había empezado por recordar ese período del que Rueda prefiere no hablar. Las cifras de construcción y ampliación del parque público de vivienda durante los años Feijóo y con él como conselleiro o vicepresidente: una vivienda en 2018, ninguna en 2019, 11 en 2020, ninguna en 2021, tres en 2023. Fue entonces que Rueda, presidente interino tras la marcha a Madrid de su superior, admitió que la Xunta no había promovido vivienda pública “porque no había detectado el problema”. “Qué perspicacia, vaya gurú”, ironizó Pontón, “¿cuál fue su solución? Anuncios. Decir que iban a ofertar más vivienda y abaratarla”. No pasó y los alquileres han subido.
El presidente gallego sí decidió esta vez centrarse en la pregunta del BNG, no sin añadir su argumentario habitual -“de patacón”, lo calificó Pontón- sobre la nacionalista. “Maneja datos a boleo y completamente manipulados”, dijo, aunque no se atrevió a concretar en qué exactamente. Lo que sí hizo fue reiterar sus promesas, que son una enmienda implícita a los 14 o 15 años anteriores de sus gobiernos, en la materia. Aseguró que hay 4.000 viviendas públicas en construcción, lo que, si se cumple, doblará el parque público -de 4.000 a 8.000- y en 2030, añadió, serán 10.000. El número al que rueda no hizo referencia, nunca lo hace, es al de personas anotadas en el registro oficial de demandantes de vivienda pública: más de 30.000 a 23 de septiembre de 2026.
Rueda también fue crítico con la declaración de zonas tensionadas. Esta medida solo la han adoptado hasta ahora A Coruña y Santiago de Compostela, gobernadas por socialistas y por BNG y Compostela Aberta, respectivamente. Los precios de los alquileres han bajado. El presidente gallego dice, sin embargo, que la oferta se ha reducido. Ana Pontón le recordó que esto también ha sucedido en ciudades y pueblos que no son zona tensionada. “Declare zonas tensionadas en los ayuntamientos en donde los alquileres están descontrolados”, conminó al presidente, “compre toda la vivienda protegida que sale a la venta e inicie la compra masiva de pisos para el parque público de alquiler”. Esa es la receta del BNG que, en su turno de cierre, Rueda tildó de dogmática.
Besteiro: “Tendremos que preguntar a Feijóo”
El presidente de la Xunta había respondido antes al portavoz del PSdeG, José Ramón Gómez Besteiro. Responder es un decir: ante las preguntas del socialista sobre el coste de la vida, la disponibilidad de servicios públicos y la igualdad en Galicia, Rueda se descolgó con una primera intervención dedicada prácticamente íntegra a criticar las políticas de Pedro Sánchez. Hasta llegar al partido de Besteiro: “Son ustedes muletas del nacionalismo y el nacionalismo es egoísta por sistema. Mira por lo suyo y los demás, nada”. Esta declaración la hizo solo minuto y medio después de volver a plegarse a la estrategia de Feijóo de sabotear la acogida de niños migrantes en el sistema público de protección.
“Estos es una sesión de control a la oposición, pero en Madrid”, se revolvió, flemático, Besteiro, “vamos a tener que trasladar estas preguntas a Núñez Feijóo. Mejor le preguntamos a él”. En asuntos centrales de la política gallega y en los que el PP autonómico solía matizar sus posiciones respecto del central, los de Rueda se han adherido a las consignas de Génova. Así lo interpretó Besteiro: “No se habla de financiación. No se reciben menores. No se acepta la condonación de la deuda”. El presidente aseguró, ya en el cierre del debate, que su gabinete había alegado contra el nuevo sistema de financiación sin obtener acuse de recibo. Fue además despectivo con las negociaciones bilaterales entre Gobierno central y otras autonomías -“charlas de salón, capillitas”, dijo, “para darles lo de siempre a los de siempre y nada a Galicia”- y volvió a cargar contra Sánchez: “Creen los sanchistas que todos son como Sánchez, garantía de la mayor desigualdad”.