El PP honra a las víctimas de los bombardeos republicanos de Mallorca tras derogar con Vox la Ley de Memoria
El Govern balear rindió anoche homenaje al cerca de centenar de civiles que fallecieron bajo los bombardeos republicanos registrados en Mallorca entre 1936 y 1938. El acto institucional, celebrado en la capital balear, tuvo lugar, sin embargo, apenas cuatro meses después de que PP y Vox derogasen la Ley balear de memoria democrática, cuyo contenido daba cobertura a este tipo de tributos y al reconocimiento institucional de las víctimas de la guerra civil y la dictadura franquista.
A la ceremonia asistieron los descendientes de varias de aquellas víctimas así como la presidenta del Ejecutivo autonómico, Marga Prohens (PP), y otros altos cargos conservadores y de extrema derecha. Ninguna formación de izquierdas estuvo presente como tampoco Memòria de Mallorca, que había supeditado su presencia a que el Govern renunciase públicamente a la derogación de la ley autonómica de memoria democrática, exigencia que el Ejecutivo en ningún momento ha atendido. Por su parte, el PSIB-PSOE criticó que el PP pretenda “dar lecciones de memoria” apenas unos meses después de haber derogado la norma que ampara los derechos de las víctimas y de “haber menospreciado a las familias y a las entidades memorialistas”.
Durante el homenaje, Prohens, que nunca ha expresado una condena pública específica a las víctimas de la represión franquista desatada en Balears tras el golpe militar de julio de 1936 -unas 2.000 personas asesinadas- y a las violaciones de derechos humanos cometidas durante la dictadura, ha defendido durante el acto que la sociedad balear ha tomado conciencia de la necesidad de “cerrar heridas restituyendo la dignidad” de las personas asesinadas durante la guerra civil, reconduciendo tras ello su discurso hacia los bombardeos del Ejército republicano.
“No hablamos de víctimas colaterales. Hablamos de un ataque sistemático contra población civil, contra una isla que se encontraba indefensa con el único objetivo de minar la moral y de forzar la rendición de Mallorca que había quedado en el bando sublevado pero aislada”, incidió.
En otro momento, la presidenta se ha referido al muro inaugurado este lunes con los nombres de las víctimas, aseverando que la frase inscrita en él permitirá conservar “para siempre” el recuerdo de “las víctimas de los bombardeos republicanos en la ciudad de Palma”. Sin embargo, la inscripción colocada alude de forma genérica a las “víctimas de la Guerra Civil”, una formulación más amplia que la utilizada por la líder autonómica.
Prohens puso cifras a los ataques aéreos de los republicanos: entre julio y agosto de 1936, Mallorca sufrió 46 bombardeos, de los que 25 afectaron directamente a Palma. Durante el conflicto se produjeron once ataques aéreos más, especialmente intensos en 1937. En total, dijo, los atentados causaron 97 muertes y 224 heridos en toda la isla. Entre los fallecidos había 32 mujeres y 17 niños.
La líder autonómica aludió asimismo al papel de la ley de fosas -cuya aprobación cumplió recientemente diez años-, una norma que, ha recordado, ha permitido recuperar “334 cuerpos e identificar a 67 víctimas”, sin mencionar en momento alguno que la muerte de éstas fue causada por la represión franquista, una violencia que, como señalan los historiadores, ya había sido planificada meses antes de la guerra civil y fue ejecutada por falangistas, militares, autoridades civiles, redes clientelares de derechas, capellanes incluso después de finalizar el conflicto bélico.
Pese a que la ley de fosas carece del alcance de la ley de memoria democrática, que también regulaba las políticas públicas de verdad, reconocimiento, divulgación, retirada de simbología franquista, régimen sancionador y garantías de no repetición, Prohens apeló reiteradamente a ella y la reivindicó como el principal instrumento de reparación de las víctimas, obviando la derogación del principal marco legal de memoria de las Islas.
Hace dos semanas, el Constitucional admitió a trámite el recurso de inconstitucionalidad presentado por el Gobierno central contra la derogación de la norma balear y acordó suspender cautelarmente su aplicación. La decisión del alto tribunal implica que la ley continúa vigente mientras resuelve sobre el fondo del recurso, al considerar el Ejecutivo que su eliminación podría vulnerar los derechos de las víctimas de graves violaciones de derechos humanos.
La alto cargo del PP ha aseveró que “la recuperación de las víctimas y de su memoria no debe ir de bandos”, insistiendo en que no se trata de “buscar culpables” ni de recordar los bombardeos “desde el odio o el revanchismo”, sino de “recordar con respeto a cada una de estas víctimas y recordar sus historias y sus vidas truncadas e interrumpidas por estos hechos” y de sacar del olvido un episodio que calificó como “uno de los acontecimientos bélicos más duros y a la vez más desconocidos de la historia tanto de Balears como de España”.
Avanzar “sin rencores, bandos ni divisiones”
En ningún momento de su intervención Prohens efectuó una condena expresa al golpe militar de 1936, a la dictadura franquista ni a la represión ejercida durante casi cuatro décadas. Sí apeló a la necesidad de avanzar “sin rencores, sin bandos y sin divisiones, siendo conscientes y teniendo presentes los errores del pasado”, en línea del discurso de populares y extrema derecha, que en otras CCAA también han tumbado sus textos memorialistas, sustituidos en algunos casos por 'leyes de la concordia' que, so pretexto de “reconciliar” a los españoles en lugar de “reabrir heridas”, equiparan el franquismo con la democracia.
El Muro de la Dignidad instalado este lunes en el Passeig Sagrera es una obra concebida, expone el Govern en una nota de prensa, “para transmitir la dualidad entre la destrucción representada por la guerra y la esperanza simbolizada por la memoria”. “La sombra evoca el dolor, las ausencias y la tragedia que dejaron los atentados, mientras que la luz representa la memoria permanente de las víctimas, su dignidad y el compromiso de la sociedad de no olvidarlas”, prosigue el comunicado.
La ceremonia dio comienzo con la lectura, uno a uno, de los nombres y las edades de las 73 víctimas civiles identificadas de los bombardeos republicanos sobre Palma. Tras la enumeración, los asistentes guardaron un minuto de silencio antes de que se recordara que el nuevo Muro de la Dignidad nace con el objetivo de reconocer, reparar y dignificar la memoria de las víctimas y de sus familias para que sus nombres y sus historias perduren en el tiempo.
Acto seguido intervino el historiador Manuel Aguilera, impulsor de la investigación que ha permitido identificar a las víctimas, quien afirmó que con la inauguración del memorial se salda “una deuda histórica”. Recordó que las víctimas de los bombardeos sobre Palma no habían recibido “ningún homenaje ni durante los 40 años de dictadura ni en los 50 de democracia” y defendió que “en una democracia no puede haber silencios” porque “la verdad debe estar por encima de todo”.
Aguilera, autor del libro Mallorca en llamas. Las víctimas del primer terror aéreo de la Guerra Civil, repasó además el contexto histórico de los ataques aéreos sobre Mallorca y señaló que Palma fue una de las primeras ciudades en sufrir bombardeos sistemáticos contra la retaguardia durante la Guerra Civil. Aunque los objetivos eran inicialmente militares, explicó, las bombas acabaron cayendo sobre barrios obreros y zonas comerciales, causando numerosas víctimas civiles. A continuación puso rostro a varias de las personas fallecidas relatando sus historias y agradeció la presencia de sus familiares, antes de concluir que actos como el celebrado constituyen “una forma de reparación”, ya que las consecuencias de la guerra “a veces perduran durante generaciones”.
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