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Los socialistas gallegos abren la etapa de Formoso con el poder municipal en su dirección

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (d), y el secretario general del PSdG-PSOE, Valentín González Formoso.

Valentín González Formoso, alcalde de As Pontes y presidente de la Diputación de A Coruña, ya es a todos los efectos secretario general de los socialistas gallegos. El pasado 30 de octubre derrotó a Gonzalo Caballero en las primarias y esta semana ha configurado su dirección en el décimo cuarto congreso del PSdeG. En ella, el fuerte poder municipal del partido ha tomado el mando, con una ejecutiva de casi 60 personas en las que solo figura una diputada del Parlamento de Galicia y a la que respaldó el 81,5% de los delegados.

La número dos del partido será la alcaldesa de Lugo, Lara Méndez. Y en organización estará el teniente de alcalde de A Coruña, José Manuel Lage Tuñas. Como presidenta, un cargo más simbólico que ejecutivo, Carmela Silva, colega de Formoso como cabeza de la Diputación de Pontevedra. "Somos un partido municipalista con profundas raíces municipalistas", proclamó reiterativo González Formoso en su dicurso de clausura del cónclave. La principal energía electoral de los socialistas gallegos se encuentra en lo local: gobiernan 111 de los 313 ayuntamientos de la comunidad, entre ellos cinco de las siete ciudades, y, en coalición con el BNG, tres de las cuatro diputaciones. La Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) la preside Abel Caballero, regidor de Vigo con el 68% del voto.

Es precisamente la traslación de esta fuerza al ámbito autonómico uno de los laberintos en los que suele perderse el PSOE en Galicia. Formoso invocó a los dos presidentes socialistas de la historia autonómica, Fernando González Laxe (1987-1989) y Emilio Pérez Touriño (2005-2009), ambos en pacto con organizaciones nacionalistas. A ellos imputó la "modernización económica y de infraestructuras" y avanzadas "políticas de ordenación del territorio" y educación pública, y se conjuró para "seguir su ejemplo". Laxe y Touriño, también presentes en el congreso, procedían de ámbitos galleguistas, el primero del nacionalista Partido Socialista de Galicia (PSG) y el segundo del ala más autónoma del Partido Comunista de Galicia.

Para intentar revertir esa circunstancia, Formoso mostró su disposición a los acuerdos con "todas las fuerzas políticas" sobre tres ejes: la innovación y la digitalización, el empleo y la industria, la defensa de los servicios públicos. Tal fue su profesión de fe pactista que el propio Pedró Sánchez, que cerró el congreso, manifestó su "envidia sana" respecto a Feijóo por contar con una oposición que le ofrece acuerdos.

La relación con Madrid

El excesivo seguidismo de Madrid fue una de las críticas que recibió el secretario general cesante, Gonzalo Caballero, tras las últimas elecciones a la Xunta. Entonces no logró salir de la tercera plaza, por detrás de PP y BNG, y aunque avanzó algo en porcentaje de apoyo, no logró ni uno solo de los 14 diputados que perdió de golpe En Marea y se mantuvo en los 14 de la anterior legislatura. Fue este Caballero, sobrino del alcalde vigués, uno de los protagonistas del congreso y centro de las tensiones vividas en la primera jornada el 7 de diciembre. Sus protestas contra la mesa presidida por Xosé Sánchez Bugallo, al que acusó de dificultar la democracia, acapararon fotografías y titulares. Según el todavía portavoz parlamentario, no le aclaraban el número de candidatos necesarios para optar a los órganos de dirección. Finalmente la comisión organizadora no aceptó sus listas por presentar "múltiples irregularidades".

Los resultados que obtuvo la única candidatura, la oficialista, rondaron el 80% de respaldos entre los delegados socialistas presentes. En las primarias, Caballero había obtenido el 40%, frente al 60% de Formoso. El nuevo responsable de organización, Lage Tuñas, aseguró a los medios de comunicación que había "una integración muy amplia" de aquellos que habían apoyado al ex seceretario general, y destacó la de Xoaquín Fernández Leiceaga, senador, presidente del PSdeG durante el mandato de Caballero y candidato a la Xunta en 2016.

La discusión interna de los socialistas gallegos, en la que resulta complicado encontrar matices o disputas ideológicas, quedó provisionalmente cauterizada. Solo provisionalmente. Fuentes próximas a Caballero, informa Europa Press, aseguran que recurrirán la negativa de la comisión organizadora a sus listas. No obstante, Caballero afirmó al término del congreso que "los éxitos de la nueva dirección serán los éxitos del socialismo gallego". Y sobre su futuro como portavoz parlamentario, ha remitido a la nueva ejecutiva: "Es su decisión. Yo voy a seguir trabajando como militante de base, como diputado, allí donde me corresponda".

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