Las protestas por la vivienda se mantienen en otros territorios tras el desalojo de la acampada de Madrid
La Policía desalojó la pasada madrugada la acampada por la vivienda de la Puerta del Sol. Pero, lejos de Madrid, las protestas por las dificultades para ver protegido un derecho fundamental se mantienen. Un ejemplo de ello son las decenas de tiendas de campaña que continúan instaladas en la Praza do Obradoiro, a los pies de la catedral de Santiago y entre el trasiego de los peregrinos y de la grabación de una nueva película (Buen Camino, dirigida por Susan Béjar) sobre el Camino. Se quedan de forma indefinida, dice Isa, una de las portavoces, porque sus reclamaciones siguen vigentes y cada acampada decide de forma autónoma qué medidas tomar.
Esta portavoz explica que han recibido con “rabia” las noticias procedentes de Madrid, donde los participantes en la protesta denunciaron que el desalojo fue violento. La Delegación del Gobierno, por su parte, describe una intervención sin apenas incidentes, en la que hubo dos detenciones por desobediencia y resistencia a la autoridad.
La acampada de Santiago, que empezó en la noche del 30 de septiembre al 1 de octubre, va a mantenerse porque el problema por el que protestan sigue sin estar resuelto y el acceso a la vivienda sigue estando repleto de dificultades: precios elevados tanto para compra como para alquiler, viviendas vacías, presión turística, discriminación a determinados colectivos. El motivo se repite en otras ciudades que siguen adelante con las tiendas de campaña.
Vigo
En el caso de Vigo, la decisión es también permanecer de forma indefinida. Los participantes en la protesta, que comenzó el 13 de octubre en la Alameda de la ciudad, insisten en que es necesario seguir exigiendo vivienda digna y a precios asequibles. Allí, según informa Europa Press, continúan instaladas 60 tiendas y entre 30 y 40 personas se quedan a dormir cada noche.
Barcelona
La acampada de Barcelona, que lleva más de un mes instalada en la plaza Catalunya, tiene la intención de resistir indefinidamente. Pocas horas después del desalojo de la Puerta del Sol, los apostados en la capital catalana han avisado de que volverán a “ocupar cualquier plaza, espacio o edificio público o privado” en caso de que se les expulse, informa Sandra Vicente.
Por su parte, el Govern de la Generalitat ha asegurado este martes que ni el Ejecutivo catalán ni el Ayuntamiento de Barcelona tienen pensado desalojar el espacio. “No hay elementos que lo recomienden y no prevemos ninguna actuación en este momento”, ha explicado la portavoz Sílvia Paneque.
Sevilla
En la capital andaluza también se mantiene la movilización, aunque entre amenazas de desalojo. El alcalde, José Luis Sanz (PP), ha ofrecido a la Subdelegación del Gobierno en Sevilla tanto la Policía Local como el Grupo de Actuación Rápida (GAR) para un posible desalojo de la acampada de las Setas de la Encarnación. Considera que ha quedado “comprobado que las peticiones que llevaban a cabo los que están allí son una auténtica mentira” y pide al subdelegado del Gobierno la expulsión inmediata de quienes protestan.
Palma
El escenario es similar en Palma, en donde el alcalde, Jaime Martínez (PP), informó de que la Policía Local va a empezar a abrir expedientes sancionadores a los acampados que incumplan las ordenanzas cívica y de ocupación de la vía pública y volvió a reclamar a la Delegación del Gobierno en Balears que intervenga para desalojar la Plaça d'Espanya, informa Esther Ballesteros.
“Si en Madrid se ha considerado que esta concentración ha superado el plazo previsto y que la situación ya no está amparada por el derecho de manifestación, en Palma debe aplicarse exactamente el mismo criterio”, defendió Martínez, que ya había pedido hace un mes a la Delegación del Gobierno que adoptara medidas para poner fin a la protesta.
Santander
La acampada por la vivienda de Cantabria va a abandonar el próximo viernes la plaza Porticada, tras casi 40 días de protesta, aunque sus integrantes seguirán preparándose para la jornada de huelga general del 11 de noviembre, informa Olga Agüero. En sintonía con la acampada de Sol, el Sindicato de Estudiantes dio el primer paso y fueron los primeros en instalarse en la plaza, un campamento que ha llegado a reunir 40 tiendas y que ha organizado desayunos solidarios, asambleas abiertas, talleres y actividades para mantener viva la reivindicación y el debate.
Las cinco semanas han ido pesando en el ánimo de los participantes, ya que muchos de ellos, después de dormir en la plaza, tenían que ir a trabajar o a clase. A eso se une la inseguridad que han sufrido por las noches, que les obligaba a turnarse para hacer guardias y evitar incidentes. También recibieron en varias ocasiones la visita de la Policía Local de Santander para identificar a sus integrantes y amenazar con multas por ocupación del espacio público. En este momento tienen los datos de 19 personas. La alcaldesa de Santander, Gema Igual (PP), ha estado en contra de la acampada y les ha llegado a acusar de estar “privatizando” un espacio público.
Pontevedra
En Pontevedra está prevista una asamblea el martes por la noche para decidir qué hacer tras el desalojo en Madrid. Será el miércoles por la mañana cuando informen de qué pasos van a seguir en esta protesta, que está a punto de cumplir un mes.
En otros territorios las acampadas se habían levantado ya, como fue el caso de las de Gran Canaria, Tenerife o Bilbao.