Protestas y represión a 30 grados bajo cero en la huelga contra el ICE de Minneapolis

Andrés Gil

Enviado especial a Minneapolis (Minnesota) —
23 de enero de 2026 17:57 h

0

A 30 grados centígrados bajo cero. Pertrechados de botas, guantes, gorros, parches contra el frío y bufandas, cientos de personas se han agolpado en la zona de salidas de la Terminal 1 del aeropuerto de Minneapolis-St. Paul para arrancar una huelga general convocada en Minneapolis contra los abusos del ICE que están derivando en el asesinato de personas como Renée Nicole Good, de 37 años y madre de tres hijas, el pasado 7 de enero en Minneapolis.

Al término de la protesta, la policía ha detenido a un centenar de líderes religiosos.

“Es importante saber que las políticas estatales de Minnesota se encuentran entre las más progresistas del país, y personas de todo EEUU se han mudado aquí con la esperanza de obtener protección”, explica Elise Roberts, madre de dos hijos del sur de Minneapolis: “Los carteles más comunes en Minneapolis dicen 'todo el mundo es bienvenido aquí' o ”ama a tu prójimo. Tu prójimo negro, moreno, inmigrante, discapacitado, religiosamente diferente, LGBTQ+, completamente humano'. Y ahora los hemos retocado para que digan todos excepto nuestro propio gobierno, en quien no podemos confiar para que cumpla la ley ni trate a las personas con dignidad básica. Literalmente, estamos aquí protegiendo de nuestro gobierno federal a nuestra comunidad amorosa, acogedora y profundamente conectada. El Gobierno federal está usando nuestros impuestos para aterrorizarnos. Tienen total impunidad y no serán investigados. Nuestra policía local no puede responder porque está completamente superada en número y no quiere iniciar una guerra civil“.

Sheigh Freeberg, tesorero del sindicato UNITE HERE Local 17, explica a elDiario.es el sentido de iniciar el día de movilización con una protesta en el aeropuerto: “El aeropuerto es uno de los centros económicos de este estado. El aeropuerto también está gestionado por inmigrantes. Entra en el aeropuerto y mira a tu alrededor. ¿Quién carga tu equipaje? ¿Quién te ayuda a alquilar un coche? ¿Quién te sirve la cerveza? ¿Quién te prepara la comida? ¿Quién te cobra cuando compras agua y aperitivos? Todos son inmigrantes. Nuestro aeropuerto funciona gracias a la mano de obra inmigrante y, en este momento, el ICE está aterrorizando a esos inmigrantes”.

“Y las personas que dirigen el aeropuerto no están haciendo nada para detenerlo. Además, el aeropuerto es el lugar desde donde se traslada a todos los detenidos”, prosigue Freeberg: “Si un detenido es trasladado fuera de Minnesota. Nuestro aeropuerto no solo está permitiendo que ICE aterrorice a las mismas personas que lo convierten en un aeropuerto tan estupendo, sino que también está permitiendo que ICE deporte a nuestros vecinos y a los miembros de nuestra comunidad y los lleve al campo de concentración de Texas”.

“Y quiero asegurarme de elegir mis palabras con mucha claridad”, añade el sindicalista: “Se trata de un campo de concentración donde mueren personas a diario y las condiciones se están deteriorando, y nuestro aeropuerto está permitiendo que los miembros de nuestra comunidad sean llevados allí. Por eso el aeropuerto es tan, tan importante”.

Una vecina de un barrio próximo al aeropuerto explicaba cómo había arrancado el día en sus calles: “Hemos tenido redadas del ICE desde muy temprano esta mañana. La pizzería del barrio, la gasolinera más cercana, el parque donde juego sóftbol... Todos los secuestros a primera hora de la mañana con los vecinos saltando de la cama y corriendo con esta temperatura para intentar ayudar. Y luego alertas de que se han ido y solo queda un coche vacío. Es constante”.