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La Policía desmantela una fiesta ilegal con más de mil personas en Ibiza: djs, varias barras y un tiovivo en suelo rústico

En una vivienda ubicada en una finca de Sant Mateu (Ibiza) la Policía Local de Sant Antoni y la Guardia Civil de Eivissa han provocado un sobresalto este martes por la mañana, cuando han irrumpido en la propiedad en la que más de mil personas disfrutaban de una fiesta ilegal, ha informado el Ayuntamiento de Sant Antoni, término municipal donde se estaba desarrollando la actividad.

Los asistentes habían pagado y llevaban una pulsera identificativa para acceder a la finca, en una zona bautizada como Can Mulo, cerca del Camí Vell de Sant Mateu, entre Buscastell y la misma localidad de Sant Mateu. Se trata de un solar en suelo rústico donde han intervenido en conjunto los dos cuerpos de seguridad con competencia en este municipio del suroeste de la isla.

Allí, los organizadores del evento habían desplegado varias barras de bar, un tiovivo portátil y hasta un punto de atención sanitaria, con sanitarios y una ambulancia. Los agentes tuvieron conocimiento de la actividad ilegal después de detectar una publicación en redes sociales en la que los organizadores promocionaban el evento. También, después de recibir diversas quejas vecinales por el ruido ocasionado y por el estacionamiento masivo de vehículos en zonas rústicas de los alrededores.

En el operativo han participado tres patrullas de la Policía Local de Sant Antoni, acompañadas por el técnico municipal de Actividades del Ayuntamiento, así como tres patrullas de la Guardia Civil. La persona responsable de la finca ha permitido el acceso al dispositivo al interior de la propiedad para realizar la inspección, según informaciones proporcionadas por el consistorio a elDiario.es.

Los organizadores habían establecido varios puntos de encuentro desde el que se realizaba un servicio de lanzadera para trasladar a los asistentes hasta el terreno donde se desarrollaba la fiesta, como han podido comprobar los agentes a su llegada a la vivienda.

El perfil del organizador suele ser claro: se trata, habitualmente, de personas de fuera de las islas que no arriesgan su patrimonio mientras impulsan actividades recreativas —reguladas por la Ley de Actividades—. La mayoría de las veces, las fiestas se llevan a cabo en viviendas turísticas (casi siempre villas de grandes dimensiones), pero también en construcciones como garajes o locales sin licencia de vivienda que funcionan como espacios de ocio nocturno.

Se trata, normalmente, de empresas de fuera de Eivissa que traen incluso sus propios equipos de sonido para organizar eventos con un alto grado de profesionalización, explicó en su momento a elDiario.es José Luis Benítez, de la Asociación Ocio de Ibiza.

Las patrullas también han averiguado, durante la inspección, que los promotores contaban con una organización logística propia de un evento de gran afluencia, incluyendo personal encargado de controlar los estacionamientos en las inmediaciones, aseos portátiles o grupos electrógenos para el suministro eléctrico.

Los asistentes: con pulseras de acceso

Los alrededor de mil asistentes portaban, en todos los casos, pulseras identificativas de acceso en las muñecas para asistir a los diferentes ambientes musicales que los organizadores habían desplegado en el entorno de la casa. Además, en el solar se habían instalado numerosas barras de servicio, una zona de restauración, un tiovivo portátil y un área sanitaria compuesta por una ambulancia y una carpa con personal técnico sanitario para la atención de los asistentes.

Por todos estas infracciones, el técnico municipal de Actividades ha levantado acta por presuntas infracciones de la Ley 7/2013, de 26 de noviembre, de régimen jurídico de instalación, acceso y ejercicio de actividades en las Illes Balears. Además, se está valorando la posible comisión de otras infracciones derivadas de la celebración del evento en suelo rústico, detallan desde el Ayuntamiento.

La intervención policial ha significado el final de la fiesta, que tenía previsto prolongarse hasta la tarde-noche del mismo día, según los anuncios publicados y difundidos en redes sociales. Los asistentes han ido, así, abandonando progresivamente el lugar después de la actuación policial.

Por ahora, la investigación y la tramitación administrativa continúan abiertas para determinar la totalidad de las responsabilidades y posibles infracciones derivadas de la organización del evento, añaden fuentes municipales.

Primer año sin los inspectores del Consell

La actuación se produce en un momento clave: se trata de la primera temporada en que el Consell había dejado de contar con detectives privados para combatir el problema de las fiestas ilegales, al no percibirlas ya como un problema latente en la isla tras un lustro luchando contra este tipo de actividades. Proliferaron, sobre todo, con las restricciones hacia el ocio nocturno en la época de la pandemia.

Hace ya cinco veranos, las instituciones ibicencas empezaron a detectar que los eventos con djs profesionales y entrada de pago se habían extendido tanto en Eivissa como en Formentera. Las quejas vecinales y el boca a boca confirmaron que la escasa oferta de discotecas en el contexto de crisis sanitaria -no cesó el atractivo de las islas para hacer turismo de ocio- había propiciado la aparición de esta nueva oferta que se ha perseguido hasta ahora.

Las fiestas privadas habían emergido principalmente en espacios generalmente cerrados, aunque en ocasiones el despliegue llegaba a parajes naturales paradisíacos como ses Illetes (Formentera). En esta ocasión, ha sucedido en un terreno rústico de Sant Mateu, pero el servicio que daba seguimiento ya no se encarga de la competencia, sino que el Consell ha decidido mantenerlo para erradicar el intrusismo en el sector del transporte, sobre todo en la zona del aeropuerto.

A pesar de que este negocio “no era nada nuevo” en las Pitiusas, como recordó el conseller de Lucha contra el Intrusismo, Mariano Juan, durante una entrevista para este diario, en la pandemia la situación se “desbordó”. Esto, y una llamada de auxilio por parte de los ayuntamientos, condujeron al Consell a contratar al equipo de detectives privados de fuera de la isla para que se infiltraran y recabaran información sobre los eventos.

La Policía Local, actuación con limitaciones

El trabajo de los detectives se dio por finalizado este año, cuando la institución ha considerado que la labor podía volver en manos de la Policía Local, a quien había pertenecido con anterioridad y que sin embargo, tienen limitaciones.

Los agentes no pueden acceder a propiedades privadas sin autorización o sin orden judicial, lo que dificulta la intervención inmediata. A no ser, como en el caso de la fiesta ilegal detectada este martes, que la persona responsable autorice su acceso en la propiedad.

De cara a este verano, casi ningún municipio de la isla había considerado las fiestas ilegales como un problema prioritario. El foco municipal está ahora en el alquiler turístico ilegal. El único Ayuntamiento que puso sobre la mesa la posibilidad de contratar por su propia cuenta detectives para seguir adelante con el trabajo iniciado por el Consell fue Santa Eulària.

El equipo de gobierno municipal no descartó, en el mes de marzo, seguir combatiendo los eventos ilegales en villas, ya que durante 2025 abrió dos expedientes sancionadores por casos similares.

En cuanto al término municipal de Sant Joan, la estrategia se mantiene este año en la misma línea que en veranos anteriores. Sant Joan es uno de los municipios de la isla con más viviendas unifamiliares aisladas, destinadas en muchas ocasiones al alquiler turístico y más sensible a fiestas no reguladas. El fenómeno, sin embargo -aseguran desde el consistorio- es más anecdótico de lo que había sido en años anteriores.