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Torreciudad, de las “intrigas mafiosas” del Opus Dei denunciadas por Francisco a “una situación diabólica” para León XIV

Celebración en Torreciudad.

Jesús Bastante

en religiondigital.com —
10 de septiembre de 2026 21:57 h

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Este sábado, Torreciudad (Huesca) acogerá su tradicional Jornada Mariana de la Familia. Un encuentro que reúne a decenas de miles de familias, en su mayor parte cercanas al Opus Dei, y que este año estará presidido por el decano del Tribunal de la Signatura Apostólica del Vaticano, Alejandro Arellano. Él es, desde hace dos años, el comisario pontificio plenipotenciario designado por la Santa Sede para resolver el durísimo conflicto que enfrenta a la Obra y a la diócesis de Barbastro-Monzón desde 2020 y que la semana pasada alcanzó niveles insospechados.

¿Cuál es el origen del conflicto? Hace ahora seis años, la prelatura y la diócesis se reunieron para reformular los términos de un acuerdo sobre el complejo, que tienen su origen en 1962 y que en 1975 concluyó con la marcha de la imagen de la Virgen de Torreciudad desde la ermita original (del siglo XI) a la construida por la Obra para venerar a la Virgen de los Ángeles, que según la tradición ‘curó’ a su fundador, Escrivá de Balaguer, cuando era un niño.

El inicio del conflicto radicaba en el control del complejo, construido por el Opus sobre terreno de la diócesis. Sin embargo, mientras se negociaban dichos términos, la diócesis observó algunas maniobras relacionadas con asuntos económicos y comenzó a tirar del hilo. En 2023, tras no alcanzar un acuerdo, Pérez Pueyo decidió nombrar a un nuevo rector del recinto, a lo que se opuso la Obra, ya por entonces 'intervenida' por la Santa Sede. En 2024, Francisco nombró a Arellano comisario plenipotenciario para decidir sobre el futuro del complejo, que cada año atrae a cerca de doscientos mil peregrinos, pero dos años después Roma todavía no ha tomado una decisión.

El conflicto se agravó este verano, después de que se anunciara la llegada de Arellano a Torreciudad sin que la diócesis fuera avisada, lo que se vio como una “provocación”. Así, el 31 de agosto, el obispo de la diócesis, Ángel Pérez Pueyo, lanzaba un órdago al Opus (y al propio comisario papal) al anunciar que, si no se produce el regreso de la imagen de la Virgen de Torreciudad a su lugar original, renunciará a su cargo. “Yo no puedo firmar, aprobar ni consentir una fórmula que prive a este pueblo de Barbastro-Monzón de su propia Madre, o que la convierta en alguien extraño que haga algunas visitas a sus hijos desde casa ajena”, escribía el prelado, haciendo saltar las alarmas en la Santa Sede.

El prelado, de hecho, ordenó el retorno de la talla a la ermita original para una celebración que tuvo lugar el pasado 5 de septiembre. Horas después, la Virgen volvió a la sede del Opus. En su carta de agosto, Pérez Pueyo llegó a hablar de “expolio” por parte de la Obra al patrimonio de la diócesis. El prelado también criticó la actuación del comisario, defendiendo que debía centrarse en el futuro del complejo y no en una suerte de “intervención” de la diócesis, como en algunos momentos ha parecido.

Ángel Pérez Pueyo entregó la documentación al Papa Francisco

La cosa no quedó ahí. Pocos días después, El País publicaba las cartas que el difunto Papa Francisco había enviado a Pérez Pueyo, en las que le animaba a “no ceder” en sus demandas y le alertaba de las “intrigas mafiosas” en su contra. El contenido de las misivas, así como las maniobras para sacar al obispo de Barbastro y enviarlo a Ciudad Real ya habían sido adelantadas hace un año por elDiario.es, pero la filtración de las cartas, escritas y firmadas de puño y letra por Bergoglio, elevaban el tono y la gravedad de la cuestión. Y afectan directamente a cualquier decisión que pueda tomar León XIV.

Tras la publicación de las cartas de Francisco a Pérez Pueyo, el Opus Dei, que había mantenido una posición de silencio oficial, emitió unas “precisiones” en las que hacía un repaso a la historia de Torreciudad. Rechazaba que pudiera hablarse de “una sustracción, una usurpación o una retención ilegal, como sugiere el obispo de Barbastro”.

En su comunicado, la Obra, que no hace referencia alguna a los papeles de Bergoglio, recordaba que “en la escritura pública del 24 de septiembre de 1962 (...) se cedió a perpetuidad el dominio útil –no la propiedad, que corresponde a la diócesis– de la antigua ermita y de la imagen”, remarcando que, “posteriormente, el acuerdo documentado el 8 de septiembre de 1966 estableció que el Patronato construiría y financiaría el nuevo santuario con la condición expresa de que la imagen recibiera en él culto y veneración”.

Una tesis que no concuerda con la explicación de la diócesis, que argumenta que el acuerdo de 1962 decía expresamente que la imagen de la Virgen debía “seguir siendo venerada en el mismo templo” y que niega tener constancia documental del posterior acuerdo de 1966, del que la Obra solo muestra un acta notarial que hace referencia al mismo, pero no el original.

Pérez Pueyo, con la talla original de la Virgen de Torreciudad en la antigua ermita

León, ante “una situación diabólica”

“Una situación diabólica”. Así es como definen fuentes bien conocedoras del conflicto. La Santa Sede ya tendría que haber tomado una decisión definitiva sobre el futuro de Torreciudad, de la Virgen y, por extensión, el del obispo de Barbastro, Ángel Pérez Pueyo. “El problema es que, después de la publicación de las cartas de Francisco, la situación se ha tornado imposible para el comisario, y para el propio León XIV”, afirman fuentes cercanas al proceso consultadas por elDiario.es.

“Si el Papa falla en contra del obispo, lo estará haciendo en contra de Francisco. Si lo hace a favor, todos pensarán que lo ha hecho presionado”. En la Santa Sede, que oficialmente no comenta la situación, hay cierto “malestar” por la filtración de las cartas de Bergoglio, que “dificultan” cualquier posible fin pactado al conflicto. Hasta hace semanas, muchos pensaban que la presencia de Arellano este fin de semana en Torreciudad serviría para anunciar el futuro del templo. Tras los últimos acontecimientos, pocos lo esperan. Incluso, lo temen: “Si el comisario dice algo justo ahora, ratificaría esas ‘intrigas mafiosas’ de las que hablaba Francisco”, apunta un obispo consultado por elDiario.es, aunque admite que, “a día de hoy, cualquier cosa puede pasar”.

¿Qué pasará con Torreciudad? En principio, se mantiene un principio de solución que, como adelantó elDiario.es, estuvo muy cerca de cerrarse el verano pasado, pero filtraciones que Roma achacaba al Opus Dei echaron por tierra. ¿En qué consistiría? Torreciudad se convertiría en un santuario internacional, dependiente directamente de la Santa Sede, que podría intervenir en todo lo referente a la gestión, incluida la patrimonial, del complejo, uno de los grandes secretos del conflicto.

En cuanto a la talla, la propuesta hablaba de que al menos en dos ocasiones al año podría volver a su ermita original. Sin embargo, el último órdago de Pérez Pueyo —“tened por seguro que vuestro pastor nunca firmaría ese improbable expolio a vuestra dignidad. Pondría en tal caso mi cargo a disposición por lealtad a nuestro pueblo”— dificulta esta posibilidad.

En los últimos días, el obispo ha tratado de rebajar la tensión, afirmando que “deseo que el Opus Dei pueda seguir desarrollando aquí su misión”, pero reafirmándose en su posición de no ceder. No es la primera vez que lo hace: ya hace años, contra el criterio de Roma, defendió la devolución de los bienes de la Franja desde Lleida a Barbastro, llevando el caso a los tribunales. Y ganándolo. A día de hoy, nadie descarta que pueda hacer lo mismo. Más aún cuando otras voces apuntan a que una hipotética marcha del obispo de Barbastro supondría, de facto, la unificación de las diócesis de Huesca y Jaca (ya unidas en la figura de un solo obispo, aunque se mantienen como diócesis propias) con la de Barbastro-Monzón.

León XIV, con Gareth Gore

¿Qué hará, entonces, el Papa? Fuentes eclesiales apuntan a que, a diferencia de Francisco, León XIV es un pontífice más pausado, que trata de escuchar todas las opciones, y que no quiere dar “pasos en falso” en esta polémica.

Una polémica que no viene sola. Y es que Prevost todavía no ha aprobado la reforma de los estatutos del Opus Dei, cuyo texto inicial fue rechazado en dos ocasiones por Francisco y cuyo redactado final fue entregado hace más de un año al nuevo Papa, sin que haya tomado una decisión definitiva acerca del futuro de la prelatura.

Tampoco ha hablado sobre el escándalo de las ‘sirvientas’ de la Obra en Argentina, que afecta entre otros al vicario general del Opus Dei, Mario Fazio. Prevost sí recibió hace pocos meses al periodista Gareth Gore, quien ha denunciado prácticas de manipulación espiritual y económica por parte de la institución. En ese encuentro, Gore planteó la urgencia de que el Vaticano dé respuesta a las víctimas de Argentina del Opus Dei y el Papa le dijo que lo haría.

¿Podría León XIV unir todas las causas del Opus Dei? “Yo no lo descartaría” apunta una fuente vaticana a elDiario.es. Tampoco, que este sábado, el comisario Arellano pueda dar alguna nueva pista.

Toda la información en www.religiondigital.org

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