'La Pasionaria' de Mallorca y otras 224 víctimas del franquismo reciben sepultura tras décadas de silencio
El silencio del cementerio de Son Valentí se ha llenado este lunes de nombres, ausencias y memoria. Un total de 225 víctimas de la Guerra Civil y la represión franquista -once de ellas identificadas, las otras 214- han recibido sepultura en el camposanto palmesano, donde sus restos, recuperados de fosas comunes tras décadas de olvido, descansan ya en el nuevo Columbari de la Dignitat. El acto, organizado por el Govern balear, ha puesto rostro a una deuda histórica que continúa abierta en Balears en medio de la polémica por la derogación de la ley de memoria democrática y las críticas de las asociaciones: Memòria de Mallorca denuncia que el Ejecutivo del PP no ha dado margen de decisión alguno a la entidad ni a las familias de las víctimas en la organización del evento y recrimina la forma en que los populares están gestionando las políticas de memoria.
El acto, en el que no ha estado presente la presidenta del Govern, Marga Prohens, ha estado marcada por la emoción de las familias que han podido recuperar los restos de sus seres queridos, pero también por la reivindicación de quienes llevan años reclamando verdad, justicia y reparación. Después de décadas de espera, muchas de las víctimas han contado por fin con un lugar donde reposar y ser recordadas.
La ceremonia ha reunido a representantes institucionales y ha puesto el foco en el trabajo de recuperación e identificación de las víctimas, una tarea que durante años recayó en manos de las asociaciones y de las propias familias. Las víctimas han sido depositadas en cajas de madera individualizadas, con sus respectivas placas identificativas, en un espacio que aspira a convertirse en un lugar de memoria y de encuentro para sus familiares.
Entre los nombres que se han recordado durante el acto figuran los de Aurora Picornell, símbolo de la represión franquista en Mallorca; su padre, Gabriel Picornell Femenías, y su hermano Gabriel Picornell Serra. También se han mencionado a Francesca Llull y su hija Francesca Salas Llull, Macià Salvà Coll y José Luis San Toribio del Castillo. Bartomeu Cabanellas, otra de las personas identificadas, permanece provisionalmente en el columbario a la espera de que su familia decida su destino definitivo.
Durante el acto, la presidenta de Memòria de Mallorca, Maria Antònia Oliver, ha denunciado que las familias, la asociación y el resto de miembros de la Comisión Técnica de Personas Desaparecidas y Fosas no han podido participar como hubieran querido en la elaboración y organización de la ceremonia. “Como familiar de dos de estas víctimas, y sin querer quitar protagonismo a este momento, permitidme que diga que no han podido participar como hubieran querido en la elaboración y organización de este acto”, ha subrayado durante su intervención. La representante memorialista ha lamentado que las familias no hayan tenido el papel que les corresponde en un proceso que, ha defendido, debe situarlas en el centro.
Oliver ha insistido en que la inauguración no puede entenderse como la apertura de un espacio cualquiera, sino como la restitución de un derecho que las víctimas del franquismo no han tenido hasta hace poco y que muchas todavía esperan: el de recuperar sus restos y disponer de un espacio público que preserve su memoria.
“Las exhumaciones no acaban cuando se encuentran las víctimas. Antes y después hay un largo proceso en el que los familiares no deben ser unos actores más, sino su razón de ser”, ha señalado. La presidenta de Memòria de Mallorca ha recordado que la asociación y las familias han recorrido un largo camino, en ocasiones en soledad, para localizar a los desaparecidos y conseguir que sus restos sean recuperados. La dirigente memorialista ha reivindicado asimismo la dignidad de las víctimas frente a las calumnias y los insultos que, ha denunciado, han sufrido incluso después de muertas. “Intentaron arrebatarles hasta la dignidad, pero no lo han conseguido”, ha afirmado. Oliver ha definido el columbario como el regreso a casa de las personas desaparecidas y ha dedicado unas palabras a quienes todavía no tienen una tumba y a las familias que continúan esperando respuestas.
Un espacio para las mujeres asesinadas por el franquismo
Por su parte, el arqueólogo Cesc Busquets, director de las excavaciones de los planes de fosas del Govern y representante de los equipos técnicos de Aranzadi y Amics, ha reservado un mensaje a las mujeres asesinadas por los fascistas y que desde este lunes reposan en el columbario, como las conocidas como Roges del Molinar, entre las que se encuentran Aurora Picornell y Abel Hermini González. También reposan los restos de Francesca Llull y su hija, así como los de al menos tres de las cinco milicianas enfermeras asesinadas en Manacor el 5 de septiembre de 1936.
Busquets ha explicado que los restos proceden de distintas intervenciones realizadas en Mallorca, principalmente de las grandes exhumaciones de Porreres y Son Coletes, pero también de actuaciones en cementerios de Marratxí, Calvià, Llucmajor, Inca y Selva, así como del pozo de s'Àguila y de lugares vinculados a la batalla de Mallorca de agosto y septiembre de 1936. En Porreres se recuperaron al menos 114 víctimas y en Son Coletes, donde se intervino entre 2018 y 2023, al menos 129. Busquets ha subrayado que Son Coletes, en Manacor, ha sido uno de los principales escenarios de la represión contra las mujeres en Mallorca.
El arqueólogo ha recordado que los planes de fosas han permitido exhumar 273 víctimas en Mallorca, de las aproximadamente 850 de las que se tiene constancia que fueron asesinadas o murieron durante la Guerra Civil y la represión fascista. De las 225 personas que reposan ahora en el columbario, solo 11 han podido ser identificadas, por lo que quedan 214 pendientes de identificación.
El director de las excavaciones ha advertido de que el paso del tiempo dificulta cada vez más las identificaciones, debido a la pérdida de familiares de primera generación que puedan aportar muestras de ADN y a las dificultades que presenta la conservación del material genético en los restos óseos. Pese a ello, ha asegurado que los equipos siguen trabajando con nuevas muestras, técnicas y colaboraciones para aumentar el número de personas identificadas. “Sabemos que vamos tarde y que el proceso está tardando mucho, demasiado”, ha reconocido Busquets, que ha agradecido a las familias su confianza y paciencia y ha expresado su compromiso de seguir trabajando para poner nombre a las personas desaparecidas.
“Recuperar unos restos es recuperar a una persona, un nombre, una historia”
En último lugar ha intervenido la consellera de Presidència, Antònia Maria Estarellas, durante cuyo discurso varios miembros del colectivo Aurora se han dado la vuelta en señal de protesta por las políticas de memoria del Govern. Estarellas ha señalado que la recuperación de los restos supone mucho más que una intervención arqueológica. “Recuperar unos restos es recuperar a una persona, un nombre, una historia y, sobre todo, poder dar una respuesta a una familia”, ha afirmado. La consellera ha subrayado que el columbario es “un lugar para las víctimas, para las personas que perdieron la vida asesinadas durante la Guerra Civil y la represión franquista, y también para sus familias”.
“Entre los nombres que hoy hemos escuchado están los de la familia Picornell, que recuerdan de una manera especialmente dura las consecuencias que puede llegar a tener una guerra y su represión”, ha señalado. La titular de Presidencia ha invitado a no pensar únicamente en cada víctima individual, sino también en el vacío que dejó y en todo lo que la violencia y la represión posterior arrebataron a sus familias. La referencia expresa a las víctimas de la represión franquista ha sido uno de los elementos significativos del discurso de Estarellas, quien ha defendido que el nuevo espacio representa una forma de reparación tras décadas de desapariciones y silencio. “No saber qué ha pasado con una persona, y más con una persona a la que queremos, es una de las formas más duras de sufrimiento”, ha señalado.
La titular de Presidencia ha recordado que algunas familias han recibido, después de muchos años, la llamada que les ha permitido conocer finalmente el paradero de sus seres queridos. “Es una alegría difícil de explicar, porque es la alegría de saber finalmente dónde está esa persona querida. Pero también es el dolor de recordar, una vez más, que fue asesinada y que durante décadas permaneció en una fosa. Es una alegría oscura, pero es una respuesta”, ha afirmado. “Después de tantos años, tener una respuesta también es una forma de reparación”.
Durante su intervención, ha agradecido, asimismo, el trabajo de la Comisión Técnica de Desaparecidos y Fosas, los equipos de exhumación e identificación y los servicios de memoria democrática, así como el de los trabajadores de la Funeraria Municipal que han trasladado los restos hasta su ubicación definitiva.
La consellera ha reconocido el papel de Memòria de Mallorca, a la que ha definido como una entidad pionera en las islas en la reivindicación de la recuperación de las víctimas, la identificación de sus familiares y el acompañamiento a las familias. “No siempre hemos coincidido, no siempre hemos visto las cosas de la misma manera, pero creo que hoy sí hay algo que todos compartimos: que las familias merecen respuestas y que todas las personas que murieron y fueron enterradas en fosas ocultas deben poder descansar con dignidad”, ha afirmado.
Estarellas ha recordado que el columbario se suma a otros espacios de memoria ya existentes en Son Valentí, como el Muro de la Memoria y el Árbol de la Memoria, con el objetivo común de evitar que las víctimas sean olvidadas. También ha recordado que el proyecto ha requerido años de trabajo, obras, modificaciones y trámites, y ha reivindicado que el Govern ha mantenido su compromiso de hacerlo realidad. “Una guerra nunca es una victoria”, ha señalado la consellera, que ha advertido de que las guerras dejan familias rotas, vecindarios enfrentados y vidas perdidas. “Precisamente por eso tenemos la obligación de recordarlo y aprender de ello, y transmitir a las generaciones que vienen que la violencia, el odio y el enfrentamiento nunca pueden ser el camino”.
La ceremonia ha concluido con un llamamiento a mantener el trabajo de identificación de los restos y a seguir dando respuestas a las familias. Estarellas ha asegurado que el Govern continuará poniendo a disposición de los familiares un servicio de atención psicológica, consciente del dolor que puede reabrir el proceso de recuperación e identificación.
Un “¡Viva la República!” al descubrir la placa
En la placa del columbario, descubierta por Estarellas y Oliver mientras ésta gritaba “¡Viva la República!”, ha quedado grabado el compromiso de que el espacio sea un legado de memoria, verdad, justicia, reparación y dignidad para las generaciones presentes y futuras. Un lugar al que las familias puedan acudir, dejar una flor y pronunciar el nombre de quienes durante décadas permanecieron desaparecidos.
“Que sea un lugar de paz, un lugar de memoria, un lugar de dignidad y, sobre todo, un lugar donde estas personas dejen de ser desaparecidas, donde sus familias puedan venir a buscarlas y donde, después de tantos años, podamos decir: aquí descansan”, ha concluido Estarellas.
El acto llegaba precedido de las críticas de Memòria de Mallorca por el hecho de que el Govern no haya contado con quienes llevan años trabajando en la recuperación de los restos y acompañando a las familias, que han quedado al margen de la organización del acto: la entidad asegura que tuvo conocimiento de su celebración a través de terceros y que, tras solicitar información y una reunión con la Conselleria de Presidencia -competente en la materia-, recibió la invitación cuando los preparativos ya estaban en marcha.
No solo eso. La invitación al acto de Son Valentí no incluía las palabras “víctimas” ni “homenaje”, a diferencia de la comunicación empleada por el Govern para el acto celebrado el pasado mes de julio en Palma en recuerdo de los civiles muertos en los bombardeos republicanos, en cuya memoria fue instalada una lápida conmemorativa. Aquella ceremonia, encabezada por Prohens, incluyó la inauguración del llamado Muro de la Dignidad, un memorial con 73 perforaciones, una por cada una de las víctimas mortales documentadas en la capital balear, y los nombres y edades de los fallecidos.
La presidenta de Memòria de Mallorca no cuestiona el derecho de las víctimas de los bombardeos a recibir reconocimiento institucional, pero considera que los actos organizados por el Govern evidencian un trato desigual entre las distintas víctimas del conflicto bélico, teniendo en cuenta, además, que las personas cuyos restos se han recuperado de las fosas de Mallorca fueron, en muchos casos, personas asesinadas por la represión desencadenada tras el golpe militar de julio de 1936 y durante la dictadura franquista y sus familiares llevan décadas reclamando verdad, justicia y reparación.
El acto de Son Valentí se enmarca, además, en el enfrentamiento político abierto en Balears por la derogación de la Ley de Memoria y Reconocimiento Democráticos de 2018. La supresión de la norma, no obstante, se encuentra suspendida cautelarmente por el Tribunal Constitucional después de que el Gobierno central recurriera su eliminación, dejándola cautelarmente en vigor mientras el tribunal resuelve la impugnación. La situación jurídica añade un elemento de incertidumbre a las políticas de memoria en las islas en un momento en que el Govern mantiene actuaciones de exhumación y organiza homenajes a víctimas de la contienda.